Bucaramanga
Viernes 03 de octubre de 2025 - 10:51 AM

En Bucaramanga, 20 mujeres taxistas culminan ‘carrera’ en la UNAB

Se graduaron y la UNAB les dio ‘semáforo en verde’: la historia de las taxistas que tomaron la ruta universitaria.

El grado de las taxistas se cumplió en uno de los auditorios de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB.
El grado de las taxistas se cumplió en uno de los auditorios de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB.

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El taxímetro marcó cinco aquel día de septiembre en el campus de la UNAB. No era el inicio de una carrera cualquiera, sino la meta de un trayecto inusual: veinte mujeres taxistas del Bucaramanga estacionaron sus vehículos para subirse, por primera vez, a otro tipo de ruta: la de la educación superior.

Durante tres meses, estas conductoras -acostumbradas a cruzar semáforos y laberintos viales- tomaron un particular desvío en su rutina para asistir a la “Universidad para mujeres taxistas”, un programa de Transformación Social de la UNAB diseñado para capacitarlas sin costo en temas tan variados como liderazgo transformativo, gestión emocional, finanzas enfocadas al rubro taxista, seguridad vial y hasta cocina.

“Cada clase fue como emprender una nueva carrera: uno pone primera, luego segunda y al final siente que va volando”, dice Edilia Figueroa López, de 52 años y 24 al volante.

La graduación, para ella, fue como ver encenderse la luz verde de un semáforo que llevaba años en rojo: recibió su primer diploma tras haber quedado en noveno de bachillerato. “Nos sentimos todas muy felices. Va a ser un cambio extremo, como dicen, para cada una de nosotras. Realmente estamos sin palabras”.

Liliana Patricia Sarmiento Valbuena, 50 años y cinco de taxista, tampoco había cruzado nunca la avenida del conocimiento universitario. “Nunca pensé llegar a las instalaciones de una universidad, pero gracias a Dios estoy en ella. Fueron tres meses de bastante aprendizaje para mi vida cotidiana y para mi trabajo. Quedamos con ganas de seguir con otros programas como este. Ahora somos mejores mujeres al volante por las calles de nuestra ciudad bonita”.

Cada día son más las mujeres que se dedican al oficio de taxista en Bucaramanga. (Archivo/VANGUARDIA)
Cada día son más las mujeres que se dedican al oficio de taxista en Bucaramanga. (Archivo/VANGUARDIA)

Cada sábado, María José Arias Rueda, 53 años, apagaba el taxímetro y encendía su cuaderno. Convertía cada encuentro en una oportunidad de adquirir herramientas para el servicio y para sí misma. “Fue un logro más que no imaginé que fuera a alcanzar. Aprendimos mucho y me voy muy feliz con mi diploma”.

¡Así fueron los cursos!

Las 12 clases intensivas fueron diseñadas no solo para reforzar su labor profesional, sino para que cada una se reconozca como promotora de transformación en su comunidad y en un gremio dominado por hombres. “Queríamos sembrar una semilla en ellas para que germine en todos los aspectos de sus vidas”, resumió Doris Barreto Osma, directora de Transformación Social.

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Las historias de Edilia, Liliana y María José se suman a las de otras 17 mujeres que tomaron esta nueva ruta sin GPS, solo con la voluntad de seguir adelante. En vez de carreras cortas con destino fijo, eligieron una travesía más larga y ambiciosa: convertirse en embajadoras culturales y lideresas en movimiento.

El día de la graduación, los diplomas fueron sus recibos de carrera: constancia de un trayecto recorrido con esfuerzo, que les permitirá cobrar no “la mínima” sino un mejor futuro. Y así, mientras el taxi aguarda en la bahía, ellas saben que hay rutas que no marcan el taxímetro, pero sí el corazón y la vida.

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