Líderes comunales alertan sobre deterioro, consumo y falta de control en espacios públicos, mientras la Alcaldía anuncia nuevas intervenciones.

Publicado por: Danilo Cárdenas
El parque Bolívar no tiene prado, los bombillos de los pasillos están apagados y los vendedores ambulantes han destruido las zonas verdes con sus sillones. En el parque Antonia Santos y en el de Los Niños, el consumo de drogas ocurre a plena vista y los líderes comunales temen hablar porque, como dice una de ellas, “estamos en la mira de los delincuentes”.
Ese es el estado real de algunos de los parques de Bucaramanga que quedaron convertidos en desiertos. Para intentar solucionar esta problemática, la Alcaldía prometió intervenir con una inversión cercana a los $2.900 millones de pesos. El contrato aún está en proceso de licitación y las obras iniciarán en aproximadamente mes y medio, según el asesor de despacho en gerencia de Ciudad, Deimer Mosquera.
Henry Acero, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Bolívar, describe un parque que prácticamente quedó en el abandono. Los bombillos de los pasillos están dañados, no hay prado, el espacio luce desértico y las sillas de los vendedores ambulantes han invadido y destruido las zonas verdes. “Lo único que se mantiene es la zona de ejercicio”, dice. El parque también necesita sardineles nuevos, un arreglo que lleva años postergado.
Las zonas infantiles presentan fallas que podrían ocasionar el accidente de algún niño. Para Henry, la historia del parque Bolívar es también la historia de las promesas incumplidas: la administración de Juan Carlos Cárdenas se comprometió a intervenir el escenario para los 400 años de Bucaramanga, pero no lo hizo. El deterioro siguió su curso.
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Antonia Santos y Los Niños: denuncias que se callan
Un líder comunal del sector donde se ubican los parques Antonia Santos y Los Niños prefiere no ser identificado. La razón es contundente: hablar implica riesgos. Describe parques tomados por el consumo y la venta de drogas y la prostitución, con vendedores ambulantes que invaden el espacio, inseguridad y falta de zonas verdes. “Hablar de consumo y venta de droga en el barrio, en el parque, que eso se ve por todos lados… uno se queda callado”, advierte.
El líder señala que ya ha habido capturas por esta problemática en el parque Antonia Santos, pero que denunciar públicamente trae consecuencias. Y va más lejos: afirma que hay personas con uniforme que hacen parte del problema. “Uno confía en estas personas y cuando se da cuenta, hacen parte de la problemática”, dice. Esa complicidad es, según ella, lo más peligroso.
La Alcaldía anunció el Decreto 0907 de 2025, mediante el cual estableció un perímetro de 60 metros alrededor de parques, plazas, centros educativos y escenarios deportivos en los que se restringe el consumo, distribución y comercialización de sustancias psicoactivas. La norma fija, además, una franja horaria de restricción entre las 4:30 a. m. y las 11:30 p. m., con el propósito de proteger especialmente a niños, niñas y adolescentes y recuperar entornos de uso familiar.
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El decreto también dispone que la Policía debe realizar controles periódicos en estos perímetros y priorizar acciones preventivas y pedagógicas cuando se trate de consumo dentro del horario restringido o presencia de menores de edad. Sin embargo, en sectores como Antonia Santos y Los Niños, los líderes comunales sostienen que el problema no es la falta de normas, sino la aplicación efectiva y sostenida de las medidas en el territorio.
Lo que narran estos líderes apunta a un problema que va más allá de la estética: falta iluminación que funcione de noche, los accesos al espacio público están bloqueados por vendedores y la presencia institucional es intermitente. La recuperación que necesitan estos parques no es un simple embellecimiento.
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Tres años de anuncios: una línea de tiempo de promesas
En 2024, el exalcalde Jaime Andrés Beltrán lanzó el plan piloto de los “guardaparques”, presentado como una estrategia que no solo velaría por el cuidado de los parques, sino por su transformación y el mejoramiento en la calidad de vida. La iniciativa incluyó operativos articulados entre la Policía, el Ejército y la Fiscalía en puntos críticos. La estrategia no dio los resultados esperados.
Un año después se necesitó otro plan. En 2025, la Alcaldía anunció la intervención para recuperar y embellecer 30 parques de la ciudad. “Los vamos a limpiar y pintar, pero la comunidad debe colaborar en su conservación”, dijo el exalcalde Beltrán. El llamado a la cultura ciudadana no estuvo acompañado de campañas sostenidas.
Menos de un año después, la administración planea un nuevo contrato con una inversión cercana a los $2.900 millones para intervenir once parques: Parque de la Vida, Parque Los Enamorados, Parque Giordano Bruno, Parque Bolívar, Parque de las Palmas, Parque Bosque Encantado, Parque Polideportivo HDA San Juan, Parque Cristo Rey, Parque de Los Niños, Parque Cra 33 Club Unión y Parque Cra 33 Calle 55.
Según Mosquera, asesor de despacho en gerencia de Ciudad, los trabajos incluirán mantenimiento correctivo y preventivo, nuevo mobiliario, renovación de césped y mejoras en infraestructura básica. El contrato aún está en proceso de licitación.
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Cultura ciudadana sin campaña
Uno de los argumentos recurrentes desde las instituciones es la cultura ciudadana. El discurso se repite en cada administración, pero los líderes comunales señalan que las campañas brillan por su ausencia: no hay pedagogía sostenida, no hay presencia permanente y los parques quedan solos una vez terminadas las obras.
Para los líderes consultados, la solución no pasa solo por pintar bancas ni sembrar pasto. Pasa por luz eléctrica que funcione de noche, por seguridad real, por recuperar el espacio público de manos de quienes lo tienen tomado.
Esas son las condiciones mínimas que, según ellos, ningún contrato ha logrado garantizar de manera duradera para que los parques de la ciudad vuelvan a ser emblema.

















