En los pasillos de las ventas de legumbres, verduras y frutas ya se notaban las filas tradicionales de los domingos, mientras que en el sector de pescados el movimiento es mucho más notorio.

Publicado por: Jorge Rios
A la expectativa de lo que será la llegada de turistas en San Gil en los próximos días, los comerciantes de la plaza de mercado veían el martes cómo los clientes iban en aumento, como evidencia de que ésta no es una semana normal.
En los pasillos de las ventas de legumbres, verduras y frutas ya se notaban las filas tradicionales de los domingos, mientras que en el sector de pescados el movimiento era mucho más notorio.
Entre los clientes que preguntaban por bocachico, mojarra, bagre y, por supuesto, pescado seco, Juan Carlos Acosta respondió que esto tenía una “buena pinta”, reconociendo que hasta ahora están comenzando.
El comerciante experto en arreglar pescados, una actividad que realiza desde 1985, dijo que la expectativa es que en esta Semana Santa se presente un aumento en las ventas cercana al 80%, aunque eso es poco para lo que pasaba hace una o dos décadas, porque el pescado que se vendía en esta temporada “era muchísimo”. Aunque reconoce que en los últimos años se ha logrado evidenciar un impulso año a año.

La mayor reducción, en contraste con las décadas pasadas, se da con el pecado seco. Y es que las personas ya no lo preguntan con la misma frecuencia ni lo ven con los mismos ojos de antes. “La tradición se ha ido perdiendo”, resalta este vendedor, uno de los 500 que están dentro del establecimiento y de los cerca de 10 que se dedican a la venta de pescados.
“Son los adultos, los grandes, los que la mantienen, los papás de nosotros”, afirmó, aunque se sigue vendiendo. La mojarra y el bagre son los que han ido ganando espacio y los más preguntados para llegar hasta las cocinas de las familias.
Valentina Álvarez, una joven que ayuda cada temporada en el negocio familiar, especialmente en Semana Santa, se dedica exclusivamente a la venta de pescado seco. Ella dijo que hay suficiente y, comparado con el año anterior, el promedio de clientes se mantiene.
Eso sí, esta garantizado el servicio, porque hay suficiente, la idea es vender todo y por eso muchos de los comerciantes atenderán sin descanso en los llamados días santos, especialmente los de pescados.
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El ‘agosto’ en ventas también lo hacen los dedicados a la comercialización de carne de cerdo. Andrea Amador Carreño y su familia llevan 20 años en el negocio y ella tiene 3 con su puesto propio. La comerciante reconoció que ya se ve gente y en su caso, de 6 animales a la semana, en esta Semana Santa programó 8, siendo costillas, lomo y panceta las más apetecidas.
La plaza de mercado de San Gil tiene cerca de 500 usuarios comerciales.
El contraste en el tema de carnes lo sienten los comerciantes de res, quienes muchas veces tienen que reducir el sacrificio en estas fechas porque hay partes del animal que no se venden o consumen.
Belisario Jaimes, por ejemplo, dijo que se mantienen las mismas dos reses de cada semana con la expectativa del repunte que se presenta sábado y domingo, cuando ya ha pasado la vigilia y en el fervor de los encuentros familiares hay mas demandas por tradiciones como los asados.
Todos venden y tienen buenas expectativas en la plaza de San Gil

La fe en la llegada de visitantes y, por ende, del aumento de las ventas, llega a todos los productos, unos tradicionales y representativos como es el caso del batido y otros obligados en todos los mercados, como el caso de las legumbres, las verduras y las frutas.
Airton Becerra, propietario de uno de los negocios en donde se venden jugos, ensaladas y batidos, cuenta que esa bebida se volvió una insignia en el municipio con el paso del tiempo. Es un antojo obligado para el paladar de los sangileños y reconoció que ya hay más clientes.
Mientras servía la tradicional ‘ñapa’ o encime, cuenta que durante los últimos dos días espera lograr un aumento del 50 % en ventas, eso solo hablando de batidos.
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Carmen Badillo Duarte, empresaria de frutas, verduras y legumbres, celebró que ya había más demanda y también más oferta. En su caso, las cuentas eran pasar de entre 30 y 35 toneladas de producto a 45 toneladas.
La plaza, un buen termómetro para lo que le pasará a la economía de San Gil
Para el economista Edgar Alonso Vera Castellanos, economista y magíster en políticas públicas, el movimiento de venta que se dé en un municipio como San Gil en la plaza de mercado es un buen termómetro para medir si realmente se presenta un repunte en la economía y en el consumo local.
El experto aseveró que en Colombia las compras domésticas representan el 40 % del consumo de las familias. Si a eso se le suma la llegada de turistas y de personas que regresan a ver a sus familias, se puede estimar un aumento importante en la demanda, que a su vez generará una circulación del dinero más rápida, causando un impacto directo en la economía local.
















