La estrategia comenzó a aplicarse en una institución educativa como la Normal Superior de Bucaramanga, en donde una estudiante fue asesinada por un delincuente en inmediaciones del plantel.
En un acto de compromiso con la seguridad de sus hijos, varios padres de familia se unieron para convertirse en ‘guardianes escolares’ en algunos planteles oficiales de la capital santandereana. Esta iniciativa surgió como respuesta a la creciente ola de asaltos y demás actos delincuenciales que han afectado a los estudiantes en los alrededores de las instituciones educativas.
Los padres están preocupados por el recrudecimiento de asuntos neurálgicos, tales como: el matoneo; el microtráfico que merodea los alrededores de los establecimientos académicos; los casos de abusos sexuales a estudiantes; la presencia de jóvenes armados dentro de las aulas y, en general, la inseguridad que se ‘disparó’ en Bucaramanga y que, de manera lamentable, ha dejado estudiantes vilmente asesinados.
Lo anterior sin contar las frecuentes peleas callejeras entre estudiantes, las cuales han generado estupor entre la comunidad, de manera precisa, porque los enfrentamientos suceden justo frente a las instalaciones de los planteles en donde adelantan sus estudios.
Los guardianes escolares, quienes trabajan de la mano con las autoridades policiales y municipales, se centran de manera específica en la entrada y en la salida de los alumnos de sus respectivos colegios. La idea es permanecer alerta en los exteriores de la escuela, mientras sus hijos ingresan a los planteles y cuando salen de clases.
Portando chalecos que los identifican como guardianes, con radios de comunicación y varios dispositivos tecnológicos, estos padres coordinan sus turnos y aseguran que los niños y los adolescentes puedan llegar y salir de la escuela de manera segura; de la mano de ellos y de los agentes policiales.
La presencia de los padres de familia, según lo expresa uno de los padres comprometidos con esta causa, brinda tranquilidad a la comunidad educativa y refuerza la vigilancia en las inmediaciones de los colegios.
“Es fundamental garantizar la protección de nuestros hijos en todo momento, y como padres estamos dispuestos a colaborar activamente en esta tarea”, comentó uno de los ‘guardianes escolares’.
“Quisimos encargarnos de la seguridad de nuestros hijos para evitar que merodeen los vendedores de droga y los ladrones que no tienen respeto por ninguna vida”, dice otro de los padres que se unió a esta red preventiva.
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“Esta iniciativa demuestra el poder de la unión y la solidaridad en la comunidad, así como la importancia de trabajar juntos para crear entornos seguros para nuestros. Con lo que estamos haciendo en la Normal Superior queremos inspirar a otros padres a sumarse a esta noble labor en beneficio de toda la comunidad educativa”, dijo otro de los padres entrevistados.
Además, según dijeron los voceros de esta iniciativa, “como padres de familia asumimos la corresponsabilidad de cuidar a nuestros hijos, y junto a alcaldía y Policía, garantizamos que los estudiantes se formen para el futuro, y estén alejados de la delincuencia”.
Vale decir que estas ideas complementan la ‘Estrategia País’, que no es otra cosa que una acción conjunta entre el Municipio y los uniformados para intervenir y custodiar las instituciones educativas y, de paso, evitar hechos de violencia, combatir el microtráfico y recuperar la tranquilidad en las inmediaciones de las citadas instituciones académicas.
















