Durante los últimos meses, su familia había buscado atención médica especializada.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La historia de Valentino Rodríguez terminó este miércoles 23 de septiembre. El niño cucuteño, de un año y medio, falleció después de permanecer hospitalizado en Santander por una grave complicación pulmonar.
El pequeño había nacido con una malformación vasolinfática en el lado derecho del rostro. Los estudios médicos realizados en agosto determinaron que se trataba de una malformación vascular de tipo linfático. Con el tiempo, esta había aumentado de tamaño y representaba un riesgo para su respiración.
Durante los últimos meses, su familia había buscado atención médica especializada. Su madre, Maryuri Hernández, había contado que durante cerca de un año y cuatro meses enfrentaron dificultades para obtener un diagnóstico definido sobre la condición que afectaba a su hijo.
El deterioro de su salud y el traslado
En agosto, Valentino ingresó a la Clínica FOSCAL, en Santander. Allí recibió atención médica por su condición, pero posteriormente presentó una grave afectación pulmonar que llevó a su familia a pedir el traslado a una institución con mayores capacidades para atender su estado.
Los médicos recomendaron gestionar su remisión a un centro en el que pudiera ser valorado para una posible terapia ECMO, un procedimiento utilizado como soporte en casos de fallas graves del corazón o los pulmones.
El traslado se realizó hacia la Fundación Cardiovascular de Colombia. La entonces ministra de Salud, Ana María Vesga, confirmó que el niño había sido recibido en esa institución.
Por su parte, Nueva EPS señaló que había hecho seguimiento a Valentino desde su ingreso a la FOSCAL y que, debido a la complejidad de su estado, se habían revisado alternativas con diferentes instituciones del país.
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La entidad también indicó que había dispuesto los recursos y adelantado las gestiones necesarias para evaluar la posibilidad de que el pequeño accediera a la terapia ECMO.
Había mostrado señales de mejoría
La muerte de Valentino se conoció días después de que su familia recibiera información favorable sobre su evolución.
El pasado 14 de septiembre, Maryuri Hernández había contado que el niño permanecía estable en relación con el funcionamiento de la máquina que lo asistía. También explicó que los médicos habían observado algunos signos de mejoría.
En ese momento, una radiografía de tórax había mostrado una evolución favorable en sus pulmones frente al estado que presentaba al ingresar, cuando tenía una importante inflamación y compromiso pulmonar.
Aun así, continuaba bajo atención médica especializada y tenía previstos nuevos exámenes, entre ellos un TAC, para evaluar su evolución.













