En su plan de vida, Lineth Camacho tiene escrito y por el que trabaja cada día, está asistir a unas justas olímpicas a los 16 años como acompañante y a los 20 ya ser una de las representantes en pista del equipo nacional.

Publicado por: Jorge Andrés Ríos
“Vamos, otra vez, con toda muchachos, la siguen a ella, ella marca el paso”, dijo uno de los ‘profes’ del club Running San Gil. Se acomodaron en la imaginaria línea de partida y esta pequeña de apenas 1,59 metros de estatura y 50 kilogramos de peso se ubicó en la mitad. Se escuchó el silbato y arrancaron. Eran 10: ella, la única mujer de ese grupo y, a todas luces, la más pequeña en edad y contextura física. Tiene 14 años.
El ejercicio se repitió varias veces. En cada una de las rondas solo miraba al frente, nunca al piso ni a los lados, porque así se cumplen sueños. Al terminar observaba el reloj, evaluaba sus pulsaciones, sus tiempos y se llevaba las manos al cabello para corroborar que cada uno de ellos estuviera en su puesto. Es vanidosa, como cualquier adolescente que se preocupa por verse muy bien, tanto que cada mañana entre su rutina hace tres cosas: Leer la biblia, aplicarse hielo en la cara y exfoliársela. “Tengo que verme bien y como no me aplico maquillaje, me cuido, me gusta verme linda en todas las fotos, siempre sonrío”, dice.
Caminaba, recibía nuevamente instrucciones junto a sus compañeros y luego, a darle. La protagonista de la escena es Lineth Camacho Rojas, una joven que tiene planeado convertirse en la primera sangileña en participar en unos juegos olímpicos.

En su plan de vida, el que tiene escrito y por el que trabaja cada día, está asistir a las justas olímpicas como acompañante a los 16 años y a los 20 ya ser una de las representantes en pista del equipo nacional.
Lineth Camacho fue tercera en la Media Maratón de Bogotá
Cuando se le pregunta cómo va el cumplimiento de ese plan de vida, responde sin titubear: “Bien”. Es consciente que el camino es difícil, pero con disciplina todo es posible. Su mayor triunfo hasta ahora y el que le confirmó que el talento acompañado de esfuerzo vale la pena fue el tercer lugar que obtuvo el pasado 27 de julio en su categoría en la Media Maratón Bogotá, MMB, en la distancia de 10 kilómetros, con más de 18.000 corredores en esa distancia.
La medalla la colgó en su cuarto junto a las otras que viene acumulando desde hace un año cuando llegó al atletismo, luego de dejar el patinaje por un accidente que terminó con una fractura de radio y que, por azares de la vida, la llevó al running.

Su próximo gran reto es representar al departamento en los campeonatos de Ibagué en el segundo semestre de este año, al que se ganó el boleto por ganar un test departamental en la distancia de 1.600 metros. De allá espera traer medalla, por eso las madrugadas cada sábado y los entrenamientos en gimnasio, pista y ruta de lunes a viernes.
Siempre activa, no puede quedarse quieta
Mueve sus manos una y otra vez mientras habla, no se queda quieta, mueve rápido sus labios, tanto que en ocasiones corta las palabras. Durante la conversación mira el reloj y se ríe, “mire, tengo las palpitaciones en 116 por minuto, lo normal es por ahí 60 o 80 (…) Yo no me puedo quedar quieta, si usted me viera en el colegio, cuando me doy cuenta estoy ahí toda clavada en el puesto”, asegura en todo de burla.
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Su padre, Albeiro Camacho, su fiel acompañante, el que madruga cada sábado para empujarla a entrenar, el mismo que la acompaña en la moto, en bicicleta o a veces hasta intentando seguirle el paso en trote, confirma que cuando llega a la casa del colegio no se calla un segundo. “Esa china habla mucho, hay que dejarla”, sin darse cuenta de que eso, tal vez, lo heredó de él. “Nosotros vamos a hacer de todo para acompañarla a cumplir su sueño, es nuestro orgullo”, asegura con los ojos empañados, esos que ven cómo en cada zancada su primogénita, su pequeña, lo deja todo.
Las dos familias de Lineth Camacho
Para costear sus viajes, sus entrenamientos y todo lo que implica el sostenimiento de una atleta de alto rendimiento, ella solo cuenta con el apoyo de su familia y es que, aunque la alcaldía de San Gil y otras entidades resaltaron su papel en la MMB, las puertas de apoyo nunca se han abierto. “Todo el patrocinio viene de El Poleo”, dice Camacho con risa irónica, es decir, de su taller de ornamentación.
Aunque en líneas generales el atletismo es un deporte individual, para Lineth las cosas son diferentes. Su primer equipo es su familia, tanto, que en casa todos llevan la dieta de ella: su mamá Karen, su abuela Oliva y su papá comen lo mismo. La menor, Violetta, de apenas 22 meses, también está aprendiendo.
“Mi mayor felicidad es cuando todos van a las carreras, eso me llena de alegría, llegar a la meta y ver a mis papás, a mi hermana, a mis nonas (Oliva y Luz Helena), eso me dan ganas de llorar”, expresa la joven atleta, entendiendo que ellos son su principal motivación.
Su otro equipo es running San Gil. Allí el profe ‘Norber’ (como le dice ella, su nombre completo es Norberth Villar) no la abandona. Le dice, le explica, le llama la atención, pero siempre está ahí, como un papá en la pista y sus compañeros, la mayoría hombres, la apoyan constantemente, porque el talento está ahí y eso lo saben todos, principalmente ella...

















