Los semilleros infantiles de la Gabriela Mistral y del Santa María Goretti se graduaron.

En un rincón luminoso de Bucaramanga, un grupo de niños y niñas decidió asomarse al universo de la ciencia. No eran expertos, no tenían laboratorios sofisticados ni títulos rimbombantes; solo cargaban consigo la curiosidad propia de la infancia, esa chispa que enciende preguntas y que abre caminos donde antes había dudas. Con sus ojos muy abiertos y su imaginación despierta, comenzaron a descubrir que investigar también es una forma de jugar, crear y soñar.
Durante dos años, estos pequeños científicos de la Institución Educativa Gabriela Mistral y la Institución Educativa Santa María Goretti se sumergieron en los semilleros de investigación STEM.
Allí aprendieron a observar, a formular ideas, a equivocarse sin miedo y a volverlo a intentar. Entre maquetas, cables, experimentos sencillos y momentos de asombro, aplicaron principios básicos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para resolver desafíos del mundo real.
Cada logro fue un destello de ingenio infantil; cada pregunta, una puerta a nuevos aprendizajes. Su pensamiento crítico floreció sin perder la dulzura de la niñez; su creatividad se convirtió en herramienta; su empoderamiento, en impulso para seguir explorando.
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Más que un proyecto académico, los semilleros se transformaron en un refugio para cultivar sueños. Allí se entrelazaron las manos de profesores, universitarios, instituciones educativas y familias, demostrando lo valioso que es unir esfuerzos cuando se trata de guiar a quienes apenas comienzan a caminar por el sendero del conocimiento.
Las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, ‘timones’ del proceso, celebraron estas alianzas como una oportunidad para sembrar futuro y formar capital humano para la era digital: “Son niños, niñas y adolescentes que con entusiasmo han participado de nuestros semilleros de investigación. Hemos sembrado en ellos la semilla de la creación y la innovación”, expresó el rector de las UTS, Omar Lengerke Pérez.
El esfuerzo de docentes, directivos y coordinadores permitió consolidar un acompañamiento cercano. Profesores como Adriana Godoy, José L. Gómez, Carlos Andrés Angulo y Cesar Aceros, junto con los rectores Martha Lara y Jhon E. Bohórquez, y el apoyo de las UTS a través de Javier Ascanio, hicieron posible que los menores vivieran una experiencia transformadora.
Allí se entregaron reconocimientos, se celebraron los procesos, los pasos pequeños y los grandes saltos. Entre aplausos de padres orgullosos, quedó claro que este proyecto sembró mucho más que conocimientos: sembró en los niños confianza, ilusión y el deseo de seguir explorando. Porque cuando un menor descubre la magia de aprender, el futuro ya empieza a cambiar.
















