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Viernes 17 de abril de 2026 - 01:00 AM

El sentido de las palabras

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Cuando hablamos de facturar, podemos tomarlo en su sentido literal como el documento contable mediante el cual se registra una venta o la prestación de un servicio, o en su sentido figurativo, como la actitud de quienes en lugar de llorar producen, pasando del duelo emocional a la acción productiva.

Este concepto, no es entendible para quienes nunca han facturado, es decir, aquellos que jamás han producido nada propio, porque viven pegados de un sueldo que les llega mensualmente, como sucede en los casos de quienes viven del Estado y máxime aquellos que llegan a él por la elección popular, salvo las excepciones que nos facilitan el no generalizar.

Lo anterior significa, que solo facturan lo emprendedores, aquellos que generan su propio puesto de trabajo pues quienes laboran dependientemente no facturan para ellos sino para el emprendedor que les da de comer.

Esta es la razón por la cual algunos son incapaces de entender el significado del término y cuando hablan de mujeres tienen el paupérrimo criterio de que ellas solo utilizan el sexo para facturar, a sabiendas de quienes, si lo hacen por razones entendibles, no facturan sino simplemente cobran por adelantado.

El mismo personaje, en la misma oportunidad, amenazó que iba a sancionar a los alcaldes y gobernadores que no levantaran los bloqueos producidos durante la razonable protesta por los avalúos catastrales, amenaza que debió causar mucha risa a los involucrados, pues hasta un simple estudiante de derecho sabe que la facultad de sancionar y despedir a quienes fueron electos por votación popular la tiene el Procurador General de la Nación, lo cual convierte lo dicho en una bravuconada sin efectos legales, que tampoco ejerce presión moral sobre los aludidos pues ellos de sobra saben que no es una facultad legal del presidente, por lo menos en Colombia.

“El que mucho habla, mucho yerra” y el señor Petro habla de más y yerra a cada instante, pues éste no es el primer problema en que se ve inmerso por su estilo parlanchín y populachero.

Por fortuna pronto pasará la tormenta; ya es hora de que entendamos que Colombia no merece más de lo mismo y que si definitivamente no salimos todos a votar enfrentaremos una elección en la cual quien cuenta los votos puede intentar cambiar las cosa; además el Estado gastará del presupuesto nacional, como ha venido haciendo, todo lo que pueda para que voten por su candidato, que no nos cabe la menor duda esta respaldado por las FARC, que en sus áreas de influencia intervendrán hasta la saciedad para que se pueda continuar con el modelo de la paz total y el socialismos del siglo XXI.

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