Bucaramanga
Sábado 20 de abril de 2024 - 04:15 PM

Historia de una colombiana retornada que quiere dejar ‘huella verde’

Íngrid Valderrama se fue a Venezuela a buscar oportunidades como cocinera, pero tuvo que regresarse. En plena pandemia, mientras algunos negocios cerraban, ella abrió su propuesta de comida vegana.

Íngrid Valderrama, una colombiana retornada de Venezuela, creó el emprendimiento Véxetal de comida vegana.  Ahora se alista para contar su experiencia en Estados Unidos.
Íngrid Valderrama, una colombiana retornada de Venezuela, creó el emprendimiento Véxetal de comida vegana. Ahora se alista para contar su experiencia en Estados Unidos.

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Publicado por: Luis A Cárdenas Mateus

El sueño de Íngrid Valderrama a sus 24 años era ser la cocinera de alguno de los hoteles de Bucaramanga y no lo pudo cumplir. Hoy, a sus 40 años, es la cocinera de ‘Véxetal’, su emprendimiento de comida vegana y tiene el orgullo de decir que sus preparaciones ya están en algunos de los mejores restaurantes de la ciudad.

Esta joven santandereana, que creció “orgullosamente” en el barrrio Morrorrico, nació con el talento para abrirse camino en la gastronomía. A sus 20 años tenía conocimientos empíricos sobre cocina y se veía como. Tocó y tocó puertas y al no encontrar respuesta, migró a Venezuela en 2007. Una hermana que vivía en ese país la recibió y empezó una nueva vida.

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“No conseguí trabajo como cocinera. Trabajé en una boutique y allí aprendí a vender, a relacionarme con la gente;conocí el valor del dinero, a ser resiliente, porque no todo es como uno quiere y viví la experiencia. Estuve allá cinco años”, según cuenta.

La carne de las hamburguesas es de lenteja. Este es uno de los varios productos que ofrece Véxetal.
La carne de las hamburguesas es de lenteja. Este es uno de los varios productos que ofrece Véxetal.

En 2012, la situación económica y política se pusieron difíciles en el país vecino. Sumado a ello, la imposibilidad de obtener los documentos para alcanzar un estatus regular y el no poder trabajar como cocinera, la llevaron a devolverse con millones de Bolívares en el bolsillo.

“Retorné con otra mentalidad, más laboriosa y quería arriesgarme a todo. Llegué con millones de bolívares (entre risas), pero al cambiarlos me quedó muy poco. Como en la boutique era prácticamente la administradora, decidí estudiar contabilidad en las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), vi una oportunidad de aprender finanzas para cuando tuviera mi restaurante. Pero solo llegué a segundo semestre, no me alcanzó el dinero para seguir”, recuerda esta mujer.

Cuándo retornó, llegó a su casa materna, pero después de vivir sola e independiente el proceso fue duro y decidió lanzarse a la aventura de independizarse nuevamente. Trabajó como mesera y auxiliar de cocina en varios hoteles hasta que un compañero le dijo que tenía talento como cocinera y le recomendó estudiar en el SENA. Después de postularse por tres veces, finalmente lo logró en 2015. Al completar su formación, se convirtió en instructora de cocina tanto de esa institución como de Comfenalco.

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Con la llegada de la pandemia del Covid-19 en 2020, por su cuenta empezó a investigar sobre el origen de las enfermedades transmitidas por alimentos, especialmente de la carne animal. Eso la llevó a conocer la industria y los daños que esta causa en cuanto a deforestación, consumo de agua y gases efecto invernadero. A ello se sumó su síndrome de colon irritable y el sobrepeso, lo que la llevó a pensar sobre “cómo desde mi conocimiento como chef podía aportarle a la comunidad, qué bienestar puedo darle y encontré que la alimentación basada en plantas, además de que es un abanico de colores, sabores, texturas y olores, es salud, vida y conservación”.

Véxetal recibe pedidos a diario para clientes veganos o celiacos.  También se preparan pasabocas para celebraciones en empresas.
Véxetal recibe pedidos a diario para clientes veganos o celiacos. También se preparan pasabocas para celebraciones en empresas.

Ella no tenía idea de qué era ser vegano hasta que empezó a probar con proteínas de lentejas germinadas, faláfel de garbanzo, empanadas de arroz con proteína vegetal, entre otros y, mientras en la pandemia los negocios cerraban, ella abrió el suyo. De esto recuerda que “tenía $100.000 en el bolsillo y con todo el conocimiento sobre la industria animal en 2021 hice un salto al vacío y renuncié a todo, me dediqué 100 % a mi emprendimiento. Empecé a darle a Bucaramanga una opción diferente para que la gente viera, disfrutara y se degustara con que se puede comer algo rico y vegano. Nunca pensé en que el negocio no iba a prosperar, pensé en que debía pagar muchas cosas y me abordó la emoción, el sentimiento femenino, el amor por la tierra, el bienestar de las personas y mitigar el sufrimiento de los animales. Eso es lo que me motiva todos los días”.

Después de cuatro años de comenzar sola y experimentar ventas modestas, caminando para promocionar sus productos en cafeterías, participando en diversas ferias de emprendedores, llevando muestras a restaurantes y logrando ventas de solo $4 millones en el primer año, hoy ‘Véxetal’ es un emprendimiento ‘verde’ que emplea a cinco personas. El negocio cuenta con equipos que permiten producir mayores volúmenes de pedidos, y sus productos se encuentran en hoteles, restaurantes, hamburgueserías, teatros y parques de la ciudad. Además, ‘Véxetal’ representa el empoderamiento femenino, la mitigación del cambio climático y la biodiversidad, siendo un ejemplo de resiliencia.

Íngrid admitió que alcanzar este nivel no fue fácil, pero su espíritu emprendedor, energía positiva y habilidades de networking la llevaron a unirse al Tecnoparque del SENA. Desde allí, se conectó el programa ‘Oportunidades Sin Fronteras (OFS)’, de Usaid Colombia, el cual ofrece opciones de desarrollo empresarial a emprendedores. “OFS nos ha permitido participar en eventos y adquirir conocimientos que son mucho más valiosos que el dinero. A veces te dan recursos y no sabes qué hacer con ellos, pero si te enseñan a gestionarlos, luego puedes convertir ese conocimiento en algo económico”, explicó Ingrid.

Oportunidades sin fronteras, un programa de Usaid, le abrió puertas a Íngrid y su emprendimiento para recibir formación y darse a conocer.
Oportunidades sin fronteras, un programa de Usaid, le abrió puertas a Íngrid y su emprendimiento para recibir formación y darse a conocer.

Este programa también le permitió a la santandereana dar a conocer su proyecto en el ‘Women Economic Forum’ (WEF) en Bogotá, en el mes de marzo, donde tuvo tres minutos para exponer su idea de negocio. En noviembre de este año, viajará a Los Ángeles, EE. UU., representará al departamento y a Colombia como ‘Speaker’ en un evento sobre empoderamiento femenino, cambio climático, biodiversidad y resiliencia. ¡Buen viaje, Íngrid!

La proyección para este año

Este año Véxetal proyecta llegar a más negocios, entre ellos almacenes de cadena. Ampliar el punto de producción y tener los permisos del Invima.

Publicado por: Luis A Cárdenas Mateus

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