Publicidad

Columnistas
Jueves 04 de junio de 2026 - 01:00 AM

En Santander las escuelas no salen a marchar

Compartir

Dicen quienes están inmersos en la educación universitaria de la región, que nunca antes esas instituciones habían recibido tanto dinero por parte del Gobierno nacional. Y esa es, quizás, una de las razones por las cuales muchos de los estudiantes universitarios salen hoy en día a las calles para mostrar su apoyo a la candidatura patrocinada por el presidente de la República.

Otras voces manifiestan que gracias a esa ayuda, se han venido instrumentalizando los espacios de encuentro y de opinión al interior de las universidades públicas, para convertir expresiones políticas legítimas en muestras de agradecimiento y compromiso para con el primer mandatario.

Por eso las calles vuelven a llenarse de pancartas, de tamboras, de gritos, de grafitis y de chivas sobre las que nadie ha podido decir con claridad quiénes las pagan. Esas convocatorias y mítines políticos están incubando discursos de inconformismo, malestar y odio a través de conceptos ideológicos que buscan sembrar en las personas un terror por cosas totalmente inexistentes, cumpliendo a cabalidad con un manual político que ya experimentó el país durante el conocido “estallido social”.

Pero mientras esas partidas económicas se reparten a montones, en beneficio de la universidad pública -donde están los que con su indignación inciden indiscutiblemente en la campaña presidencial-, Santander sigue sin recibir un solo peso para la infraestructura educativa básica y media. Escuelas y colegios en el departamento pasan por su peor momento, y el gobernador, junto con sus funcionarios, tiene que soportar el inmenso peso de no contar con el respaldo nacional para arreglar y mantener los inmuebles existentes, y mucho menos para comprar mejores implementos y crear nuevas aulas para los niños y adolescentes de la región.

Es innegable que este núcleo poblacional no vota y quizás por ello la oficialidad siente que no es importante destinarle los recursos necesarios. Pero no por mirar para otro lado el problema deja de existir, y los que hoy reclaman por este abandono, deberían tener en cuenta que el verdadero culpable de esta desidia, está sentado plácidamente en un palacio presidencial.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día