Acciones para mitigar la huella de carbono en esta institución universitaria de Bucaramanga incidieron de manera positiva en la calidad de vida de la fauna y la flora de la zona. Conozca de qué se tratan estas iniciativas.
En 2023, la Universidad Autónoma de Bucaramanga arrancó con un proceso de análisis para definir el impacto ambiental que la institución estaba teniendo con su dinámica de funcionamiento.
De acuerdo con Alexander Meneses Jácome, director del Centro de Bioeconomía Circular de la UNAB, “hicimos un proceso de reflexión interna bastante autocrítica y nos dimos cuenta de que teníamos un atraso significativo”. Lea también: El salto al vacío de ‘Napoleón V’, un búho rescatado en Bucaramanga
Jácome dijo que, basados en los resultados, “revisamos cerca de 200 iniciativas de acciones climáticas y de sostenibilidad de las universidades más reconocidas del mundo. Allí nació nuestro plan de acción climático”.
Flora y fauna, beneficiados

Uno de los puntos más representativos del mencionado plan tiene que ver con el inventario forestal de los campus y la conservación de especies animales que allí se encuentran.
“La Unab se caracteriza por tener unos campus muy verdes. Tenemos un inventario ambiental que data de 2006 y, por ello, necesitamos conocer el estado de estas zonas. Queremos que los campus se conviertan en laboratorios vivos ecológicos”, expresó el director del Centro de Bioeconomía Circular de la institución. Le puede interesar: Semillero de Medicina Interna de la UNAB gana Premio Nacional de Investigación 2025
Para el caso del Campus El Jardín, los colaboradores de la institución y el mismo estudiantado se comprometieron con la conservación y el rescate de especies animales que tienen allí su hogar.
Precisamente, en 2024, un polluelo de búho de anteojos fue rescatado por vigilantes de la universidad luego de que cayó cerca de 18 metros del árbol en el que sus padres establecieron el nido.

Luego de su proceso de recuperación, el animal fue liberado cerca de la quebrada La Flora, donde volvió a reunirse con sus padres.
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Pero este animal no fue el único que fue rescatado: en 2025, una mamá zarigüeya que se movía por la red de energía se electrocutó y sus pequeñas crías cayeron al asfalto. Los colaboradores rescataron a cuatro bebés y los salvaron de la muerte.
Otros de estos marsupiales, que ingresan a oficinas y aulas de clase para resguardarse, son rescatados y liberados nuevamente en su hábitat.
Cuando pájaros caen de sus nidos, el personal de seguridad acude a los sitios para realizar un cerco de protección y salvaguardar sus vidas.
Aves como colibríes y tangaras, además de serpientes, se han protegido y liberado en el campus El Jardín.
En tal sentido, Alexander Meneses Jácome, director del Centro de Bioeconomía Circular de la UNAB, destacó que la universidad cuenta con especies únicas debido a la cercanía de dos de sus campus con los cerros orientales. “Gracias a esta riqueza ecológica queremos establecer la creación del laboratorio vivo ecológico del área de vida La Orozco, ubicada al oriente de Bucaramanga y que colinda con los barrios Pan de Azúcar, Morrorico y el sendero Los Caminantes, lo cual permitirá la valoración y la protección de los principales servicios ecosistémicos de los cerros nororientales del área metropolitana de Bucaramanga”, indicó el docente.
Otras prácticas sostenibles

Gracias a la instalación de la Mesa de Sostenibilidad, se logró la implementación de paneles solares en la modernización del campus El Bosque, proyecto en ejecución. Asimismo, se sembraron el último año 79 plantas nativas en Cabildo Verde, en el municipio de Sabana de Torres.
Al respecto, Meneses Jácome afirmó que “hubo una mejora en los tres aspectos que conforman el criterio ambiental. En desempeño ambiental institucional mejoramos en casi un 30 %, gracias al trabajo que hemos venido realizando y reportando a través del Plan de Acción Climático (CAP) de la universidad. La UNAB ha sido más visible y más aplicada en recolección de datos, conservación de los campus, eficiencia energética y el plan de manejo de residuos, así como una mayor y mejor oferta de educación ambiental para docentes y estudiantes, peritaje ambiental e investigación”. Vea además: En Bucaramanga, 20 mujeres taxistas culminan ‘carrera’ en la UNAB
Cabe destacar que, gracias a estas prácticas, el QS World University Rankings, encargado de medir indicadores educativos a nivel internacional, destacó a la Unab como la décima mejor institución de educación superior del país y la primera a nivel regional en sostenibilidad.
















