Bucaramanga
Martes 17 de septiembre de 2024 - 12:29 PM

Falleció César Antonio Arrieta Jaraba, docente emblemático del Salesiano

Este gran docente murió en la madrugada de ayer, a la edad de 85 años, en la Clínica Chicamocha de Conucos. Su familia, sus exalumnos y en general los miembros de la Comunidad Salesiana están de luto. Ayer fue su sepelio.

César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.) durante la ceremonia de graduación de bachilleres del año 1983, en el Colegio Salesiano. El docente, en este registro, le entrega el título de bachiller a uno de sus pupilos: Reynaldo Rodríguez.
César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.) durante la ceremonia de graduación de bachilleres del año 1983, en el Colegio Salesiano. El docente, en este registro, le entrega el título de bachiller a uno de sus pupilos: Reynaldo Rodríguez.

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Falleció el profesor César Antonio Arrieta Jaraba, un ser humano excepcional que dejó una huella imborrable en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo. Hoy, el Instituto Tecnológico Salesiano Eloy Valenzuela, el plantel que lo catapultó como gran docente, lamenta su deceso con profundo pesar. Y no es para menos, él fue uno de los catedráticos más queridos y respetados, quien dedicó su vida a la noble tarea de formar a generaciones de jóvenes entre las décadas de los 60 y los 90. Su partida deja un vacío inmenso, pero su legado permanecerá por siempre en las aulas y en los corazones de sus estudiantes.

César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.)
César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.)

Nacido en el corregimiento El Centro de Barrancabermeja, César Antonio llegó al mundo en el hogar de Antonio Arrieta y María de los Reyes Jaraba, como el segundo de doce hermanos. Su vida estuvo marcada por el amor familiar y la calidez de un entorno que lo vio crecer junto a sus hermanos Arnold Alejandro (q.e.p.d.), Helda Rosa, Fermina, Sergio, Diógenes (q.e.p.d.), Carlos, Marina, Dora, Gisela, Silvia y Olga María.

El 'profe' César Antonio Arrieta Jaraba, el cuarto de izquierda a derecha, aparece aquí junto a sus compañeros docentes en los años 70 y 80.
El 'profe' César Antonio Arrieta Jaraba, el cuarto de izquierda a derecha, aparece aquí junto a sus compañeros docentes en los años 70 y 80.

Con una vocación innata para el conocimiento, César Antonio cursó su bachillerato en el colegio Simón Bolívar, se graduó como Normalista y más tarde continuó sus estudios en Ingeniería Química en la UIS, además de Sistemas en la Universidad Libre de Socorro, con sede en Piedecuesta. Su espíritu incansable y su pasión por aprender lo llevaron a comenzar su carrera como educador un 1 de febrero de 1964, a los 26 años, una labor que ejerció con devoción hasta su retiro a los 62, habiendo dedicado más de 36 años a enseñar y a formar a grandes ciudadanos.

Durante su vida docente, se destacó no solo por su excelencia académica, impartiendo materias como Álgebra, Matemáticas, Inglés y, sobre todo, Química; sino por el profundo respeto y admiración que despertaba en sus estudiantes.

El docente César Antonio Arrieta aparece aquí junto a otro gran docente, Antonio Serrano (q.e.p.d.), y al lado de dos de sus grandes exalumnos: Oswaldo Rodríguez y Eduardo Paredes.
El docente César Antonio Arrieta aparece aquí junto a otro gran docente, Antonio Serrano (q.e.p.d.), y al lado de dos de sus grandes exalumnos: Oswaldo Rodríguez y Eduardo Paredes.

Quienes lo conocimos lo recordamos con cariño. Era un hombre alto, simpático, de semblante amable y con una capacidad única para equilibrar la disciplina con el buen humor y la calidez. Todos los lunes, cuando los estudiantes debíamos formar lista en el patio del Salesiano, con el ruido uniforme de un silbato que siempre llevaba en su pantalón, llamaba a lista y ponía orden. Aunque, aquí entre nos, siempre entendió que sus pupilos éramos niños en ese entonces y por eso solía ser ‘cómplice’ de una que otra tierna pilatuna que surgía entre los compañeros.

Muchos jóvenes dela época lo llamaban con afecto con el apelativo de “Taolamba”, un apodo que aceptaba con cierto carisma, pues su imponente figura, su arrolladora personalidad y su carácter afable lo hacían comparable con aquel mítico personaje que se apreciaba en las revistas de Arandú. Los jóvenes de hoy ni se imaginan quién era ese gran héroe.

César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.) junto a su amada esposa, Doña Esther Roa de Arrieta.
César Antonio Arrieta Jaraba (q.e.p.d.) junto a su amada esposa, Doña Esther Roa de Arrieta.

Los apodos también lo acompañaron en su propia casa. Y es que en el ámbito familiar, César Antonio fue un esposo amoroso y un padre dedicado. Su hogar, compartido con su adorada esposa, Esther Roa de Arrieta, fue un refugio de amor y alegría. Era un papá consentidor, alegre, sereno y juicioso. Sus hijos le tenían una forma especial de llamarlo: María Clemencia le decía ‘Moreno’; Antonio se refería a él con el remoquete de ‘Pipe’; Jorge no se cansaba de decirle ‘Negrito’; y Gilma, de cariño, no le decía papá sino ‘Bebé’, en fin... Fue un amor de padre. Claro está que Doña Esther, su amada esposa, prefería decirle por su nombre: César, aunque siempre se le escapa un ‘amor’ o el tradicional, ‘mijo’.

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Paz en la tumba de César Antonio Arrieta Jaraba, el icónico 'profe' del Salesiano.
Paz en la tumba de César Antonio Arrieta Jaraba, el icónico 'profe' del Salesiano.

Más allá de su labor en las aulas, el profesor Arrieta fue un hombre de principios sólidos, marcados por su paso por la Guardia Presidencial durante su servicio militar en Bogotá, donde cultivó la disciplina que luego llevaría consigo al mundo de la enseñanza.

Amante del deporte, disfrutaba tanto del fútbol como del baloncesto, y siempre buscaba guiar a sus alumnos a la victoria en los campeonatos escolares y en los desfiles de las Interclases del Salesiano. Por allá en el año 1980, su curso, se llevó el primer puesto con un uniforme singular que él mismo diseñó y que combinaba el negro, con el gris y el blanco. ¿Por qué esos colores, ‘profe’? “Porque esas son las tonalidades de la vida: la elegancia, el respeto y la paz”, solía responder.

Obituario
Obituario

¡Y sí... fue un hombre elegante! Siempre se le vio impecable en su vida personal, profesional y familiar. Es más, cuando Arrieta entraba a algún lugar, su gran figura resaltaba en el auditorio y el público tenía que voltear a verlo por su ímpetu y dominio escénico.

Hoy, la comunidad Salesiana y quienes tuvimos el honor de llamarlo maestro, esposo, padre, hermano y amigo, lloramos su partida, aunque sabemos que los grandes, como él, nunca mueren. Sus lecciones y sus orientaciones permanecerán vivas en cada uno de sus estudiantes, en cada vida que tocó con su sabiduría y en cada corazón que llenó de afecto.

A su esposa Esther Roa de Arrieta y a sus hijos María Clemencia (q.e.p.d.), Sonia Esther, César Antonio, Olga Lucía, Gilma Amparo, Jorge Eduardo y Oscar Uriel; a los demás familiares y, en general, a toda la comunidad Salesiana les enviamos desde esta Redacción nuestra más sentidas voces de condolencia.

Sala de velación: San Pedro.
Sala de velación: San Pedro.

En la Sala de Velación San Pedro se cumplieron sus homenajes póstumos. Su último adiós se hizo ayer, miércoles 18 de septiembre, en la Parroquia del Corazón de Jesús. Sus exequias se cumplieron en el Parque Cementerio Jardines La Colina.

El profesor César Antonio Arrieta Jaraba ha partido al cielo, pero su luz seguirá brillando en la memoria de todos aquellos que tuvimos la bendición de coincidir con él en su tiempo. Paz en su tumba.

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