La Dirección de Tránsito de Bucaramanga y la Escuela de Conducción CEA Practicar les rindieron anoche un homenaje póstumo a las víctimas de accidentes viales.

Tras una emotiva jornada en inmediaciones del barrio Diamante II, a la altura del separador del Metrolínea, los familiares de Daniel Felipe Ibáñez Martínez, un joven motociclista que perdió la vida el 5 de julio del año pasado, se reunieron para honrar su memoria. No estaban solos. Allí, rodeados de luces y plegarias, se unieron a una conmemoración por las más de 300 personas que han fallecido en el trayecto que une Bucaramanga y Piedecuesta.

La cruz que marca el lugar donde Daniel Felipe encontró su destino final es solo una de las 350 que se han instalado en esta vía, un recordatorio silencioso y poderoso de vidas truncadas por la imprudencia y el exceso de confianza al volante.

Jhair Manrique, director de Tránsito de Bucaramanga, y Jady Magreth Díaz, directora de la Escuela de Conducción CEA Practicar, estuvieron presentes para lanzar oficialmente la campaña que las dos entidades lideran en equipo con un mensaje contundente: “No sea una cruz más”. Esta iniciativa busca frenar la preocupante racha de accidentes de tránsito, especialmente en esta temporada decembrina, cuando las calles se vuelven más neurálgicas.

Números fatídicos
Las estadísticas son alarmantes. En Santander, hasta el pasado 10 de octubre, hay 323 víctimas mortales en accidentes de tránsito. De ellas, más de 200 eran motociclistas, un grupo que se ha convertido en el más vulnerable en las vías. “La imprudencia cuesta vidas”, recordó Pedro Vicente Mora, líder de esta iniciativa que combina dolor y esperanza en su mensaje.

Durante la jornada, los reflectores iluminaron la noche mientras familiares y ciudadanos elevaron plegarias por quienes ya no están. La escena no solo evocaba tristeza, sino también una oportunidad de cambio. La cruz de Daniel Felipe, como tantas otras, se alzó como un símbolo de alerta y responsabilidad.

Prevención que salva vidas
Según el Director de Tránsito de Bucaramanga, “este homenaje no es un acto aislado. Forma parte de una brigada de prevención que continuará a lo largo de diciembre, llevando el mensaje de seguridad vial a la mayor cantidad de personas posible. La meta es clara: reducir los accidentes y evitar que más familias sufran pérdidas irreparables”.
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Mientras la noche avanzaba, el eco de las palabras pronunciadas en el acto resonaba en el ambiente. No eran solo cifras o campañas: eran historias, rostros y nombres que invitan a todos los actores viales a ser más conscientes y responsables.
Se espera que, en el futuro próximo, gracias a estas acciones, menos cruces se instalen en los separadores de nuestras vías. Quizás, la memoria de Daniel Felipe y de tantas otras víctimas logre lo que tanto se anhela: ponerles freno a los accidentes.

















