La batalla legal, mediática y social que libran los directores del famoso portal SuicideGirls.com y el artista Richard Prince es un recordatorio de que las fotografías que usted publica en muchas redes sociales pueden ser usadas por otros, con fines que quizá no le gusten.

Publicado por: JUAN MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Un artista usa fotografías publicadas en Instagram por SuicideGirls.com, casi sin alteración, para crear obras de arte apropiacionista. Las obras se venden por miles de dólares, y una pieza alcanza los 90 mil dólares. La publicación responde revendiendo las obras del artista a sólo 90 dólares en su portal, y donando las ganancias a una organización de caridad.
Pero cuando los internautas se enteran de lo sucedido, cuestionan las políticas que SuicideGirls implementa con sus fotógrafos y modelos, y abren un debate sobre el manejo de derechos de autor en la era digital.
Prince vendió una foto de Instagram a 90 mil dólares
Richard Prince, de 65 años, se ha ‘apropiado’ de material hecho por otros artistas desde 1975.
Por ejemplo, una fotografía que tomó de otra fotografía, tomada originalmente por Sam Abell y que aparecía en una propaganda de cigarrillos, se vendió en 2005 por un millón de dólares.
Recientemente, Prince publicó una réplica increíblemente fiel de la primera edición de la novela ‘El guardián entre el centeno’, de J. D. Salinger con un pequeño detalle diferente: en la portada de su preproducción el que aparece como autor de la novela es Richard Prince.
Los artistas apropiacionistas como Prince trabajan con el material de otros para crear nuevas obras. El beneficio económico es un agradable agregado.
Ese fue el caso de su reciente obra, donde tomó capturas de pantalla de las fotografías que el portal de Internet SuicideGirls.com publicó en su cuenta oficial de Instagram. La obra se exhibió en la Gagosian Gallery de Nueva York.
Algunas piezas, como una fotografía de la modelo Doe Deere, se vendieron por 90 mil dólares.
Prince no dio nada del dinero a SuicideGirls.com o a las modelos de las fotografías.
¿Es SuicideGirls.com
una publicación
cuestionable?
Demandar a Richard Prince puede resultar en pérdidas en lugar de restitución; así les ha ocurrido a algunos artistas que emprendieron acción legal contra este apropiacionista en el pasado.
Quizá porque estaba consciente de esto, Selena Mooney, fundadora de SuicideGirls.com, decidió vender réplicas de las obras de Prince a sólo 90 dólares en la tienda de su portal de internet, prometiendo que el 100% de las ganancias obtenidas serían donadas a una organización de caridad.
Paso seguido, Mooney publicó esta información en el portal de noticias sociales Reddit, donde se ofreció a contestar preguntas de los usuarios sobre cualquier tema.
Pero las preguntas que recibió Mooney no fueron las que esperaba: los usuarios de Reddit aprovecharon la entrevista para preguntar a Mooney por qué su empresa tenía prácticas tan reprochables como pagar a sus fotógrafos sólo 200 dólares por los derechos totales sobre 60 fotografías, con una cláusula de ‘Member Review’ que puede hacerles perder el dinero pero quedar inhabilitados para usar sus propias fotos en otros proyectos.
Otros usuarios preguntaron por qué algunas modelos acusan a Sean Suhl, cofundador de SuicideGirls.com, de ser “verbalmente abusivo” y un “misógino practicante”.
Mooney eludió estas y otras preguntas difíciles que hicieron los usuarios de Reddit durante varias horas, para finalmente editar su publicación inicial con una declaración donde admite que la publicación ha tenido desacuerdos con varias de las miles de modelos y cientos de fotógrafos con que ha trabajado durante 10 años, pero que actualmente sus contratos y políticas son claros y pueden conocerse en la dirección Tinyurl.com/contratoSG.
Preguntas frecuentes de modelos y fotógrafos pueden encontrarse en Suicidegirls.com/model/faq y Suicidegirls.com/model/faq/photographer
¿de quién son las imágenes publicadas en Instagram?
Los términos y condiciones de Instagram establecen que los dueños de las fotografías publicadas en la red social son los usuarios; Instagram no reclama ningún derecho de propiedad sobre las fotografías.
Pero la empresa, que cambió sus condiciones de uso después de ser adquirida por Facebook, puede sublicenciar las fotografías de sus usuarios. Es decir, puede otorgar a otras empresas o agencias publicitarias el derecho de usar sus fotografías personales, sin que usted reciba un centavo.
Algo similar sucede con sus fotos en Facebook: la empresa no reclama pertenencia sobre las imágenes, y tampoco puede cobrar a otros por usar las fotos de la red social, pero sí puede entregarlas de forma gratuita a terceros para que las usen, sin requerir permiso de sus dueños.
Los términos y condiciones de Twitter tampoco establecen un cambio de pertenencia sobre las imágenes publicadas en la red social, pero establecen que la empresa puede crear productos usando las imágenes de sus suscriptores y lucrarse con esos trabajos, sin que los usuarios reciban un centavo.
El caso de SuicideGirls.com no sólo despertó controversia sobre lo justas o injustas que son las políticas de esta publicación particular para con sus fotógrafos y modelos, sino también sobre las reglas que los servicios de internet que trabajan con fotos y videos imponen a sus usuarios.
Sí: es cierto que estos servicios gratuitos deben encontrar medios para sobrevivir y ser rentables, pero quizá es saludable que los artistas apropiacionistas nos recuerden de vez en cuando que la propiedad sobre nuestras creaciones es un asunto delicado y complejo en la era digital.















