Bucaramanga
Sábado 28 de julio de 2018 - 06:46 PM

Así se vive debajo de los puentes de Bucaramanga

En la ‘Ciudad Bonita’ hay 15 puntos donde ‘viven’ los habitantes de calle. Vanguardia Liberal recorrió varios de los puentes de la ciudad que frecuenta esta población.

Así se vive debajo de los puentes de Bucaramanga (Foto: Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL)
Así se vive debajo de los puentes de Bucaramanga (Foto: Fabián Hernández / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Texto: Katherine Espinosa, videos: John Arias. Fotos: Fabián Hernández

Los habitantes de calle escogen los puentes porque allí se sienten seguros.

Álvaro, Carlos*, Walter, William, José y Yolanda, como más de 1.200 habitantes en la ciudad, duermen en parques, debajo de los puentes e incluso en alcantarillas. Escogen estos lugares, sobre todo puentes y alcantarillas, pues son espacios resguardados donde no padecen las inclemencias del clima, o mejor, no incomodan a nadie mientras consumen. 

“A mí me gusta hacerme acá (en el deprimido del Mesón de los Búcaros), porque no molesto a nadie, la gente no se queda mirándome, aquí solo pasan los carros, no incomodo”, expresa José Gómez, un hombre de aproximadamente 30 años proveniente del Norte de la ciudad, quien lleva más o menos 10 años ‘viviendo’ debajo de los puentes. 
Como él, en el mismo puente, por otro de los túneles, se encuentran otros cuatro habitantes, 3 hombres y una mujer, sentados en la acera ‘metiendo vicio’. 
Uno de ellos, Álvaro, procedente de Bucaramanga, de unos 50 años, afirma que lleva 27 años en las calles de la ciudad, tiempo en el que se ha dedicado al reciclaje, al consumo y a ‘retacar’, es decir, pedir monedas a los transeúntes. 
Sus pertenencias las cargan en una ‘mochilita’,  y en ciertos puntos de la ciudad van acumulando el reciclaje y la droga. Cabe recordar que hace un poco más de 10 días, el Mesón de los Búcaros se inundó, debido a que las alcantarillas estaban colapsadas de reciclaje y artículos como ropa, zapatos, colchones, etc, que eran más o menos las ‘pertenencias’ de los habitantes de calle.  
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Álvaro, por ejemplo, comenta que debajo de los puentes están más seguros, y que sí no, ‘buscan la sombrita’. 
Cuando ven a la Policía, la mayoría de ellos, sin mediar palabra agarran su maleta y se van, para luego ubicarse en otro de los puntos más concurridos por esta población, e incluso, horas después, volver al mismo punto. 
Juana Patiño, coordinadora del programa de Habitante de Calle de la Alcaldía de Bucaramanga, manifiesta que la población de habitantes de calle   es flotante. Hasta julio la Secretaría de Desarrollo Social había identificado 1.214 habitantes. Pero no son solo de Bucaramanga, vienen de todas partes de Colombia, e incluso, migrando de Venezuela. 
¿Cómo viven?


Yolanda relata que tienen establecida una rutina, de cierta hora a cierta hora están en un punto de la ciudad y van caminando para otras zonas dependiendo de las horas de las comidas. Cuando cae la noche, por ejemplo, ella duerme afuera de Gasoriente. “Ya la gente del sector me conoce y a veces, hasta me dan para comer algo. Qué días llevé a un compañero que es nuevo, pensé que de pronto me iban a mandar la policía o me iban a hacer algún reclamo, pero no, ese día un vecino nos regaló 5 mil para el desayuno, fuimos y nos compramos un caldito de costilla con arepa muy bueno”, cuenta. 
E incluso tienen rutina semanal; Carlos, quien dice que lleva en la droga y en las calles desde que era un pelado, cuenta que antes de entrar a uno de los programas de la Alcaldía de Hogar de paso, tenía una rutina definida y que todos los sábados, por ejemplo, bajaba al Río de Oro en Girón, a lavar la ropa. 
Para las mujeres, por supuesto, la vida en las calles es mucho más complicada. De hecho, la proporción es pequeña; según el censo de habitantes, hasta junio, había apenas 180 mujeres. Yolanda manifiesta que nunca andan solas, ella siempre tiene a ‘sus ñeros’ que le hacen compañía y la respaldan. Aún así, en los 26 años que lleva en las calles, desde los 12 años, le han pasado varios incidentes, otros habitantes que han querido excederse, e incluso, su hijo de unos 24 años, que hoy está preso por homicidio, cuenta que fue producto de una violación.  
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¿Cómo llegan a la calle?

Para Carlos y Yolanda, que se encuentran vinculados actualmente a uno de los programas de hogar de paso extramural de la Alcaldía, la respuesta es clara: la droga. 
Ambos están intentando dejarla, él lleva 20 días sin consumo y ella cuatro meses. Eso sí, no la pueden dejar del todo, “decir eso sería engañar a Juana (la coordinadora del programa) y a nosotros mismos”, dice Carlos. Por ello, dejaron de meter bazuco, y solo fuman marihuana. Así, van controlando la abstinencia.    
Pero la droga y las calles van acompañadas de otro componente: los problemas familiares. Padres abusadores, hogares disfuncionales, maltrato y abandono suelen ser la mezcla que hace que, “los muchachos se dejen llevar por las malas amistades”, manifiesta Carlos. 
Aunque Juana Patiño señala que solo el 7% de los habitantes de calle cuenta con el soporte de su familia o vuelve a verlos de nuevo, hay personas como Carlos, que todavía tiene relación con su familia.   
En general, la mayoría de los habitantes que hay hoy en las calles se han ido de sus hogares desde temprana edad. 
Yolanda, con lágrimas en sus ojos, narra que su papá intentaba abusar de ella y sus hermanas y que, por eso, las cuatro se fueron de la casa. Aunque sus hermanas también estuvieron ‘en malos pasos’, dos de ellas se ‘enderezaron’ y tienen hogares, pero desafortunadamente la tercera, que vivía en las calles de Bogotá, murió hace cuatro meses. “Nunca pensé ir a ver  a mi hermana así, era la menor”, se lamenta. Y ese fue el motivo que la llevó a querer integrarse a uno de los programas de la Alcaldía. Por ella, y por su hijo, que algún día quiere volver a ver.
Carlos, por su parte, dice que llega un punto en el que se cansan de la calle. Por eso y por volver a estar con su familia, buscó ayuda.  
Juana Patiño expresa que en algunos de ellos se ve mejoría cuando son constantes en las actividades de los hogares de paso. Por ejemplo, a Yolanda y a Carlos los ha visto cambiar. Actualmente, de las 6 ofertas que tiene el municipio, solo 2 tienen programa intramural, las demás son programas de 9 a 4 de la tarde con actividades culturales y les enseñan oficios para que se defiendan en el ‘rebusque’. 
Población joven
En nuestro recorrido por los puentes de la ciudad, encontramos muchos jóvenes, que tal vez no superan los 25 años y que ya tienen un problema agravado de consumo de estupefacientes. De hecho, en uno de los hogares de paso que visitó Vanguardia Liberal, había alrededor de 25 personas, de las cuales, la mayoría eran jóvenes.
Tanto Juana Patiño, coordinadora del programa, como los mismos habitantes de calle manifiestan que cada vez es más frecuente ver a los muchachos ‘perdidos’ por el consumo de drogas y que esto, en el peor de los casos, es lo que los lleva a las calles.
Estos son los puntos donde se ubican: 
1 Puente Conucos
2 Puente Puerta del Sol - Frente a Cajasan
3 Carrera 21 con calle 50
4 Calle 45 desde las carreras 9 a 16 
5 Carrera 34 con calle 48 
6 Puente Mesón de los Búcaros 
7 Parque San Francisco y alrededores 
8 Boulevar Bolívar - Santander y San Francisco
9 Quebradaseca - carrera 27 hasta la calle 9 en las glorietas
10 Carrera 15 calle 45 hasta la calle 12 
12 Calle 28 entre la carrera 15 hasta la 19 
13  Barrio comuneros y alrededores 
14 Calle 32 entre carreras 20 hasta la 9
15 Barrio Chapinero y sus alrededores

Publicado por: Texto: Katherine Espinosa, videos: John Arias. Fotos: Fabián Hernández

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