jueves 01 de agosto de 2013 - 5:21 PM

La cervecería de los alemanes Kopp y su huella en Santander

Una investigación adelantada por la Casa de la Cultura del Socorro revela detalles de lo que fue la bonanza cervecera en este municipio, antes de que esta familia de empresarios alemanes la llevaran a Bogotá, finalizando el siglo IXX, y la convirtieran en la empresa Bavaria.

Lo que durante décadas fueron rumores, comentarios de ancianos que recuerdan la historia del Socorro en detalle cada tarde, mientras toman tinto en las bancas del parque principal. Aquello de lo que hablaba y mostraba en sus valiosos textos sobre la historia de Santander el desaparecido investigador Horacio Rodríguez Plata, y que la Casa de la Cultura de este municipio pregonaba hasta el cansancio, resultó ser verdad: en el Socorro la familia alemana Kopp concibió una de las industrias más grandes y reconocidas hasta los tiempos modernos, la cervecería.

Lo que ocurrió tres años después de que Leo Siegfried y Emil M. Kopp trasladaran su prospera empresa a Bogotá y los alcances que ha tenido la empresa Bavaria hasta el día de hoy ha sido recopilado en toda clase de publicaciones, pero para José del Carmen Rangel Quintero, docente e investigador socorrano, aún vale volver a escribir la historia y agregarle lo que le falta.

“La cervecería de los alemanes Kopp tuvo su primer asiento en nuestro municipio. Así lo demuestra un archivo que conservamos con mucho cuidado en la Casa de la Cultura, compuesto por expedientes notariales, querellas jurídicas y la liquidación de la compañía, con un inventario minucioso que permite concluir el gran tamaño y la riqueza que en esos años pudieron lograr los Kopp en esta tierra”.

Lo que no se conocía

Con la dedicación que les imprime a todos sus trabajos, José del Carmen, en compañía de Pedro Manuel Pérez Villareal, presidente de la Casa de la Cultura del Socorro, y otro grupo de interesados en el tema, se sentaron a revisar qué podría existir en los viejos y polvorientos expedientes del archivo del fondo judicial y el protocolo notarial, que hacen parte del Museo Documental Histórico, que alojaban en la Casa de la Cultura como toda una reliquia.

Fue allí donde hallaron toda clase de historias  cotidianas de la época colonial, de la Independencia, de la República y de la familia Kopp. En particular, los investigadores encontraron cuatro escrituras, tres expedientes correspondientes a diligencias judiciales ante la rama civil de finales de la década de 1880 y comienzos de 1890. 

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También revisaron un balance contable, el estado de pérdidas y ganancias de la cervecería, así como un documento notarial en el que Emil M. Kopp le confería el poder general de la empresa creada en el Socorro a su hermano, Leo Siegfried Kopp, antes de partir a Bogotá, con fecha 7 de noviembre de 1888.

Otros datos que encontraron muestran que los Kopp abrieron su cervecería en una casona ubicada en una de las esquinas del parque principal de Socorro – el lugar ya no existe– y que su capital inicial fue de 1.200 pesos. También narran que existieron dos personas de Oiba que compraron objetos de la cervecería que los Kopp tenían para la venta y que al parecer estos personajes, identificados como “Ellos” eran Leopoldo y Tibursio Rodríguez, y no les cumplieron con los pagos.

Dos burros de carga, utilizados como medio de transporte en los inicios de la empresa también aparecen como parte del inventario elaborado antes de liquidarla y marcharse a Bogotá, así como el registro de tarros de latón, pilones de madera, etiquetas de botellas, clientes y hasta deudores.  

“Todo esto nos indica que la empresa fue próspera, que tenía una infraestructura suficiente para expandirse a otras zonas. Incluso, al final del inventario, en la sección donde relacionan la materia prima, aparece que en poder de Christian Peter Clausen existen 96 libras de lúpulo a 96 pesos. ¿Comercializaron los Kopp con el cervecero Clausen de Floridablanca?, se pregunta José del Carmen Rangel.

Éxito inmortalizado

La familia Kopp llegó a Santander y sus miembros se posicionaron como empresarios. Para 1880 los alemanes llegaron a Bogotá y se casaron con colombianas, como acostumbraban los extranjeros en aquellos días.

Leo Siegfried Kopp contrajo matrimonio con Mary Castello, cuyos hermanos se asociaron con Kopp y formaron la compañía Kopp y Castello, dedicada a la venta de ropa.

Se dice que en 1887 este alemán se habría involucrado en la industria cervecera, pero un año después, la región entró en crisis. “El Socorro dejó de ser capital del Estado Soberano de Santander con la Constitución de 1886. La capital pasó a ser Bucaramanga y esto necesariamente trajo algunas consecuencias. Entonces, tal vez con la visión empresarial de Leo Kopp, se dio cuenta que la empresa no podía seguir con el éxito que esperaba y por eso decide comprar un lote en Bogotá y llevarla para esa ciudad”, explica José del Carmen.

Además, se presume que en Santander debía competirle a los Clausen en Floridablanca y esto, según el investigador, podría no garantizar la supervivencia de la empresa. “Son muchos los análisis que se pueden hacer aquí, pero lo cierto es que conservamos estos documentos de importante valor y esperamos que sean tenidos en cuenta”, añade el investigador. 

Testigos de un legado

Para el 4 de abril de 1889, los Kopp registraron en Bogotá la creación de la cervecería Bavaria, nombre tomado de la tierra de donde era originaria esta familia. Un año después, disuelta la sociedad con los hermanos Castello, los hermanos alemanes crean Bavaria Kopp’s Deutsche Bierbrauerei.

Así fueron avanzando en la industria nacional, hasta convertirse en los empresarios más reconocidos en todo el continente. Incluso, como reseña la historia de esta empresa, antes de iniciar el siglo XX, sus cervezas ya eran catalogadas como las mejores del país.

En 1927, un 4 de septiembre, muere en su hacienda Leo Siegfried Kopp. El legado de la cervecería fue dejado a su hijo, Guillermo Kopp Castello.

“Esperamos que esta historia no se quede solo en  documentos. La idea es que con este material y el apoyo de la empresa privada, podamos abrir en el Socorro un museo nacional dedicado a la cerveza, que le permita a nuestro municipio incrementar el turismo y difundir la historia de la región”, concluye el profesor José del Carmen Rangel.

Leo S. Kopp, ‘el milagroso’

Además de ser reconocido como un empresario y precursor de la industria cervecera en Colombia, Leo Siegfried Kopp era admirado por las clases menos favorecidas de Bogotá, por emprender campañas para llevar a estos ciudadanos agua potable y por adelantar distintas obras sociales.

El barrio La Perseverancia fue uno de los más favorecidos con su ayuda.

También es recordado por las clases menos favorecidas el día que lanzó una cerveza que por primera vez le hizo competencia a la tradicional ‘chicha’, llamada ‘La Pola’.

Para muchos su muerte fue una pérdida irreparable. Y al rededor de su recuerdo, se empezó a tejer la leyenda de su capacidad de hacer milagros. Por eso muchos llegan hasta su tumba, ubicada en el Cementerio Central de Bogotá, y le hablan al oído a una estatua dorada, siempre reluciente y brillante, que simboliza su existencia.

¿Qué le piden? Toda clase de milagros. Sus seguidores llegan con flores y toda clase de ofrendas. Le piden que les ayude en los negocios, que les dé salud, prosperidad en sus hogares, trabajo, y que les ayude en sus relaciones sentimentales.

Según el testimonio de muchos visitantes, ‘el rey de la cerveza’ siempre les cumple a sus fieles. El secreto está en confiarle al alemán todo lo que se desea en una conversación íntima, siempre al oído.

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