Aumentan los casos de ‘bullying’ o ‘matoneo’ escolar en colegios del área metropolitana. Más allá de las cifras, son muchos estudiantes los que sufren en silencio ese tipo de acoso.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Durante los últimos años se ha registrado un preocupante aumento de casos de ‘bullying’ en los diferentes colegios de la capital santandereana y de los demás municipios del área metropolitana, según denuncias oficializadas por las asociaciones de padres de familia, los docentes y los mismos estudiantes.
El acoso escolar, que incluye agresiones físicas, verbales y psicológicas, está afectando la seguridad y bienestar del estudiantado, generando un ambiente de temor e inseguridad en las instituciones educativas.
La semana pasada, en un colegio de la Calle de los Estudiantes de Bucaramanga, algunos jóvenes recibieron notas intimidantes donde varios de sus compañeros les advertían de futuras golpizas.
Y el anterior no fue un caso aislado. Aunque las cifras son aproximadas e incluso se quedan pequeñas, dado que no todos los episodios de ‘matoneo’ son denunciados, los reportes metropolitanos revelan una fuerte realidad: 14 de cada 100 estudiantes del área han sido víctimas de este acoso.
Lo anterior significa que al menos el 14 % de los alumnos de colegios de Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta han experimentado algún tipo de maltrato, especialmente en la etapa de los 10 a los 15 años.
El barrido oficial de ese flagelo también detalló que 17 % de los estudiantes manifestó haber experimentado estigmatizaciones en actividades grupales; 18 % reportó burlas o mofas; y 9 % indicó haber sido golpeados o empujado por otros estudiantes.
Las autoridades también han podido identificar sobre dicha problemática que, alrededor del 80 % de los casos de ‘matoneo’ escolar se registran en cercanías a las sedes educativas, y el 20 % restante al interior de los colegios o en sus barrios de residencia.
Medidas de prevención
Ante esta situación, las autoridades educativas locales han expresado su compromiso en abordar de manera urgente este problema, implementando medidas preventivas y de intervención para proteger a los estudiantes y promover un ambiente escolar seguro y respetuoso. Por ejemplo, en Real de Minas se ha diseñado una ruta de atención a este flagelo, que se da fuera y dentro de las aulas.

Se han establecido canales de denuncia y se está trabajando en programas de sensibilización sobre el ‘bullying’, involucrando a toda la comunidad educativa en la lucha contra esta problemática.
Se hace un llamado a los padres de familia y docentes a estar atentos y reportar cualquier caso de ‘bullying’ que presencien o del que tengan conocimiento, con el fin de tomar acciones inmediatas para detener estas conductas dañinas y brindar apoyo a las víctimas.
Deben estar alerta a los indicios que dejan ver a una persona, víctima de ‘bullying’. De acuerdo con recomendaciones de organismos como Unicef, las señales de que algo pasa son: lesiones inexplicables (hematomas, raspaduras, etc...); pérdida o rotura de ropa, libros, dispositivos electrónicos o joyas; sensación de malestar o simulación de enfermedad; y niñas o niños retraídos a toda hora.
Voz de una experta
Natalia Turriago, docente de Psicología del Politécnico Grancolombiano, explicó que el ‘bullying’ “se trata de un comportamiento de acciones negativas dirigidas hacia una persona específica”.

“El propósito de estos comportamientos es intimidar o causar daño, especialmente a nivel emocional, físico o social. Esta conducta suele estar asociada con un desequilibrio de poder, donde el agresor tiene ventaja sobre la persona intimidada”, añadió.
En el ámbito global, Colombia resalta como uno de los países con un marcado incremento en los casos de ‘bullying’.
Según el informe más reciente de la ONG internacional ‘Bullying Sin Fronteras’, desde enero de 2022 hasta abril de 2023, el país no ha experimentado mejoras significativas en esta problemática. Con un total de 41.500 casos registrados, Colombia se sitúa en el noveno lugar entre los países con mayor incidencia de ‘bullying’.














