Reaparece el ‘fantasma’ de los hundimientos en esa importante avenida de Bucaramanga.

Bucaramanga volvió a despertar con una preocupación conocida. En plena noche de ayer, un hundimiento se registró en la intersección de la avenida Quebradaseca con carrera 18, justo en el mismo punto donde, hace algunos años, un gigantesco bache paralizó la movilidad y encendió las alarmas por la inestabilidad del terreno.
#Bucaramanga De nuevo se registra un hundimiento en la Avenida Quebradaseca con carrera 18, en el mismo sitio en donde hace algunos años se registró una emergencia similar. Conozca la historia de esta resquebrajada avenida en https://t.co/erMGLx8I4t pic.twitter.com/yeUS0lPy7W
— Vanguardia (@vanguardiacom) August 13, 2025
La falla obligó a las autoridades a acordonar la zona y a restringir el paso de vehículos. Comerciantes y vecinos aseguran que, desde días atrás, notaban que algo no andaba bien: el pavimento comenzaba a agrietarse y ceder. El desenlace llegó anoche, cuando el asfalto terminó colapsando.
“Lo que más sorprendió es que, tras el bache, se evidenciaron fugas de agua lo que, en el papel, da cuenta de un daño en los colectores. Eso fue lo mismo que vimos hace varios años cuando se registró otro hundimiento”, precisó Francisco Duarte, comerciante del sector.
El hecho reavivó la memoria colectiva. No es la primera vez que esta emblemática arteria vial enfrenta socavones de gran magnitud. En las décadas pasadas, sobre todo en los años 90, la Quebradaseca protagonizó emergencias históricas, como las del 2 de septiembre de 1994 y el 17 de julio de 1995, cuando fallas en el colector matriz originaron cráteres de hasta 14 metros de profundidad.

Aquellos episodios causaron pérdidas superiores a los $1.000 millones, afectaron 21 negocios y obligaron a reubicar semáforos y postes.
Para el geólogo Jaime Suárez Díaz, la raíz del problema es tan vieja como la avenida misma. “La Quebradaseca fue construida sobre una quebrada que se rellenó con escombros y basura a inicios del siglo XX.

Ese relleno ha debilitado la estructura del suelo, generando estos hundimientos”, explicó. El experto recuerda que la zona era una concavidad de hasta 25 metros de profundidad utilizada como basurero hasta 1964, antes de ser pavimentada.
Tras las emergencias de los 90, se instalaron embocaduras técnicas para inspeccionar el colector y se realizaron estudios durante más de 20 meses. Sin embargo, los hundimientos han seguido apareciendo, como ocurrió en la carrera 30 la semana pasada.
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Suárez advierte que es urgente reforzar los controles a las construcciones vecinas, regular la excavación de sótanos y dar mantenimiento constante tanto al pavimento como al colector matriz. “No es solo tapar el hueco, es resolver el problema de raíz”, insistió.
Más allá de las cifras y los estudios, la Quebradaseca sigue siendo un punto neurálgico en la historia urbana de Bucaramanga. De aquel atajo polvoriento de mulas y carruajes en 1909, pasó a convertirse en un corredor clave de la ciudad. Hoy, más de un siglo después, su suelo parece recordarnos que bajo el asfalto aún late la quebrada que le dio nombre.

















