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Jueves 04 de junio de 2026 - 01:00 AM

José Francisco Socarrás Colina

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Entre 1907 y 1995 estuvo en este mundo el personaje que titula esta columna, olvidado por sus coterráneos de Valledupar. Hijo natural del general liberal Sabas Socarrás, combatiente de la Guerra de los Mil Días, estuvo orgulloso de su condición, que en su tiempo producía a los pusilánimes algún sentimiento de inferioridad, agradecido con la sociedad vallenata que le había dado una infancia feliz. Por su última voluntad, sus huesos fueron a dar a su ciudad natal.

Médico graduado en la Universidad Nacional, líder estudiantil con Germán Arciniegas, director nacional de enseñanza secundaria, su labor magna fue la rectoría de la Escuela Normal Superior entre 1936 y 1944, la incubadora de varias ciencias sociales: etnología, antropología, lingüística, filosofía, geografía e historia. Cooptó prestantes figuras de la inmigración de republicanos españoles exilados por la guerra civil y facilitó la formación de figuras notables como Luis Duque Gómez, Roberto Pineda, Virginia Gutiérrez de Pineda, el lingüista Luis Flórez y el divulgador Antonio Panesso Robledo. Notables fueron las 155 licenciadas que se graduaron, pues contra la oposición de algunos clérigos esta Escuela fue decididamente mixta, así como los más de 1.000 títulos de artículos publicados por los profesores y los alumnos de esta institución.

Su figura representó la recepción del psicoanálisis propuesto por Sigmund Freud en nuestro país. Cinco años permaneció en el Instituto Psicoanalítico de París, apropiándose las técnicas analíticas usadas en psiquiatría, y a su regreso fundó el Grupo de estudios psicoanalíticos de Colombia. Aficionado a la resolución de los problemas de la salud mental de los colombianos, también se interesó por los problemas de la alimentación de la clase media, de la clase obrera y de los campesinos, atento a proponer soluciones a la mala nutrición de los colombianos con nuevos alimentos derivados de la soya y de la quinua.

El 23 de marzo de 1995, como consecuencia de un atropellamiento frente a su casa por una motocicleta, falleció. Estuvo seguro de que su generación había traído una renovación de las ideas sociales y que había luchado contra las tradiciones mentales ineficientes. Ojalá sus paisanos recuperaran la memoria de este bienhechor de la humanidad.

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