En abril, las niñas y los niños de Santander han sido los protagonistas. Desde municipios rurales hasta hospitales en la capital, la celebración del Mes de la Niñez ha llevado juegos, música y actividades educativas a cientos de menores.

Durante el presente mes de abril, niñas y niños de distintas regiones de Santander han sido protagonistas de jornadas llenas de juegos, música, color y mensajes sobre protección y cuidado. La celebración del Mes de la Niñez ha llevado actividades recreativas, educativas y emocionales a zonas urbanas y rurales del departamento.
Hoy, 29 de abril, los pasillos del Hospital Universitario de Santander, HUS, se llenaron de sonrisas. Desde las 9:00 a.m., los pequeños pacientes participaron en juegos lúdicos y una obra de teatro.

La estrategia “Carnavales del Juego por la Niñez”, organizada por la Gobernación de Santander, arrancó el pasado 24 de abril en el municipio de Charta. Desde temprano, juegos tradicionales como el trompo, la tángara y la escalera, acompañados de cuenteros, danzas y comparsas, animaron las calles.
Luego, la programación continuó en otros municipios: el 26 de abril, en Piedecuesta; el 28, en Carmen de Chucurí; y seguirá el 30 de abril en Villanueva, para cerrar el próximo 2 de mayo en Santa Helena del Opón.
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Pero más allá de la celebración, los mensajes han sido: evitar el maltrato y el trabajo infantil. Durante estas jornadas, funcionarios y voluntarios han recordado a padres, cuidadores y maestros la importancia de garantizar entornos seguros para los niños, empezando por casa.

“El hogar es el primer territorio seguro”, explicó Marisol Pinzón Sierra, secretaria de Desarrollo Social de Santander. “Les pedimos a los papás que escuchen a sus hijos, que presten atención a los cambios de actitud. También a los docentes, para que las escuelas sean espacios de confianza y no de miedo”.
Además, estas jornadas, además de divertir, ofrecen apoyo emocional. “Hay niños que esperan todo el año estos momentos para desahogarse”, dice Isolina Gómez Rueda, una de las gestoras sociales. “Ver su felicidad por algo tan simple como un algodón de azúcar, algo que nunca habían probado, nos muestra cuánto podemos hacer por ellos con gestos pequeños”, precisó.












