El 2 de agosto de 2011, el telón se subió en uno de los escenarios más emblemáticos de ese entonces en la ciudad: el otrora Teatro Analucía, que había logrado ser el punto de encuentro de amigos y de las familias en las décadas de los años 60, 70 y 80.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA
Así las cosas, el mítico Analucía era rebautizado en el nombre de Teatro Corfescu. Y en estos últimos años este lugar logró convertirse en el centro de las danzas, del ballet, del jazz, de los conciertos, de los stand up comedy, de la música clásica y de las cintas cinematográficas culturales.
Corfescu, la institución que ha liderado en nuestra ciudad grandes certámenes como el Festival Abrapalabra, bajo la batuta de la reconocida gestora cultural Sandra Barrera, ha sido la encargada de administrar el teatro de la calle 34 con carrera 26.
De manera desafortunada, una noticia estremeció ayer a los amantes de la cultura. ¡Y no es para menos! A este escenario le quedarían pocos meses de vida.
La Corporación Festival de Cuenteros, Corfescu, informó a la comunidad que este teatro ‘bajaría el telón’ y cerraría sus puertas de manera definitiva en junio próximo.
A pesar de que han sido grandes y gratas las experiencias que allí se han vivido, la dura crisis económica le está dando un certero golpe a la cultura.
Los altos costos, el mantenimiento y la operación del teatro, así como los exiguos apoyos de la Alcaldía y de la Gobernación hacen inviable el proyecto para una organización del sector no gubernamental, sobrepasando el profesionalismo y el amor desplegado hacia este proyecto.
Y aunque los artistas agradecen al grupo de empresas que siempre creyeron en el teatro y no permitieron claudicar antes de este tiempo, es claro que la función solo continuaría hasta mediados de este año. ¡Eso sería algo lamentable!













