Después de casi tres décadas vendiendo sus productos en Bucaramanga, la panadería y bizcochería ‘La Baionnett’ continúa horneando sus panes a pesar de las dificultades que la pandemia ha representado para su empresa.


Publicado por: Camila García
Desde el siete de septiembre de 1992 los propietarios Gloria Esperanza Trujillo y su esposo Osvaldo Sanabria, emprendieron un camino que deseaba brindar un espacio agradable para los bumangueses y, además, panes frescos y con una gran variedad.
Su primer punto fue en la carrera 35 con calle 49 frente al conocido Éxito del barrio Cabecera y en el mantuvieron sus productos para niños, jóvenes y adultos que disfrutaban además de un buen pan, un café o chocolate caliente para la tarde.
Cuando comenzó la cuarentena en Santander, este negocio cerró sus puertas. Retornaron el 13 de abril, pero las ventas disminuyeron en más del 70% y de los 10 empleados que tenían, solo permanecen cuatro de ellos.
Además, desde el pasado 31 de julio suspendieron los servicios del punto de Cabecera dejando solo el que se encuentra en la carrera 32 con calle 56. “Los costos del arriendo y la administración eran elevados y el dueño no nos hizo rebaja pese a la situación compleja que estamos pasando, por esa razón no pudimos continuar”, afirmó una representante de la panadería.
“Es un lugar que ha tenido bastante trayectoria por su atención y calidad, pero desde la cuarentena las compras disminuyeron significativamente y estamos haciendo nuestro mayor esfuerzo por mantenernos” agregó.
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Con dedicación y amor siguen produciendo panes todos los días para que las personas puedan llevarlos frescos a su casa. Para comprar, pueden dirigirse a la panadería o pedir por domicilio, que además es gratis en Bucaramanga.
“Queremos intensificar la parte de los domicilios y darles a conocer a las personas que la panadería no se acabó, que tenemos las ganas de seguir llevando pan a sus mesas por mucho tiempo más”.
El famoso pan cascarita, pan de queso, centeno, nueces, avena, ajonjolí, breva arequipe, roscones y la línea de panes integrales aún salen de sus puertas para seguir manteniendo una tradición de casi treinta años.













