Bucaramanga
Jueves 06 de febrero de 2025 - 11:52 AM

Bucaramanga del ayer: ¡Así se transformó la plaza central!

Conozca algo de la historia del mercado central de Bucaramanga, el cual resurgió de las cenizas.

Esta es una representación del antiguo puente que unía la Plaza Central con la Casa de Mercado San Mateo. (Archivo / VANGUARDIA)
Esta es una representación del antiguo puente que unía la Plaza Central con la Casa de Mercado San Mateo. (Archivo / VANGUARDIA)

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En pleno centro de Bucaramanga, en donde hoy se levanta una moderna plaza de mercado, existió por décadas un emblema del comercio y la historia local: la Casa de Mercado San Mateo. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando Nepomuceno Serrano, un visionario comerciante de esa época, propuso la construcción de una especie de mercado cubierto, como se le llamaba entonces al centro de acopio. La obra tardó seis años en completarse y finalmente, el 3 de junio de 1895, abrió sus puertas en pleno centro de la ciudad.

Así se ve hoy la Plaza San Mateo.
Así se ve hoy la Plaza San Mateo.

La plaza San Mateo fue testigo del ajetreo diario de los labriegos quienes, con esfuerzo, traían sus productos desde las veredas para venderlos. Generaciones de bumangueses recorrieron sus pasillos, entre el bullicio de los comerciantes y el aroma de frutas frescas, carne y hierbas.

Desde lo alto de la carrera 16, un puente marcaba el ritmo del comercio en Bucaramanga. A sus costados, el nombre ‘Frigidaire’ resaltaba en letras firmes, como un testigo silencioso de los días de trueque y bullicio. Era el paso obligado entre la antigua casa de mercado San Mateo y la actual Plaza Central, un corredor por donde transitaban los mercaderes con sus canastos rebosantes de productos.

Según el arquitecto y urbanista Antonio José Díaz, esta estructura fue la primera de su tipo en la ciudad, pero su destino quedó sellado con el cierre del pabellón de las carnes, cuando finalmente fue demolido, llevándose con él una parte del alma comercial de la zona.

Imagen captada el día del incendio de la Plaza de Mercado de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)
Imagen captada el día del incendio de la Plaza de Mercado de Bucaramanga. (Archivo / VANGUARDIA)

Pero la madrugada del 6 de febrero de 1979 cambió su historia para siempre. Un estruendo sacudió el centro de Bucaramanga: un cilindro de gas explotó en el Pabellón de Carnes, provocando una reacción en cadena que hizo estallar otros 19 recipientes. En cuestión de minutos, el fuego devoró el mercado. Los bomberos lucharon contra las llamas, pero cuando el incendio cedió, solo quedaban escombros y la imponente fachada, la única testigo silenciosa de lo que alguna vez fue.

Así se veía el lote abandonado de la antigua plaza de mercado central, luego de su incendio. (Foto archivo / VANGUARDIA)
Así se veía el lote abandonado de la antigua plaza de mercado central, luego de su incendio. (Foto archivo / VANGUARDIA)

Los comerciantes, ahora sin su sustento, fueron reubicados en un lote vecino y en otras plazas como San Francisco. Algunos optaron por vender en la calle, lo que desató una ola de comercio informal que pronto saturó las calles 33 y 34. A medida que creció el desorden y la congestión vehicular, las autoridades intentaron recuperar el orden dividiendo el mercado en pequeños establecimientos, pero la estrategia fracasó. La zona se volvió caótica y la distribución dispersa de los productos complicaba las compras.

Así registró Vanguardia, el 16 de enero de 1995, los avances de construcción del nuevo edificio de la Plaza de Mercado Central. (Archivo/ VANGUARDIA)
Así registró Vanguardia, el 16 de enero de 1995, los avances de construcción del nuevo edificio de la Plaza de Mercado Central. (Archivo/ VANGUARDIA)

Ante el desbordamiento del comercio informal, la administración municipal decidió tomar cartas en el asunto. En los años 90, bajo la alcaldía de Carlos Alirio Ibáñez Muñoz, se gestó la construcción de una nueva plaza de mercado. El proyecto, conocido inicialmente como Centro Metropolitano de Mercadeo (CMDM), fue adjudicado a la firma Ordóñez Torres y Compañía.

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Su construcción en el lote de las carreras 15 y 16, entre calles 33 y 35, tuvo un costo cercano a los $7 mil millones, una cifra significativa para la época. La interventoría estuvo a cargo de Parra Gómez y Asociados, mientras que los acabados fueron ejecutados por la firma Constructora L.A.

Plaza de Mercado Central de Bucaramanga, en la actualidad.
Plaza de Mercado Central de Bucaramanga, en la actualidad.

A pesar de los esfuerzos por modernizar el comercio local, la fachada de la antigua plaza incinerada quedó relegada al olvido. Hace 12 años, fue declarada ‘Bien de Interés Cultural de Ámbito Municipal’ mediante la Resolución No. 0434 de 2013. Sin embargo, ninguna administración ha cumplido las promesas de restauración. Aún se erige como un fantasma del pasado, esperando el rescate que nunca llega.

A pesar de ello, la nueva Plaza Central de Bucaramanga se ha consolidado como una de las más modernas del país. Su transformación ha sido posible gracias a la determinación de sus comerciantes, quienes con esfuerzo han convertido este espacio en un motor económico vital para la ciudad. Es un testimonio de resiliencia, de cómo una comunidad puede levantarse, incluso cuando todo parece reducido a cenizas.

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