El pronunciamiento de la Sociedad Santandereana de Ingenieros se suma al reciente concepto emitido por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, que también expresó reparos frente al proyecto. El Alcalde de Bucaramanga dice que “es receptivo a las observaciones técnicas”.

La Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI, bajo la presidencia de la ingeniera Sonia González Corzo, expresó sus precisiones frente al diseño de la megaobra del intercambiador en la intersección de la calle 45 con carrera 9, presentado recientemente por el Gobierno Local.

Vale recordar que los voceros de ese gremio se reunieron hace pocos días con funcionarios de la administración municipal y con miembros del equipo de diseño del proyecto, entre otras cosas, para analizar la propuesta oficial.

En dicho encuentro, los ingenieros santandereanos recibieron información general sobre el trazado y la alternativa hasta ahora seleccionada: una glorieta a nivel sobre la carrera 9 y un puente elevado sobre la calle 45.
Con la claridad técnica que los caracteriza, los ingenieros manifestaron su preocupación por la falta de precisión en varios aspectos fundamentales del diseño.

Y aunque dejaron en claro que “no se oponen al desarrollo”, sí lanzaron una advertencia oportuna ante lo que consideran “una decisión apresurada” en un punto neurálgico del sistema vial: la conexión de la Troncal Norte-Sur, considerada prioritaria no solo para Bucaramanga, sino para toda el área metropolitana.
El pronunciamiento de la SSI incluye una lista puntual de requerimientos dirigidos tanto al ente territorial como a los diseñadores, con el fin de propiciar un análisis técnico riguroso.

Entre los aspectos solicitados se encuentran los manuales de tránsito utilizados para formular la propuesta, el análisis de flujo vehicular en ‘horas pico’ y los impactos proyectados en sectores aledaños, como el barrio Mutis.

De igual forma, se pide un análisis comparativo de flujos -en términos de vehículos por hora- entre la calle 45 y la carrera 9, así como una evaluación de la capacidad real de la glorieta para absorber el tránsito sin generar ‘cuellos de botella’.
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Los ingenieros también solicitan claridad sobre la vida útil del intercambiador, especialmente ante el anuncio de que, en el futuro, podría ser regulado con semáforos, lo cual indicaría que no se trata de una solución definitiva. A esto se suma la necesidad de conocer con exactitud la afectación predial que implicaría la obra, su impacto en el presupuesto general y el estado actual del cierre financiero del proyecto.
En palabras no dichas, pero claramente insinuadas, la Sociedad Santandereana de Ingenieros parece pedir mesura: que no se construya por construir; que el diseño no se imponga a la realidad; y que el tráfico no dicte el ritmo sin antes escuchar a quienes comprenden sus reglas.
Responde el Alcalde

Consultado al respecto, el alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán Martínez, aseguró que su administración está atenta y receptiva a los planteamientos de la Sociedad Santandereana de Ingenieros.
Sin embargo, explicó que el proyecto busca descongestionar puntos críticos de la movilidad, beneficiando a cerca de 150 mil vehículos.
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“La obra mejorará la calidad de vida de los bumangueses. Estas no son obras de Jaime Andrés, son obras por y para Bucaramanga. El intercambiador de la calle 45 con carrera 9, así como la ampliación de la 2W, le devolverán la grandeza a la ciudad y les quitarán el interminable trancón a los conductores”, expresó el Mandatario.
Beltrán Martínez anunció que mañana, martes 3 de junio, se reunirá personalmente con la SSI para debatir las sugerencias planteadas y concertar el futuro de esta importante intervención vial.
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El debate está sobre la mesa y, a decir verdad, apenas comienza. Mientras tanto, la calle 45 y la carrera 9 siguen cruzándose todos los días, con más preguntas que soluciones.

















