Edgar Lesmez, presidente de la junta directiva de Fenalco Sur de Santander, aseguró que en las últimas semanas las quejas recibidas por el gremio relacionadas con el espacio público y la inseguridad aumentaron más del 500 %.

Publicado por: Jorge Rios
Con toda la tranquilidad del mundo y como si se tratase de Peter Parker, más conocido como Spiderman, escalando los edificios de Nueva York, el pasado 15 de septiembre un hombre trepó por las ventanas de la Alcaldía de San Gil, pasó por el balcón del despacho del alcalde y se coló por la ventana de un inmueble vecino para ingresar a uno de los negocios más conocidos del centro: La Polita.
Luego, con la calma de quien no se siente observado y aprovechando la baja seguridad que parecen tener las calles del municipio y sus edificios oficiales, empezó a pasarle varios objetos a su colega delincuente, quien lo esperaba afuera para recibir el botín. Se fueron silbando, como si estuvieran haciendo cualquier travesura, así lo evidencia un video.
Cuatro días después, también durante la madrugada y a menos de 100 metros de la Alcaldía de San Gil, dos hombres se acurrucaron frente a otro establecimiento, rompieron un vidrio y comenzaron a sacar objetos de una vitrina. Sin afán y sin que, al menos en el video conocido, pareciera existir temor de ser sorprendidos.
Son dos hechos puntuales, pero hacen parte de una preocupación que viene creciendo entre comerciantes del centro de San Gil: establecimientos atacados de día o de noche, robos mediante la ruptura de vidrios, hurtos a usuarios en entidades financieras y la presencia permanente de habitantes de calle y vendedores informales, entre otros problemas que, para el comercio, están convirtiendo el centro en un lugar cada vez más difícil.

Delincuentes aprovechan los ‘factores de oportunidad’
Frente al robo cometido tras escalar la fachada de la Alcaldía, el teniente coronel Andrés Hernández, comandante del Primer Distrito de Policía de San Gil, aseguró que la institución analiza los videos y adelanta la investigación para identificar al responsable.
Pero cuando se le preguntó qué está permitiendo que estos hechos ocurran, la explicación policial volvió sobre los llamados ‘factores de oportunidad’.
En el caso de los establecimientos atacados, el oficial señaló que los delincuentes encontraron, por ejemplo, una posibilidad para acceder a las vitrinas y recomendó a los propietarios tomar precauciones: alejar los productos de las puertas, reforzar ventanas y evitar dejar accesos abiertos.
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También recordó que las patrullas realizan recorridos y que deben atender diferentes procedimientos, desde llamados ciudadanos hasta capturas.
El argumento deja un punto incómodo sobre la mesa. Si una persona puede escalar la fachada del edificio donde funciona la Alcaldía y, pocos días después, otros sujetos pueden romper el vidrio de un negocio ubicado a escasos metros y comenzar a sacar mercancía, la discusión difícilmente puede reducirse a si una puerta estaba suficientemente asegurada o si una vitrina estaba demasiado cerca de la calle.

Fenalco aumenta las denuncias sobre inseguridad en el sur de Santander
La percepción del comercio coincide con la existencia de otros problemas. Edgar Lesmez, presidente de la junta directiva de Fenalco Sur de Santander, aseguró que en las últimas semanas las quejas recibidas por el gremio relacionadas con el espacio público y la inseguridad aumentaron más del 500 %.
En un diagnóstico mucho más crudo, aseguró que “hay un desorden permanente”, al referirse a la situación del centro, describiendo cómo el exceso de vendedores ambulantes, habitantes de calle, problemas de aseo, consumo de alcohol y conflictos alrededor del espacio público se convirtieron en la fórmula perfecta de la inseguridad.
Según el dirigente gremial, después de las 5:00 de la tarde el sector comercial se convierte en un espacio que genera preocupación entre los empresarios, especialmente porque no se ve que exista un plan para atender todo este fenómeno por parte de la administración municipal de San Gil.
El directivo fue más allá y afirmó que ya estarían funcionando en el municipio las ‘mafias del espacio público’, con cobros informales y sectores que, según su versión, tendrían dueños del espacio público.
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A esto sumó robos en bancos y cooperativas, agresiones contra policías y situaciones de deterioro alrededor de la Alcaldía. “Los monumentos a 15 metros de la Alcaldía se convirtieron en lugares para orinar, dormir, para todo; ya a las personas nos da miedo pasar por algunos lugares”.
Para Fenalco, el problema no se limita a los delincuentes que aprovechan un vidrio roto o una ventana abierta; es un deterioro más amplio del centro, en el que se mezclan seguridad, espacio público, autoridad y control.
Cámaras en San Gil están funcionando, pero problemas que persisten
La Policía asegura que las cámaras de vigilancia están funcionando las 24 horas y que algunos puntos han sido priorizados para mejorar el seguimiento.
Sobre los habitantes de calle, Hernández señaló que se trata de un problema social que involucra consumo de sustancias, alcohol y situaciones de salud que requieren atención de otras entidades. Según dijo, la Policía trabaja con la Alcaldía a través del personal de espacio público.
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Daniel Porras, secretario de Gobierno encargado del municipio, expresó que la Alcaldía viene tomando medidas en temas de seguridad, espacio público y habitantes de vivienda no formal. El funcionario agregó que uno de los aspectos que fueron aclarados en una reunión de seguridad la semana anterior es que los delitos no son cometidos por habitantes de calle.
Estas explicaciones no resuelven la preocupación de los comerciantes, porque mientras la Policía pide a comerciantes cerrar mejor sus negocios y reducir las oportunidades para el delincuente, el comercio reclama que las instituciones hagan su parte, especialmente la Alcaldía.














