Investigación científica evidencia cambios persistentes en aguas italianas con consecuencias graves para corales, algas y equilibrio natural.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El aumento sostenido de la temperatura del mar en Italia ya no es un episodio aislado. Se ha convertido en una tendencia persistente que está alterando los ecosistemas marinos incluso en zonas profundas. Así lo advierte el informe anual del proyecto ‘Mare Caldo’ de Greenpeace Italia, publicado este martes, que alerta sobre impactos visibles hasta los 40 metros de profundidad.
El estudio, desarrollado en colaboración con la Universidad de Génova y el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS), concluye que el calentamiento del agua afecta a todas las costas italianas, sin distinción por ubicación o nivel de protección ambiental.
Olas de calor marinas cada vez más prolongadas
Los datos recopilados en catorce estaciones de monitorización durante 2025 evidencian un fenómeno cada vez más prolongado: en varias zonas del Mediterráneo, las olas de calor marinas superaron los 200 días de duración. Durante estos periodos, las temperaturas en la superficie oscilaron entre 1,5 y 2,5 grados Celsius por encima de la media climatológica.

Las anomalías térmicas continuadas registradas en el periodo 2023-2024 permitieron que el exceso de calor penetrara en capas más profundas del mar, afectando especialmente a especies bentónicas, poco adaptadas a cambios bruscos de temperatura.
Según el estudio, la mayor anomalía registrada se produjo en la reserva de la isla de Asinara, donde se alcanzó un pico de 3,5 grados por encima del umbral climatológico en una ola de calor que se extendió durante 41 días.
🌊El calor que hace también se nota en el mar, y esto provoca que estemos viviendo uno de los episodios de calentamiento más intensos en el Mediterráneo de los últimos años. @jacobpetrus_tve te lo explica en #AquílaTierra pic.twitter.com/ki3MnJTL9U
— Aquí la Tierra (@aquilatierratve) July 23, 2026
Ecosistemas en riesgo y avance de especies invasoras
El impacto sobre la biodiversidad es significativo. La investigación documenta mortalidades de entre el 30 % y el 60 % en colonias de gorgonia amarilla (Eunicella cavolini) en la isla de Elba (Toscana, centro), así como daños severos en la reserva de la isla de Asinara (Cerdeña, oeste). También se ha identificado un deterioro notable en el coral madrepórico (Cladocora caespitosa) en distintas áreas protegidas.
Al mismo tiempo, el retroceso de especies autóctonas está siendo acompañado por la proliferación de organismos que prefieren aguas más cálidas. Entre ellos destacan especies invasoras como el alga Caulerpa cylindracea y el avance de peces termófilos como el barracuda mediterráneo.
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🌊 El Mediterráneo no deja de calentarse: podría superar la temperatura del Caribe.
— Meteored España (@MeteoredES) July 22, 2026
🌡️ El mar sigue acumulando calor, favoreciendo olas de calor marinas y aumentando el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
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Mediante técnicas de análisis de ADN ambiental (eDNA), realizadas junto a la Universidad de Urbino en las reservas de Torre Guaceto (Apulia, sur) y Asinara, los investigadores detectaron además la presencia de algas exóticas que no eran visibles a simple vista.
El informe dedica un apartado especial a la isla de Elba, la única zona no protegida dentro de la red de seguimiento. Allí, los datos acumulados desde 2019 muestran un deterioro progresivo del estado ecológico.
Greenpeace subraya que, aunque las Áreas Marinas Protegidas son fundamentales para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas costeros, “el trabajo de tutela en estas áreas no basta por sí solo”. La organización insiste en la necesidad urgente de reducir de manera drástica las emisiones globales de gases de efecto invernadero.













