Bucaramanga
Sábado 29 de octubre de 2016 - 12:01 AM

Un ‘gigante’ bajo el agua

Apasionado y enamorado de la natación, ese es Carlos Daniel Serrano, desportista paralímpico que encontró en esta disciplina la mejor manera de superar sus miedos e inseguridades. Ese pequeño ‘gigante’ de la natación es, sin duda, un héroe de Bucaramanga sin límites.

Apasionado y enamorado de la natación, ese es Carlos Daniel Serrano, desportista paralímpico. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Apasionado y enamorado de la natación, ese es Carlos Daniel Serrano, desportista paralímpico. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: MARYURI ARENAS VESGA

“En los entrenamientos se ganan las medallas y en competencias se recogen”. Con este acierto de vida el santandereano Carlos Daniel Serrano Zárate ha llegado tan alto y tan lejos en la natación paralímpica. Mejor deportista paralímpico del mundo en abril, triple medallista en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro (oro, plata y bronce), múltiple medallista en los Juegos Parapanamericanos de Toronto, son solo algunos de sus grandes logros.

Ávido de triunfo y de cumplir cada sueño, el ‘hormiguero’ nada como pez en el agua para romper las barreras y cada límite que se le interponga en su camino. Hace tan solo cuatro años aprendió a nadar y con cada brazada que da hay una meta por cumplir.

Su baja estatura no es impedimento alguno para sortear los azares de la vida y de su condición: acondroplasia -un trastorno de crecimiento óseo que causa enanismo-. A sus 18 años, Carlos Daniel mide 1,43 metros.

“Cuando era más niño me molestaban, yo no aceptaba la discapacidad, yo me sentía triste, pero cuando conocí la natación comencé a ver que había personas con la misma condición mía y vi que eran felices, entonces, me pregunté por qué estaba sintiéndome así, ahí fue cuando empecé a aceptarme tal como soy”.

Y es que como él lo afirma entre risas, “lo que me falta en estatura, me sobra en talento bajo el agua”. Esto lo demuestra con hechos y con un sinúmero de medallas que adornan una pared en su casa, en el barrio Mutis.

Primer ‘chapuzón’

Enamorado de la natación. Así se considera Serrano, quien tuvo su primera zambullida en enero del 2013 cuando tenía 14 años. Sus padres Jairo Serrano y Sandra Milena Zárate lo inscribieron en un curso vacacional de natación. Lo que él no sabía tras sentir golpear su torso con el agua es que de ahí en adelante esta disciplina se convertiría en el timón de su vida.

“Yo quería aprender a nadar, y me vine a probar unos días. Cuando me di cuenta ya el entrenador tenía unos planes para mí y comenzamos a hacerlos realidad. En la última clase me ofreció entrenamientos gratis, porque dijo que yo tenía mucho potencial”, cuenta el santandereano, quien también asegura que desde que conoció ese deporte venció sus temores, empezó a sentirse mejor consigo mismo y olvidó sus inseguridades.

Carlos puede dar fe de que se tropezó con un ángel en el camino: Luis Carlos Calderón Fuentes, instructor de natación paralímpica. “Es mi admiración, es un guerrero, gracias a él soy quien soy, es mi ángel, es el que me ha ayudado a salir adelante. Llevo entrenando los casi 4 años con él”.

Esa fascinación y aprecio es mutuo. Para Calderón, Serrano es “un luchador de vida. Es un gran deportista, muy disciplinado, muy perseverante, consciente de lo que quiere, un gran luchador y a su corta edad se puede decir que es un atleta muy maduro”.

Vienen a su mente recuerdos de cuando Carlos dio sus primeros abrazos al agua. “Empezó muy niño. Al comienzo, como todo niño, era un poco inquieto, pero estuvimos hablando mucho para que trabajara juicioso porque tenía un potencial enorme para ser campeón del mundo si él lo deseaba, y gracias a Dios tomó consciencia y empezó a trabajar muy bien; por eso son los resultados que tiene hoy en día”.

Con el ritmo de vida que lleva no es descabellado pensar que será el mejor nadador paralímpico del mundo. “La verdad siempre he soñado con ser el mejor deportista y ya voy por buen camino.

“Todo ha valido la pena”

Las extensas jornadas de entrenamientos, dejar las novias para después, sacrificar el tiempo con los amigos. “Por las mañanas estudio, me levanto a las 5 y tengo que estar a las 6 en el colegio Centro Piloto Simón Bolívar (cursa undécimo grado). A las 2 de la tarde ya estoy listo para irme a entrenar a las piscinas olímpicas, y a las 2:30 ya debo estar nadando. Llego en la noche a la casa a hacer tareas y luego me voy a dormir”.

Este amante de la hamburguesa y el reguetón, se da uno que otro gustico los fines de semana, en los que se dedica a ver películas, jugar paintball y entretenerse con videojuegos.

‘Joya’ de Santander

Orgullo y felicidad siente Santander de este talentoso hijo, que nació en su tierra el 17 de agosto de 1998 y que lo ha visto crecer junto con su cosecha de triunfos.

Único retoño de una humilde familia bumanguesa (la mamá trabaja en una fábrica de calzado y el papá, en una empresa transportadora) renace de las aguas para mostrarle al mundo entero que su condición no ha sido una limitación para hacer lo que le gusta y trabajar por lo que quiere.

“Todos los triunfos se los atribuyo a Dios, que siempre ha estado en mi camino, a mi entrenador y a mis dos padres que son las personas que me han ayudado a salir adelante”.

En su memoria están los grandes eventos a los que ha asistido: (Juegos Parapanamericanos Juveniles Argentina 2013, Mundial de Natación Paralímpica en Glasgow, Escocia 2015, Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015, Juegos Paralímpicos Río de Janeiro 2016.

Para Carlos Daniel no hay límites y al otro lado de la piscina lo esperan nuevos retos y caminos por recorrer bajo el agua.

Publicado por: MARYURI ARENAS VESGA

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