Desde la Cdmb explicaron cómo es el procedimiento para hacerles seguimiento a las empresas señaladas de generar estos olores ofensivos. No obstante, la comunidad indica que el problema no se ha resuelto del todo.

La problemática de los malos olores en el norte de Bucaramanga se ha convertido en una constante que afecta el estilo de vida de miles de familias. Los habitantes de esa zona de la ciudad aseguran que la falta de control sobre la normativa de residuos en áreas cercanas de algunas empresas, así como el bajo tratamiento de aguas residuales han generado constantes riesgos para la salud.
Ricardo Borda, residente del norte de Bucaramanga, expresó que se “están violando nuestros derechos fundamentales y, aunque las autoridades ambientales tienen el control de los olores, esto lleva más de 20 años ocurriendo, pero nadie hace nada para solucionarlo”.
Integrantes de la comunidad han interpuesto varias quejas ante las autoridades competentes, pero según ellos las soluciones no son efectivas y los malos olores persisten. Personas del sector expresaron que durante estas festividades de 2024 y los fines de semana es cuando más se incrementan los malos olores y se agrava la situación.
Henry Piamonte, inquilino de la zona, comentó: “Esperamos que las autoridades locales tomen cartas en el asunto. Este problema no solo representa un desafío ambiental, sino también un tema de salud pública y derechos fundamentales, que exige acciones concretas y efectivas”.
Cabe recordar que este problema ha sido recurrente y las autoridades locales y ambientales han adelantado visitas en las empresas señaladas de generar estos malos olores, para hacerle seguimiento a los respectivos PRIO (Planes de Reducción del Impacto de los Olores Ofensivos), los cuales deben ser implementados por cada compañía. Esto ha llevado a mitigar este fenómeno durante gran parte del año, pero los denunciantes aseguran que ocasionalmente se vuelven a sentir los malos olores, como ocurrió en las últimas semanas.
Al ser consultados sobre este tema, desde la CDMB, máxima autoridad ambiental en la meseta, explicaron que el procedimiento a seguir cuando se recibe una queja es el siguiente: “Se recepciona en la Subdirección de Evaluación y Control Ambiental, la corporación realiza las visitas de control e inmediatamente remitimos esas quejas con los coordinadores de seguimiento. Ellos establecen mediante un análisis psicotécnico de la comunidad (encuestas) la detección de esos olores para, posteriormente, establecer unos planes de manejo de reducción de olores ofensivos (PRIO)”.
“Una vez se tengan los resultados, se entra a dialogar con las empresas para socializarles y que ellos ejecuten el plan de reducción de olores ofensivos que debe ser aprobado por la corporación” culminó.
















