En el primer capítulo del podcast dialogamos con un experto sobre la historia del transporte masivo, un modelo que fracasó y las alternativas que podrían transformar el transporte en Bucaramanga.
Publicado por: Danilo Cárdenas
El sistema de transporte masivo de Bucaramanga fue el protagonista del primer episodio del pódcast Por Santander, un espacio de análisis creado en alianza entre Vanguardia y Prosantander.
Bajo la conducción de Juan Pablo Remolina, director ejecutivo de Prosantander, y Melissa García Neira, directora de Vanguardia, se inauguró este producto audiovisual que busca abrir un diálogo sobre los retos y el futuro del desarrollo en Bucaramanga y su área metropolitana.
En esta primera entrega, el invitado fue Juan Manuel Delgado, director del Área Metropolitana de Bucaramanga. La conversación arrancó con una pregunta que, según García, “todo el mundo se hace”: ¿qué pasó con Metrolínea?
El debate condujo a nuevas inquietudes, como si vale la pena invertir más de 8.000 millones de pesos en rescatar el sistema. También se habló de la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera, el apoyo institucional y la cultura ciudadana para recuperar la confianza de los usuarios.

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La caída del transporte masivo en Bucaramanga: inversiones millonarias y metas incumplidas
El episodio repasó la historia del transporte masivo en Colombia, una política nacional implementada desde 2001. “Tenemos que hacer más eficientes las ciudades. Es decir, el sistema circulatorio debe mejorar porque crecen los vehículos particulares y las otras modalidades como taxis y buses no satisfacen las expectativas de la gente”, recordó Delgado sobre la situación del país en ese momento.
En Bucaramanga, el proyecto implicó inversiones cercanas a un billón de pesos en estaciones, carriles exclusivos y portales. Sin embargo, con los años el modelo colapsó, dejando estaciones vandalizadas, buses fuera de circulación, usuarios migrando hacia la informalidad y deudas en aumento.
A esto se sumó que nunca se alcanzaron las metas de pasajeros. “Desde el principio se pensó en un sistema que movilizara a diario 360.000 personas y en su mejor momento alcanzó entre 160.000 y 250.000. Si un negocio proyecta vender cierta cantidad de productos y no lo logra, ¿qué hace el empresario? Dice: alerta, esto no dará punto de equilibrio”, explicó Remolina.
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Metrolínea no es el sistema: la apuesta por mantener un transporte masivo competitivo y equitativo
Delgado enfatizó en diferenciar entre el sistema de transporte masivo y la empresa Metrolínea como gestora: “Podemos liquidar la empresa, pero no el sistema. Una ciudad sin transporte masivo es menos competitiva y más desigual”. En su visión, las nuevas inversiones deben entenderse como una apuesta para reducir la pobreza y mejorar la movilidad.
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García agregó que “desde el punto de vista periodístico es muy distinto decir que se invertirán 8.000 millones en Metrolínea a plantear que se destinarán al sistema de transporte masivo”. Con ello recalcó la importancia de tener un transporte masivo porque lo ciudadanos lo necesitan, independientemente de si es Metrolínea o con otro ente gestor.
Planes de reactivación: hacia un transporte masivo moderno y sostenible en Bucaramanga
Finalmente, se mencionaron los planes de reactivación para Bucaramanga: arriendo de buses padrones, rehabilitar estaciones, mejorar frecuencias, modernizar el sistema de pago y promover la cultura ciudadana con experiencias como la de Medellín. Aunque el Gobierno Nacional ha sugerido alternativas como buses eléctricos o un tranvía, aún no hay estudios concretos para sustentar estas iniciativas.













