Entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, una mujer con todos los síntomas de la COVID-19, estuvo a bordo de una ambulancia mientras que el personal de salud que la trataba buscaba de manera desesperada una UCI de asistencia respiratoria.

Publicado por: Yuriana Calderón Alsina
Entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes, una mujer de 50 años, con toda la sintomatología para COVID-19, vivió en carne propia esa carrera contrarreloj para mantenerse con vida mientras los médicos y enfermeras que la transportaban a bordo de una ambulancia, buscaban de manera desesperada una UCI de aislamiento respiratorio.
Esta mujer ingresó a la Clínica Guane el pasado lunes refiriendo que llevaba ocho días con síntomas respiratorios, lo calificaba como una gripa; sin embargo, el panorama era otro. Al hacerle la revisión, los médicos hallaron serias complicaciones en el sistema respiratorio, por lo que se procedió a darle manejo como neumonía y posible COVID-19.
La noche del jueves se complicó su estado de salud por lo que se hizo necesaria su remisión a un centro de mayor nivel.
La primera opción: el Hospital de Floridablanca. “El internista la valoró, ya la habían aceptado pero la devolvieron porque no había disponibilidad de UCI de aislamiento respiratorio para pacientes COVID”, manifestó Marcela Bermúdez, una de las profesionales de la salud que conoció el caso.
Comenzó entonces esa carrera para salvarla. En la madrugada del viernes, la paciente fue subida de nuevo a una ambulancia, esta vez con rumbo al Hospital Universitario de Santander. Se quejaba de un fuerte dolor en la espalda, en el pecho, el aire no llegaba con fuerza a sus pulmones; mientras tanto, la doctora Marcela trataba de mantenerla tranquila y callada.
“No se preocupe, estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos”, le manifestaba ante la impotencia de contar con recursos tan limitados en el área de la salud para casos como este.
“Esto se veía venir, el sistema está colapsado, para el personal de salud es difícil, tratamos de hacer todo lo posible, pero muchas veces se nos sale de las manos”, expresó con preocupación la médica.
En el HUS fue valorada en las carpas dispuestas para esta sintomatología de posible COVID. El diagnóstico: “Femenina de 50 años, con 4 días de evolución de tos seca, fiebre cuantificada en 38°C, dolor en tórax anterior, disnea (...); consideran paciente con neumonía a descartar etiología SARS – COV2. Se explica al médico del sitio de remisión que en el momento el servicio de CARPAS COVID, UCI COVID están colapsados, sin disponibilidad de camas, sin disponibilidad de ventiladores mecánicos (...)”.
El recorrido desesperado continuó. El siguiente destino fue la Clínica La Merced donde la respuesta fue la misma, la no disponibilidad de UCI de aislamiento.
Le siguieron la Clínica Chicamocha, el Hospital Los Comuneros y la Clínica San Luis. En las dos primeras no había convenio con Asmet Salud que es la EPS de la paciente; en la última solo podía ser atendida si se trataba de una materna o de un infante.
Vida o muerte
La ambulancia, con la sirena que anunciaba un caso de vida o muerte, continuó su trayecto, esta vez hacia el Hospital Internacional de Colombia... La saturación de oxígeno era cada vez más baja. La respuesta fue la misma, “no hay disponibilidad de cubículo ni ventiladores”.
Finalmente, luego de unos 40 minutos de espera fue intubada para salvarle la vida, su estado de salud ayer era bastante delicado.
Ante esta panorámica, los trabajadores de la salud lanzan un SOS frente a esta crisis.
“Exigimos primero que todo mejores condiciones para el personal de salud, para poder dar lo mejor de sí a cada paciente. Se sabía que este mes y los meses de agosto y septiembre, son los meses pico donde todo va a colapsar y llegará un punto en que nosotros vamos a quedar atados de manos ante toda esta situación”, advirtieron.
















