El Concejo de Bucaramanga dio un primer paso a dos proyectos que buscan responder a violencias distintas, pero igual de urgentes: la que enfrentan las mujeres en establecimientos con venta de licor y la que cargan, en silencio, quienes rescatan animales abandonados. Ambas iniciativas ya pasaron primer debate y ahora esperan su discusión definitiva en plenaria.

Publicado por: Redacción Área Metropolitana
La Comisión Tercera del Concejo de Bucaramanga abrió un debate sobre cómo protege a las mujeres en espacios de rumba y quién cuida a quienes sostienen, casi siempre solos, el rescate de animales abandonados. Según informaron la concejala Daniela Torres y el concejal Camilo Machado, los dos proyectos ya fueron aprobados en primer debate y ahora deberán pasar a plenaria. Uno busca institucionalizar el protocolo “Pregunta por Ángela” en establecimientos con venta y consumo de alcohol; el otro propone crear un programa municipal de apoyo psicosocial para rescatistas y cuidadores de animales en condición de vulnerabilidad. El punto de partida de ambos proyectos ya estaba en la agenda oficial del Concejo para este 14 de abril.
En el caso de “Pregunta por Ángela”, lo que se discute no es una campaña simbólica. La autora del proyecto, la concejala Daniela Torres, insiste en que se trata de una estrategia preventiva, discreta y centrada en la protección de las mujeres en sitios públicos o establecimientos con venta de licor. “El protocolo no es una campaña, es una herramienta institucional de protección y prevención”, sostiene. Su apuesta es sencilla en el papel y urgente en la práctica: que una mujer en riesgo pueda pedir ayuda sin exponerse, que el personal del lugar sepa cómo actuar y que esa alerta active una ruta inmediata con enfoque de confidencialidad y sin revictimización.
En Bucaramanga ya venía aplicando esa estrategia desde 2021 y, en 2023, la Alcaldía reportó su implementación en 72 establecimientos de Cuadra Play, Zona Rosa y el sector de mariachis, además de la capacitación de 420 uniformados de la Policía. La lógica era clara: convertir una palabra clave en una puerta de salida para mujeres en situación de acoso, intimidación o agresión dentro de bares y discotecas.
En Santander, entre 2016 y 2025, se registraron 78 feminicidios consumados y 174 tentativas, según cifras divulgadas recientemente en Vanguardia. A escala nacional, la Defensoría del Pueblo advirtió que entre enero y abril de 2025 Colombia acumuló 123 feminicidios, además de 79 tentativas de homicidio contra mujeres y personas Osiegd y Lgbtiq+. En Bucaramanga, el Instituto Nacional de Salud reportó 794 casos de violencia de género hasta el 8 de junio de 2024, una de las cifras más altas entre los municipios del país; además, la Alcaldía informó que en 2024 la ciudad registró 1.334 casos de violencia de género contra mujeres, equivalentes al 70,6 % del total municipal.
Institucionalizar “Pregunta por Ángela” es un intento por dejar fija una ruta de protección en lugares donde el ruido, el alcohol y la multitud suelen jugar a favor del agresor. El proyecto original ya advertía que la medida busca formalizar una estrategia de prevención y atención temprana en bares y discotecas, y darle continuidad a una herramienta que hasta ahora ha dependido más de la voluntad de la administración que de una obligación normativa.
El segundo proyecto abre una discusión menos visible. El Proyecto de Acuerdo 006 de 2026 propone crear un programa municipal de apoyo psicosocial para rescatistas y cuidadores de animales. La premisa: quienes trabajan en rescate animal no solo enfrentan abandono, maltrato, enfermedad y muerte de manera constante; también cargan con el desgaste emocional de esa exposición continua. El proyecto pone sobre la mesa fenómenos como la fatiga por compasión, la ansiedad, el estrés crónico y las alteraciones del sueño.
Sobre ese avance, Camilo Machado confirmó que la iniciativa ya superó su primera prueba política. “Ya se aprobó en primer debate, todavía le falta el segundo debate en la plenaria del Concejo, pero ya dimos el primer paso, nos falta solamente el segundo”, dijo. Su mensaje coincide con una realidad que el Concejo apenas empieza a nombrar: la defensa de los animales no puede seguir descansando sobre personas que ponen tiempo, dinero y estabilidad emocional para cubrir vacíos del Estado.
Bucaramanga ya tiene una Política Pública de Protección y Bienestar Animal adoptada mediante el Acuerdo 024 de 2019 y un Fondo de Bienestar Animal creado por el Acuerdo 03 de 2023. Sin embargo, en la propia exposición de motivos de otro proyecto reciente del Concejo se reconoce que persiste una brecha entre las necesidades reales y la capacidad institucional para responder. Es decir: la ciudad ha avanzado en normas, pero no necesariamente en el soporte suficiente para quienes hacen el trabajo diario de cuidado y rescate.
Publicidad
Las cifras también muestran el tamaño del problema. Según datos citados por el Concejo, en el primer semestre de 2023 se formalizaron 202 casos de abuso animal en Bucaramanga. Entre los principales problemas identificados aparecen la tenencia irresponsable de mascotas con 34,1 %, el maltrato animal directo con 21,7 %, el abandono animal con 16,7 % y los animales en situación de vulnerabilidad con 16,3 %. Detrás de cada uno de esos casos no solo hay un animal herido o abandonado: también hay redes de cuidadoras, activistas y rescatistas que asumen el impacto emocional y económico de responder donde la institucionalidad no alcanza.
Es por esto que el proyecto actual pone el foco en la salud mental de quienes sostienen esa tarea. Y ahí hay un cambio político de fondo. Reconocer a los rescatistas como sujetos de cuidado implica aceptar que el bienestar animal no se resuelve solo con infraestructura, campañas o fondos, sino también con acompañamiento humano para quienes enfrentan el trauma todos los días.















