Identificamos 10 ‘ollas’ de Bucaramanga. Y hoy lo instamos a denunciar otras zonas afectadas por el microtráfico o por la presencia de habitantes en situación de calle. Escríbanos al siguiente correo: eardila@vanguardia.com
Por las calles de varias comunas de la capital santandereana da miedo pasar, pues en ellas reinan el abandono y el hampa. Muchos vecinos se ven obligados a convivir entre vías en donde campean el consumo de sustancias alucinógenas y la indigencia.
Ese panorama es palpable en la zona céntrica de la meseta. Por citar solo un ejemplo: en la calle 30, entre carreras 15 y 19, a escasos metros del parque Centenario, ya no se puede entrar ni salir con tranquilidad.
“Aquí no se puede venir solo”, cuenta don Jacobo, vecino del sector desde hace más de 20 años: “Esto se llenó de vicio y de sitios de pensiones que son solo escampaderos o refugios de delincuentes”, denuncia.
Hay otras zonas que los bumangueses han dejado de frecuentar por temor. Son puntos que, a punta de abandono oficial y necesidad social, se transformaron en lo que la comunidad llama sin titubeos: las ‘ollas’.
En dichas áreas no solo se consume y se vende droga; también se gestan focos de insalubridad, deterioro ambiental y luchas territoriales entre bandas delincuenciales.

“Trabajo en un local comercial de la Avenida Quebradaseca, entre carreras 13 y 15. Forzosamente tengo que pasar por allí y, la verdad, me toca persignarme para no ser atracada. Uno ve hombres drogados, tirados en la calle, en medio de jeringas y mugre”, relata una mujer que prefiere no dar a conocer su identidad.
La situación se repite en el sector de ‘Las Pulgas’, en la entrada del barrio Gaitán, y en los alrededores del Intercambiador de la Puerta del Sol, debajo del cual muchos duermen y otros tantos se drogan a plena luz del día.
No es solo una cuestión de percepción. En barrios como Gómez Niño, Pantanos (Comuna 5) y El Pablón, los vecinos aseguran que se ha conformado una especie de ‘Calle del Cartucho’.
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“Es triste decirlo, pero si uno no conoce a alguien adentro, mejor ni intente entrar. Seguro que no sale”, dice con resignación un taxista que con frecuencia debe tomar esa ruta: “Allá hay una guerra por el control de la droga, y uno no quiere meterse”.
La vía a Morrorrico y el sector de Chapinero también han sido tomados por estas lamentables realidades. La gente ya no denuncia, porque teme represalias.
Mientras tanto, la basura crece, los recicladores -muchos de ellos presionados- transportan estupefacientes ocultos entre bolsas negras, y la estética urbana se descompone en un ambiente de insalubridad.
¿Qué dicen las autoridades?
- La Policía y la Alcaldía afirman que están enfrentando la problemática. En varios operativos recientes se han intervenido los sectores más críticos, donde se ha identificado la presencia de ‘miniestructuras’ del narcotráfico que operan como células dispersas en puntos neurálgicos de la ciudad.
- Durante este año, la Alcaldía de Bucaramanga implementó una estrategia para erradicar ‘cambuches’, intervenir zonas invadidas y retirar basuras y heces humanas. Un grupo conformado por la Policía, funcionarios de Espacio Público, Desarrollo Social y la Empresa de Aseo de Bucaramanga se encarga de intervenir estos ‘improvisados dormitorios’.
- Pese a los operativos y capturas, las ‘ollas’ se reconfiguran y migran, lo que complica aún más el control del microtráfico.
- Desde el Municipio se insiste en que se requiere apoyo comunitario para desmantelar estas redes.
- Sin embargo, en las calles, los vecinos replican que falta mucho para recuperar estos peligrosos focos de inseguridad, los cuales son amenazas constantes.
Top 10 de las ‘ollas’

- 1. Avenida Quebradaseca, entre carreras 15 y 19
- La presencia de migrantes, personas en situación de calle, jíbaros, así como consumidores de sustancias alucinógenas, tienen convertido este punto céntrico de la meseta en un escenario, casi que prohibido, para los transeúntes. Pasar por allí, sobre todo, en horas de la noche, es de manera literal una “acto suicida”.
- 2. Calle 30, entre carreras 15 y 19
- Las residencias, los inquilinatos y otros sitios improvisados de hospedajes, que se camuflan como establecimientos comerciales legales, se han convertido en moradas de delincuentes. Los dueños de establecimientos comerciales que funcionan por estos lados han denunciado, en repetidas oportunidades, la importancia de redoblar los operativos de control, los cuales deberían ir acompañados de requisas, el refuerzo de otras medidas de vigilancia, así como la adopción de campañas sanitarias en la zona.
- 3. Sector de Chapinero: la otrora cuarta
- Hoy día no existe en ese sector la que fuera la zona de prostitución más famosa de los últimos tiempos de Bucaramanga; sin embargo, en su lugar quedaron los vestigios de tres cuadras completamente abandonadas a su suerte, en donde los delincuentes se confunden entre centros de reciclaje, talleres de mecánica y tiendas de artículos usados.
- 4. ‘Mercado de las Pulgas’
- las calles 18 y 19, entre las carreras 13, 14 y 15, están a merced del hampa y del comercio informal; sin contar que en esa área es evidente la contaminación ambiental y la invasión del espacio público. Los vecinos del barrio Gaitán denuncian que “es imposible asomarse por estas cuadras; al menos se tiene que ir de la mano de un conocido para sobrevivir, porque por estas calles reina el caos”.
- 5. Entrada occidental del ‘Gómez Niño’
- La entrada al barrio ‘Gómez Niño’, en el sector que colinda con la escarpa occidental de la Comuna Seis, terminó por configurarse como una especie de ‘Calle del Bronx’, marcada por el abandono institucional, el deterioro físico y la proliferación de dinámicas ilegales que fueron ganando terreno con el paso de los años. Lo grave es que por allí vive un vecindario tradicional, que ‘pide a gritos’ mayor atención oficial.
- 6. ‘Pantanos’
- En el sector conocido como ‘Pantanos’, que consta de tres asentamientos que se esparcen en la escarpa del barrio García Rovira, la inseguridad se ha convertido en una constante preocupación para los habitantes, debido a los frecuentes robos y asesinatos que se registran en esta zona popular, afectando gravemente la tranquilidad y el diario vivir de la comunidad
- 7. Vía a Morrorrico
- La constante presencia de migrantes, que a diario llegan o salen de Bucaramanga, hace que a lo largo y ancho de este trayecto oriental de la meseta se improvisen muchos cambuches. Uno de los puntos neurálgicos es la acera que bordea al Parque del Agua, unas cuadras arriba del denominado sector del Guarín. La problemática social que allí se respira tiene preocupados a muchos ciudadanos
- 8. Intercambiador de la Puerta del Sol
- La parte baja del Intercambiador de la Puerta del Sol es una de las zonas más frenética en el tema de la indigencia. La zona, además, registra graves problemas de insalubridad. Allí, los habitantes de calle han ocupado la parte baja de la estructura como dormitorios y letrinas. A pesar de que se adecuaron rocas de gran tamaño, muchos han encontrado la manera de armar sus dormitorios.
- 9. Vía a La Costa
- Este tramo vial es un refugio improvisado para indigentes y personas que viven en condiciones precarias, debido a una combinación de factores sociales y económicos que los han empujado a habitar en los márgenes de esa transitada carretera. El alto flujo vehicular facilita la mendicidad y el rebusque diario, mientras que la falta de vivienda digna contribuye a que muchas familias se asienten sobre el frío pavimento.
- 10. Los alrededores del Salesiano
- En inmediaciones de ese plantel, por los lados de la calle 28 con las carreras 9 y 10, la constante presencia de jíbaros y personas en situación de precariedad pone en riesgo la seguridad no solo de los peatones y de los vecinos, sino también de los estudiantes que durante sus jornadas académicas deben pasar por allí. Las propias directivas del colegio han denunciado el caso a las autoridades.
















