Bucaramanga
Domingo 25 de enero de 2026 - 09:05 AM

Jorge Rangel: un administrador que aprendió las formas de comunicar

Jorge Rangel Gómez entregó la gerencia de Vanguardia a Reynaldo José D’Silva con la convicción de que la borrasca ha cesado y que cumplió con su bitácora de mantener y proyectar el medio más importante del nororiente de Colombia.

Jorge Rangel, exgerente de Vanguardia
Jorge Rangel, exgerente de Vanguardia

Compartir

Como los viejos corsarios, Jorge Rangel ha debido navegar en mares encrespados casi toda su vida profesional. Quizá nunca los llamó tormentas; simplemente las enfrentó, las sorteó y siguió adelante. Así ha sido durante más de tres décadas de ejercicio, desde el día en que recibió su título como administrador de Empresas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) y salió, sin mapas precisos, a retar al mundo empresarial.

No recorrió, tal vez, el mismo sendero de Jules Henri Fayol, el ingeniero de minas que terminó erigiendo la teoría clásica de la administración bajo la convicción de que sus principios eran universales. Pero sí aprendió a diversificarse, a leer los signos del entorno, hasta descubrir —casi sin proponérselo— que su ruta profesional comenzaba a cruzarse con un territorio inesperado: los medios de comunicación. Le puede interesar: Un legado de honor: Reynaldo José D’Silva Uribe asume la Gerencia de Vanguardia

Corrían casi tres décadas atrás cuando estrenó su hoja de vida ante una decena de empresarios que empezaban a avizorar futuro en esas nuevas lides del nororiente colombiano.

“Llegué a una entrevista para la primera junta de TV Cable Promisión, y fue el doctor Alejandro Galvis Ramírez quien me recibió con un: ¿y usted qué hace aquí?, ¿usted quién es?”, recuerda.

“Esa fue la bienvenida. Y después de ese saludo, me quedé —diría— toda la vida con la familia Galvis, con el doctor Alejandro hasta el día de su muerte”.

Así comenzó una larga travesía en el mundo de los medios.

TV Cable Promisión era, entonces, una novedad absoluta. La televisión por cable empezaba a destronar a las viejas ‘perubólicas’ y se abría paso, casa por casa, por los barrios de Bucaramanga. Los cables se enredaban en los postes como nidos coaxiales, compitiendo incluso con los de los pájaros, mientras una nueva forma de ver televisión se colaba en la cotidianidad de la ciudad.

Allí, Jorge puso en práctica el viejo postulado fayolista: la administración es una actividad común a todas las organizaciones. Promisión fue pionera en la producción de televisión local, incluso antes de que los canales regionales consolidaran su expansión. Y hubo una curiosa paradoja: siendo televisión, fue la revista de programación la que terminó volviéndose célebre.

Publicidad

El exgerente de Vanguardia Jorge Rangel y su familia
El exgerente de Vanguardia Jorge Rangel y su familia

En aquellos años no había ortodoncista, comerciante o empresario que no quisiera aparecer en esas páginas donde, en esencia, solo se anunciaban horarios de películas y programas. Pero el diseño, el color y el cuidado editorial la convirtieron en una pieza codiciada, parte esencial del crecimiento de aquella empresa bumanguesa.

La ironía acompañó siempre a Jorge Rangel. A pesar de su carrera en medios, el pánico escénico —esa incomodidad frente a cámaras, micrófonos y lentes— le jugó más de una broma pesada. Pero el miedo, a veces, es el mejor forjador de valentías.

“Había programación local, noticieros, programas propios. Desde ese momento ya estábamos trabajando en medios”, recuerda. “Teníamos una filosofía muy cercana a la de Vanguardia en esa época. Además, existía una conexión directa con la Facultad de Comunicación de la UNAB”.

Todos los practicantes —unos treinta entonces— provenían de esa universidad. Jóvenes que producían contenidos bien elaborados, bien recibidos. La revista nació como un complemento de la parrilla, pero pronto fue más que eso: relatos, notas y pequeñas historias que ampliaban el espectro informativo.

Jorge Rangel, exgerente de Vanguardia
Jorge Rangel, exgerente de Vanguardia

Durante 18 años permaneció allí, aún lejos de imaginarse integrado formalmente a un periódico. Pero ya hacía parte de la familia. El temor a los micrófonos persistía y la vida parecía sonreírle con una insistente paradoja: casi siempre lo ponía al frente de empresas dedicadas, precisamente, a comunicar.

Tras una breve pausa, regresó para asumir las riendas del único y más grande periódico popular de Colombia en las dos últimas décadas: Q’hubo. Desde el Grupo Nacional de Medios (GNM) centralizó la gerencia de una operación que, desde 2006, sembró su agenda en 16 regiones del país.

“Pasé a dirigir el periódico con la mayor cantidad de lectores de prensa en Colombia”, recuerda. “Un medio popular, dirigido a los estratos medio y medio bajo, que representan cerca del 70 % del consumo nacional. Hablábamos como habla la gente, nos acercábamos de verdad y contábamos la información que necesitaban, en su propio lenguaje”.

Publicidad

Allí lo sorprendió la pensión, cuando pensaba regresar a Bucaramanga tras una larga itinerancia respaldada por las cuatro mujeres de su vida: Goyi Sarmiento y sus hijas María Camila, Valentina y Daniela. Creyó que era tiempo de hacer “otra cosa”. Pero la historia tenía otro giro.

Los socios y propietarios Rodolfo e Ignacio Galvis Blanco volvieron a llamarlo para asumir Vanguardia, donde estuvo cerca de dos años enfrentando, una vez más, los viejos desafíos del oficio gerencial.

“Vanguardia permanece en el mercado santandereano y lo sienten como propio. De alguna manera, se logró”, dice.

“Gracias a la familia Galvis. Lo que se planteó entonces hoy está claro. Rodolfo e Ignacio tienen vivo el deseo de cumplir ese sueño que el doctor Alejandro siempre persiguió”.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad