Bucaramanga
Sábado 18 de septiembre de 2010 - 09:27 PM

Metrolínea, a las puertas de problemas financieros

"Si no se hace algo y pronto, el Sitm va a quebrar". Con esta frase resume María Margarita Peralta, gerente de Estaciones Metrolínea Ltda, el sentimiento de concesionarios, operadores y del ente gestor, ante la baja demanda de pasajeros.

El promedio de pasajeros diarios sigue rondando los 60 mil usuarios y los concesionarios se han mostrado preocupados ante la amenaza de una posible quiebra. Piden que Metrolínea y la Alcaldía tengan más autoridad para defender el sistema y buscar soluciones.(Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)
El promedio de pasajeros diarios sigue rondando los 60 mil usuarios y los concesionarios se han mostrado preocupados ante la amenaza de una posible quiebra. Piden que Metrolínea y la Alcaldía tengan más autoridad para defender el sistema y buscar soluciones.(Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

Compartir

Publicado por: Juan Carlos Chio

De hecho, luego de seis meses de haber iniciado operación, el Sitm no lleva ni el 50% de los pasajeros proyectados para la primera etapa de la primera fase (135 mil diarios).

Si bien todos coinciden en que hay que tener paciencia y que al comienzo se preveía una situación difícil, el consolidado de agosto puso la voz de alarma entre los inversionistas, que ven cómo el flujo de pasajeros no reacciona.

Desde junio, el promedio de usuarios diarios se ha mantenido prácticamente estable, alrededor de los 61 mil, siendo 75 mil el punto de equilibrio del sistema.  Es decir, faltan 14 mil pasajeros por día para que el proyecto no genere pérdidas.

Metrolínea se muestra optimista y asegura que en diciembre se pondrá al día, pero Tisa (recaudador) y Estaciones Metrolínea (Portal de Florida), no coinciden con esta posición.

"Estamos desesperados, es evidente que el sistema no está dando lo que se planteó en un comienzo, nosotros hicimos nuestras proyecciones de acuerdo a los estudios que se hicieron, pero por alguna razón la gente no está usando el sistema", indicó Margarita Peralta.

¿A qué se debe el desfase?

Si bien Metrolínea asegura que ya tiene identificados cuáles son los factores que causan el bajo flujo de usuarios (transporte informal, el paralelismo entre el Sitm y los buses convencionales y el aumento del número de vehículos), reconoce, al mismo tiempo, que no hay un estudio que diga con detalle a dónde se están yendo los 70 mil pasajeros que dejan de usar el sistema.

Esto, y la difícil situación financiera, han llevado a que el ente gestor haya cambiado el guión original, a veces con éxito (como en Real de Minas) y en otras sin suerte (como en las rutas P1 y P2), pero en términos generales sin un impacto real en la demanda.

Estas modificaciones que no estaban previstas en la propuesta original, son el principal argumento de los operadores, quienes son la principal piedra en el zapato para el inicio de la fase II, la cual es para los concesionarios y para el ente gestor "clave para desempantanar la desesperada situación en la que estamos".

"Hay que sumar, no restar"

A pesar de la preocupación, todos aseguran que están en el momento justo para dar un timonazo y cambiar el panorama, pero para ello "hay que sentarse para encontrar soluciones reales a un problema real".

Para empezar, las partes les han pedido a las autoridades locales un mayor apoyo al sistema, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de éste ha sido financiado a través de los impuestos de la gente ($750 mil millones).

Frente a esta situación, los recientes anuncios de la Alcaldía de Bucaramanga, como la prueba piloto que se realizará del 27 de septiembre al 1 de octubre (donde se probará el pico y placa todo el día para carros y la restricción de parrillero en zonas donde está identificado el mototaxismo) así como el convenio con la Universidad de Praga para una asesoría en movilidad, comienzan a dar una luz.

No obstante, Margarita Peralta asegura que es probable que estas medidas no sean suficientes y que lo que hay que hacer es "mejorar el servicio" e, incluso, si es necesario, "rediseñar las rutas".

Este sería, según el ente gestor, el objetivo de las modificaciones de la segunda fase, pues con esto se eliminaría el problema del paralelismo (la principal causa del desfase, según Metrolínea) y "se garantizarían unos 90 mil pasajeros diarios adicionales".

La gran mayoría de las rutas de bus convencional (todas en algunos casos) que van por la Autopista, Real de Minas, Floridablanca y la carrera 33 desaparecerían y sólo quedarían funcionando las que salen de Girón y del Norte de la ciudad.

"Operadores dilatan la compra de la flota"

A pesar de esto, los enfrentamientos entre los operadores y Metrolínea frente a la compra de la flota han llevado a que la entrada en operación de la segunda fase se retrase por lo menos seis meses.

"Ese parque automotor se debió pedir en marzo y esta es la hora que no se ha hecho. Si tenemos en cuenta que toca hacerlo con seis meses de antelación y que Tisa S.A. necesita dos más para la adecuación de los vehículos, arrancaríamos más o menos en junio, estando las vías prácticamente listas en estos momentos", dijo Rueda Forero

Arenas, incluso, va más allá, y asegura que "los operadores están dilatando el pedido de la flota a propósito, pues están ganando por lado y lado (con el Sitm y los buses convencionales)" y culpó a los transportadores de la suerte del sistema.

Esta situación tuvo un punto de quiebre la semana pasada con el acuerdo para la solicitud de 100 de los 149 buses que exige el ente gestor (ver recuadro).  No obstante, mientras Metrolínea dice que los 49 restantes están pendientes de un concepto favorable del Ministerio de Transporte, los operadores aclararon que "no van a pedir un bus más".

Al respecto, Margarita Peralta aseguró: "yo entiendo los reparos de ellos con la compra de la flota, pero a ellos se les paga por kilómetro y su inversión ha sido gradual (llevan un 35% de lo presupuestado para las 3 fases), mientras que los concesionarios ya hemos aportado el 80% de lo proyectado".

"No nos han pagado tres quincenas"

En estos seis meses, los operadores se han mantenido en su posición de no pedir la flota que solicita Metrolínea y aseguraron que "mientras no se ajuste el escenario financiero correspondiente a la subetapa 1.1. del Sitm no estamos en disposición de pedir flota adicional".

Así lo hizo saber Jorge Centeno, gerente de Metrocinco Plus, quien denunció que las autoridades no han realizado controles efectivos en contra de del transporte informal (piratas, taxis colectivos y mototaxis).

Centeno recalcó que entre los operadores no cayó muy bien el cambio de planes, pues "desde el inicio de operación, siempre se ha presentado mora en los pagos y por lo mismo no se genera la confianza para que nosotros asumamos un endeudamiento elevado para el pedido de la nueva flota".

Rueda Forero, sin embargo, aclaró que si bien en la actualidad se le deben unas quincenas a los operadores, "ellos han incumplido con sus obligaciones, no sólo desde el punto de vista de la flota, sino de $3 mil millones que ellos debían aportar para el fondo de contingencia".

¿Cómo se distribuyen los ingresos?

De lo que se recoge en taquilla la gran mayoría le corresponde a los operadores (aproximadamente un 67%), a quienes se les paga por kilómetro recorrido (así no se transporte un solo pasajero). Además, al Área Metropolitana de Bucaramanga le llegan $5 por pasajero validado.  El resto se distribuye de la siguiente manera: Metrolínea recibe 6.85%; el recaudador Tisa S.A., 13,5% y Estaciones Metrolínea Ltda, 11.75%.

Los 49 buses de la discordia

Mientras que los transportadores aseguran que 100 buses son más que suficientes, Metrolínea se mantiene en su posición de que son necesarios 149 y asegura que para ello cuenta con sustentos  técnicos, como modelos a través de un software y ejercicios de conteo de vehículos y de pasajeros.

De hecho, los 49 vehículos que están dentro de la polémica son aquellos que irían a suplir la cuenca de Real de Minas (25) y para reforzar rutas existentes en La Cumbre y Floridablanca (24), los cuales no estaban previstos hasta hace unos meses.

Rueda Forero aseguró que "no son un capricho" y explicó que el objetivo es mejorar el servicio y al mismo tiempo compensar los costos de la operación total en Piedecuesta.

"Cada recorrido de ese municipio al centro implica unos 48 kilómetros y por ello cada usuario paga los mismos $1.400, mientras que uno de la Ciudadela equivale sólo a 8 kilómetros. Allí lo único que falta para operar son los buses, incluso se hizo una inversión muy grande de $9 mil millones con el deprimido de La 17, habría que preguntarles qué es lo que están esperando", dijo Rueda Forero.

Jorge Centeno afirmó, al respecto, que "la cuenca de Real de Minas estaba prevista para la fase III, creemos que lo justo es que una vez la fase II esté funcionando y se logre el cierre financiero, se haga la solicitud de esa flota".

 

Publicado por: Juan Carlos Chio

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad