Este año van 93 casos confirmados de COVID-19 en Bucaramanga. El COVID-19 no se ha ido: Bucaramanga registra 93 casos y alta tasa de hospitalización

A pesar de que el COVID-19 parece haber quedado relegado en la memoria colectiva, los recientes reportes de las autoridades de salud en Bucaramanga confirman que el virus sigue presente y activo en la ciudad.
De acuerdo con la información suministrada por Claudia Mercedes Amaya Ayala, secretaria de Salud y Medio Ambiente, en lo corrido del año se han registrado 93 casos confirmados, de los cuales el 52,7% requirieron hospitalización, lo que significa que uno de cada dos pacientes presentó formas moderadas o graves de la enfermedad.
La distribución por género se mantiene equilibrada: 51,6% de los casos corresponden a hombres y 48,4% a mujeres. Sin embargo, los análisis epidemiológicos muestran que los extremos de la vida continúan siendo los más vulnerables.
Los niños entre 0 y 4 años concentran cerca del 20% de los contagios, mientras que los adultos mayores de 60 años también presentan una alta proporción de casos y hospitalizaciones. En ambos grupos, la enfermedad tiende a manifestarse con mayor severidad.
Un dato esperanzador es que la mayoría de los pacientes han reaccionado con prontitud ante los síntomas. El 89% consultó durante los primeros cinco días de iniciados los signos del virus, lo que ha permitido una detección temprana y ha evitado complicaciones mayores. De forma similar, el 83,6% de las hospitalizaciones ocurrieron también en esta fase inicial, reflejando una respuesta oportuna del sistema de salud en Bucaramanga.
¡No bajar la guardia!

Aun así, Amaya Ayala hizo un llamado a no bajar la guardia. “El COVID-19 no ha desaparecido. Persiste, y su comportamiento sigue siendo impredecible”, advirtió la funcionaria.
Recordó que muchas personas aún confunden los síntomas con los de una simple gripa, lo que retrasa la atención médica y puede agravar los cuadros clínicos, especialmente en quienes tienen enfermedades preexistentes o defensas bajas.
La Secretaría de Salud y Medio Ambiente también destacó que la gran mayoría de los casos se presentan en población sin pertenencia étnica diferenciada y que más del 75% de los pacientes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3.
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Esta situación confirma, una vez más, que las condiciones socioeconómicas influyen directamente en el riesgo de enfermar y en la posibilidad de complicarse, pues las personas con menos recursos enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios médicos o mantener medidas de prevención adecuadas.
¡A vacunarse!

Otro aspecto que preocupa es la resistencia a la vacunación. A pesar de que está comprobado que las dosis y refuerzos contrarrestan los efectos del virus y reducen la gravedad de la enfermedad, aún hay quienes se niegan a aplicarlas, confiando en una falsa sensación de seguridad. “La vacuna salva vidas, y su eficacia está más que demostrada”, enfatizó la secretaria.
Las autoridades de salud insistieron en que la ciudadanía no puede caer en la indiferencia. Aunque el número de contagios sea menor que en los años más críticos de la pandemia, cada caso representa una alerta sobre la necesidad de mantener la prevención activa. El virus sigue circulando, adaptándose y afectando principalmente a quienes menos protegidos están.
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Finalmente, se reiteraron las recomendaciones para la comunidad: mantener la vacunación al día, consultar al médico de inmediato ante fiebre, tos o dificultad para respirar, proteger a los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, y reforzar las medidas de autocuidado. El lavado de manos, la ventilación de los espacios y el uso de tapabocas si se presentan síntomas son prácticas sencillas que siguen marcando la diferencia entre la salud y el riesgo.
Total: el COVID-19 no es un tema del pasado. Aunque muchos lo han olvidado, el virus continúa en Bucaramanga, recordándonos que la prevención y la responsabilidad individual siguen siendo las mejores herramientas para cuidar la vida.
















