Bucaramanga
Martes 03 de junio de 2014 - 09:22 AM

“Este es el chance de cambiar vidas en nombre de mi querido ‘Juangui’”

El 17 de junio de 2012, el abogado bumangués Juan Guillermo Gómez murió al intentar oponerse al robo de su celular en Bogotá. La historia estremeció a Colombia, marcó a su familia y terminó con la condena de los asesinos. Sin embargo, sus padres decidieron hacer algo para erradicar la delincuencia y le apostaron a una fundación para dar oportunidades de estudio a jóvenes de sectores vulnerables.

Emilia Ospina y su esposo Andrés Gómez lideran la Fundación ‘Juggo’, que busca ofrecerles oportunidaes de estudio a jóvenes de escasos recursos de Bucaramanga. (Foto: Javier Gutiérrez/ VANGUARDIA LIBERAL)
Emilia Ospina y su esposo Andrés Gómez lideran la Fundación ‘Juggo’, que busca ofrecerles oportunidaes de estudio a jóvenes de escasos recursos de Bucaramanga. (Foto: Javier Gutiérrez/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: XIOMARA K. MONTAÑEZ MONSALVE

‘Juangui’ sigue presente en cada rincón de su casa en Lagos del Cacique. Su espíritu se materializa en los ladridos de ‘Juggo’, un lobo siberiano, y su cría llamada ‘Juancho’, quienes nunca conocieron al joven abogado, pero llegaron a su casa a ocupar un lugar especial e hicieron realidad un pacto de hermanos: “Cuando no esté, quiero que me recuerden por un siberiano”, le dijo un día Juan Guillermo Gómez Ospina a su hermano menor, Nicolás.

Una imagen donde sonríe junto a una veladora blanca que permanece encendida, ubicada junto a un pasillo, hacen sentir que su energía no se ha esfumado del hogar donde se crió, estudió y pasó los mejores momentos de su vida.

Muchos detalles de la casa de Emilia Ospina de Gómez, Andrés Gómez y Nicolás Gómez no han dejado que ‘Juangui’ se vaya del todo, en especial, su amor por el conocimiento, los libros, el Derecho, la justicia, la política y el sentido humano de la existencia del hombre.

Al detallar cada fotografía, Emilia siempre cuenta una historia. “Esta es de la época de la universidad, esta junto a sus amigos en Bogotá, esta del día en que le preparé su último desayuno…”. Cualquiera de estas fotos entrega detalles que si bien nublan con la transparencia de las lágrimas la mirada de esta madre, también la hacen sonreír y sentirse orgullosa de lo que hizo su hijo.

Llama la atención la fotografía junto al grupo de compañeros de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia, tomada el 27 de agosto de 2010. Allí posó ‘Juangui’ junto al desaparecido jurista, magistrado, diplomático y rector de esa universidad, Fernando Hinestrosa, amigo de su abuelo paterno, Pedro Gómez Arenas, a quien el joven abogado admiraba, respetaba y seguía.  

Conmueve el relato de Emilia al describir su tragedia, antes y después de la muerte de su hijo, ya que asegura que por aquellos días su esposo Andrés no se encontraba bien de salud y estaba estresado.

“Semanas antes de la partida de Juan Guillermo, viajamos con mi esposo a Panamá. Fueron ocho días inolvidables en los que Andrés pudo descansar y tranquilizarse. Antes de esto había sufrido varias afecciones en el corazón”, cuenta esta madre.

Asombra escuchar a Emilia describir el último momento a solas con su hijo, que fue durante un desayuno preparado en su apartamento en Bogotá, repetir el último mensaje de texto que le envió -¿Sabías que te amo madrecita?- y rememorar el momento en que los asesinos de su hijo fueron dejados en libertad, durante el paro de la rama judicial de octubre de 2012. 

Sin embargo, llena de optimismo escucharla decir que el destino y Dios les dieron una oportunidad a los asesinos de Juan Guillermo, pese a que fueron a parar a la cárcel; que su labor y la de su familia está en honrar la memoria de su ser querido con hechos, con lo que a él más le hubiera gustado hacer: apostarle a una sociedad formada y educada, para hacer un país más justo e igualitario y con menos corrupción.

“Nuestro proyecto es la Fundación Juan Guillermo Gómez Ospina, ‘Juggo’. Queremos trabajar por los jóvenes de sectores vulnerables. Es una forma de aliviar nuestro dolor. Nos reconforta salvarlos, que no lleguen a las calles a delinquir. Es una forma de evitar que acaben con sus vidas y con la vida de los demás”, expresa Emilia.

Indignación nacional

Juan Guillermo murió en Bogotá un domingo en la madrugada. Fue atacado por tres hombres y un menor de edad con arma blanca y le robaran un celular de alta gama. “Tal vez pensaron que tenía más dinero y que no quiso entregarlo. Solo llevaba $20.000 en la cartera. Era como yo, casi nunca salíamos con dinero en efectivo”, recuerda su mamá.

Testigos del hecho alertaron a la Policía del sector de Chapinero, que minutos después capturó a los asaltantes y los puso a disposición de la autoridad competente. Hoy tres de ellos están en prisión y uno aún no ha sido capturado.

La familia Gómez Ospina pensó que la indignación y el dolor por la muerte de su hijo se quedarían solo en su hogar, pero el asesinato de ‘Juangui’ se convirtió en noticia nacional y dejó en evidencia que el hurto de celulares estaba desbordado y en el país esta mafia estaba cobrando vidas.

Mientras se acostumbraban a vivir sin Juangui, los Gómez Ospina diseñaron un proyecto de ley para presentar al Congreso, con el fin de reformar las sanciones a menores entre los 14 y los 18 años, quienes se excusan en su edad para delinquir, así como para obligar al Gobierno a instalar sistemas de seguridad con cámaras en parques y zonas sociales no solo para generar confianza en los ciudadanos, sino para contar con un registro sobre determinado hecho delictivo. Sin embargo, la propuesta no hizo eco en los legisladores.

La apuesta por las oportunidades

Fue entonces cuando la familia Gómez Ospina decidió transformar su dolor en oportunidades para los más necesitados y empezó a trabajar en la Fundación ‘Juggo’, que ya cuenta con la primera joven graduada como auxiliar de preescolar, egresada de Eforsalud, y actualmente apoyan a tres estudiantes que cursan carreras técnicas y tecnológicas en las Unidades Tecnológicas de Santander y en el Instituto Comuldesa de San Gil. “La primera becada logró estudiar con nuestros recursos. Queremos que más personas se unan y nos ayuden”, asegura Emilia.

El próximo 6 de junio se realizará el lanzamiento de la Fundación. Tanto Emilia como Andrés y Nicolás esperan contar con el mismo apoyo y respaldo que la ciudadanía bumanguesa les brindó tras la muerte de Juan Guillermo. Ese día ‘Juggo’ firmará acuerdos con rectores de colegios de zonas vulnerables de Bucaramanga, que buscan becas para sus estudiantes.

Emilia expresa que la decisión de ayudarlos no se puede “echar para atrás” y que por eso debe encontrar apoyo económico, para brindarles no solo el costo de la matrícula, sino de útiles escolares, transporte y comida. Si el estudiante pierde el semestre, también pierde la beca. “Existen muchas instituciones, pero hay mucha necesidad. Quiero hacerlo en nombre de mi hijo que fue un gran estudiante. Queremos que haya más estudiantes y menos jóvenes en las calles”, concluye Emilia.

Condenado por homicidio

Jhon Alejandro Puerto Talero, hoy con 30 años, autor material de la muerte de Juan Guillermo Gómez, fue condenado a 42 años y siete meses de prisión.  Andrés Felipe Rojas Salamanca, de 26 años, quien también participó en el hecho purga una pena de 39 años y cuatro meses. Brandon Steven Munar Camacho, de 20 años, otro vinculado al homicidio, tiene orden de captura y huye de las autoridades. A los tres se les imputaron cargos por homicidio agravado y hurto calificado agravado. En el hecho también participó un menor de 17 años, quien fue sentenciado a seis años y seis meses de prisión por el mismo delito.

Publicado por: XIOMARA K. MONTAÑEZ MONSALVE

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