Aunque por ahora se trata solo de una propuesta planteada en la más reciente Junta del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, los mandatarios aseguran que están dispuestos a estudiarla para analizar los ‘pro’ y los ‘contra’ de tal iniciativa.







Publicado por: Euclides Kilô Ardila
¿Qué tan viable es ampliar el esquema del pico y placa existente en Bucaramanga a corredores metropolitanos tales como la Autopista Piedecuesta - Floridablanca-Provenza; el Anillo Vial de Río Frío y la Conexión Palenque-Bucaramanga?
Una propuesta en ese sentido planteó el director del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, César Camilo Hernández, durante la última junta de esa entidad.
Según él, “un pico y placa metropolitano es una medida necesaria y justa en nuestro territorio porque demuestra, entre otras cosas, una visión armonizada de los alcaldes y de su propósito por generar hábitos de movilidad sostenibles”.
Por su parte, Fabián Fontecha Angulo, subdirector de Transporte del AMB, explicó que “esta medida le daría al sistema de transporte público masivo, colectivo e individual la oportunidad de demostrar su capacidad y sus beneficios”.
De acuerdo con su apreciación, esta iniciativa está sustentada en mediciones del número de viajes en vehículo particular, especialmente de motocicletas y autos con ocupación en su mayoría de solamente el conductor.
Además, el parque automotor del área presenta un desaforado incremento de 799.750 vehículos, a fecha de 2021.
Del total de vehículos registrados en el área metropolitana de Bucaramanga, más del 90% corresponde a vehículos particulares (motos y carros), proporción que se mantiene en Bucaramanga, Girón y Piedecuesta; solo en Floridablanca es del 86,8%.

Y, peor aún, de mantenerse el ritmo de crecimiento actual, para 2026 el área metropolitana alcanzaría más de 1 millón de vehículos, lo que supone una carga excesiva de carros y motocicletas para la conectividad de las personas y un incremento desbordado de la congestión y de la contaminación.
“También el pico y placa metropolitana incentivaría a las empresas y entidades del territorio a tomar medidas como la adecuación de cambios de jornada (jornada continua y horario de entrada diferenciados), promoción e incentivos por uso del transporte público y ampliación de actividades vía trabajo remoto”, añadió.
De otro lado, según dijo el directivo, “envía un mensaje claro y contundente a la ciudadanía. ¿Cuál? Que racionalizar el uso del vehículo particular es imprescindible para mejorar la movilidad, la calidad del aire, la salud pública y nuestra relación con la ciudad y los vecinos municipios del área”.
De acuerdo con las mediciones realizadas en el marco de la actualización del Plan Maestro de Movilidad Metropolitano, el modo de transporte preferencial del AMB es la motocicleta, en la cual se desplaza la cuarta parte, seguida por la informalidad con la quinta parte. En cambio, la suma de los modos legales de transporte apenas ejerce la tercera parte de los viajes de los ciudadanos.
De acuerdo con los expertos, para una ciudad de 1,2 millones de habitantes como es el caso del área metropolitana de Bucaramanga, esta medida debería llegar, al menos, a una de cada dos personas.
“Esta es una propuesta que debe tener el consenso de todos. Hay que apostarle a usar el transporte público o vehículos compartidos. De nada sirve hacer más vías si crece el parque automotor. Nos dicen que mejor cambiemos el flujo vehicular, pero hacia dónde si tenemos las mismas vías de hace 50 años y con un parque automotor tan grande”, puntualizó Hernández.














