Una vida que trasciende: homenaje póstumo a Doña Ofelina Gómez de Plata en el corazón de su tierra: El Socorro.

La vida de una mujer como Doña Ofelina Gómez de Plata no se mide únicamente en años, sino en la huella profunda que deja en su familia, su comunidad y su tierra. Y esa huella, en el corazón de El Socorro, permanecerá imborrable.
Nacida el 24 de julio de 1924, en el seno de un hogar santandereano forjado en valores y trabajo, Ofelina creció entre las tradiciones de su pueblo, hija de Ricardo Gómez y Rosalina Ovalle, de Suaita. Desde muy joven encarnó la fortaleza, la disciplina y el sentido de compromiso que más tarde definirían su vida.

El 16 de septiembre de 1941, en la parroquia Nuestra Señora del Socorro -hoy elevada a Basílica-, unió su vida a la de Horacio Plata Gómez, su compañero de sueños y esfuerzos. Juntos construyeron no solo un hogar, sino un legado: once hijos, veintiocho nietos y veintidós bisnietos que hoy son testimonio vivo de su amor, de su entrega y de su ejemplo.
Doña Ofelina, como era conocida con respeto y cariño —“Ita” para sus hijos—, fue mucho más que madre y abuela. Junto a su esposo, se destacó como pionera en el desarrollo de la ganadería en Colombia, alcanzando reconocimiento nacional en la década de los años 60 como destacada criadora y expositora de ganado cebú. Su visión, su disciplina y su capacidad de trabajo contribuyeron al progreso del campo colombiano.

Pero la vida también le exigió fortaleza en los momentos más duros. A los 38 años quedó viuda, enfrentando sola la enorme tarea de criar a sus once hijos. Y lo hizo con dignidad, con amor y con una determinación admirable, formando una familia unida y ejemplar. A pesar de las profundas heridas que dejaron las pérdidas de sus hijos Ricardo, Jesús, Gerardo y María Victoria, nunca dejó de ser el pilar firme de los suyos.
Vocación de servicio

Llevó una vida altruista, la cual trascendió el ámbito familiar. Fue cofundadora del Voluntariado Hospitalario Damas Rosadas en El Socorro, donde su liderazgo y sensibilidad dieron vida a iniciativas que cambiaron la vida de muchos. Entre ellas, el Albergue de Paso, refugio solidario para pacientes y acompañantes sin recursos; y la gestión para traer un hospital de campaña que mejoró significativamente la atención médica local.

Su compromiso con la salud pública la llevó, junto a sus compañeras, a recorrer la Provincia Comunera y el Magdalena Medio con la Liga contra el Cáncer, llevando prevención, diagnóstico temprano y esperanza a comunidades necesitadas.
Ofelina Gómez de Plata fue, en esencia, una mujer de servicio, de carácter y de amor inquebrantable. Una mujer que supo transformar el dolor en fortaleza y el esfuerzo en legado.
Publicidad
La semana pasada, más exactamente el 25 de marzo, a las 4:36 de la tarde, partió serenamente en su hogar en El Socorro, rodeada del amor de sus hijos y nietos. Iba a cumplir 102 años en julio. Se fue en paz, como viven quienes han cumplido con creces su misión.
Hoy su ausencia duele profundamente, pero su vida ilumina en El Socorro y en toda la región. Permanece en cada enseñanza, en cada gesto heredado, en cada rincón de su comunidad.
A sus hijos —Isabel, Guillermo, María Cristina, Roberto, María Teresa, Horacio y Carlos Alberto Plata Gómez—, a sus nietos, bisnietos y a todos sus seres queridos, los acompaña el consuelo de haber sido parte de una vida extraordinaria. Porque hay personas que no se van del todo.Y Doña Ofelina es una de ellas. Paz en su tumba.
















