“Manos que apoyan” es el nombre de la campaña solidaria que lidera la UPB, Seccional Bucaramanga. Es un llamado a empresarios y a egresados para sostener el sueño de estudiar de más de un centenar de jóvenes de escasos recursos económicos.

No son tiempos fáciles para los jóvenes santandereanos que sueñan con un futuro mejor a través de la educación. Justo ayer, el Gobierno Nacional anunció el fin del subsidio a los intereses en los créditos del Icetex, medida que hará que muchos estudiantes vean duplicadas sus cuotas.
Para cientos de familias de bajos recursos, esta noticia significa que el acceso a la universidad se vuelve aún más lejano, casi imposible.
En medio de este panorama, surge la campaña “Manos que apoyan”, una iniciativa de impacto social liderada por la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, Seccional Bucaramanga, que busca tender un puente de esperanza.
El propósito es claro: recolectar al menos $ 1.000 millones para financiar la formación integral de cerca de 200 jóvenes con gran talento, pero sin recursos económicos para cursar una carrera profesional.

El padre rector de la UPB, Gustavo Méndez Paredes, lo expresó con convicción durante el lanzamiento oficial de la jornada ayer en el Club del Comercio de Bucaramanga:
“Creemos firmemente que la educación es una herramienta poderosa de transformación individual y social. Educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar seres humanos íntegros, capaces de construir un mundo más justo, solidario y sostenible”.

La campaña hace un llamado urgente y solidario a empresarios, instituciones y egresados de diferentes carreras para que se unan a este compromiso con la esperanza. Se trata de dar una mano concreta a quienes hoy la necesitan, jóvenes que, a pesar de sus limitaciones económicas, tienen todas las capacidades para salir adelante y convertirse en protagonistas del cambio en la región.


La campaña aspira a ayudar y a acompañar a los jóvenes de escasos recursos en el ingreso y garantizar su permanencia en ese centro de educación superior. La idea es que ellos nunca dejen de soñar y de pensar en grande para que con sus talentos sean protagonistas de la transformación de sus vidas y de sus entornos.

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El lanzamiento también estuvo marcado por la firma del Manifiesto por la Educación, inspirado en el Pacto Educativo Global del papa Francisco, donde se reafirmó la convicción de que el centro del proceso educativo debe ser siempre la persona.
La historia recuerda que hace 34 años la UPB ya había encontrado en los primeros donantes -empresas, parroquias e instituciones- una fuerza para una educación como motor transformador. Hoy se busca encender de nuevo esa chispa para que más jóvenes puedan abrir las puertas de un futuro digno.
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El Rector Méndez Paredes evocó con gratitud a instituciones como la Arquidiócesis de Bucaramanga, la Alcaldía de Floridablanca, la Fundación FES, Terpel S.A., el concejal Alejandro Domínguez Parra, Bavaria S.A., Siemens S.A., el Club Rotario, la Parroquia San Juan Bautista de Girón y la Alcaldía de Bucaramanga, entre otros, quienes en el pasado confiaron en la causa.
Con la misma esperanza, la UPB invita a todos los empresarios y egresados a sumarse hoy a “Manos que apoyan”. Como lo expresó el rector al cerrar su intervención:
“Con asentimiento de corazón les digo, en nombre de todos esos jóvenes que esperan nuestra mano que ayuda: bienvenidos, y que sea Dios quien acompañe esta obra buena, inspirada en los valores y principios del Humanismo Cristiano”.
Porque cuando se apoya la educación, no solo se financian carreras: se siembran sueños, se construyen futuros y se transforma una sociedad entera.

















