Gestiones diplomáticas, vuelos internacionales, vehículos especializados, atención médica en Cuidados Intensivos y hasta un poco de suerte se necesitaron para salvar la vida de una persona víctima de una rara especie de araña en Santander.

¿Se imagina encontrarse cara a cara con una de las arañas más mortíferas del mundo? ¿La enfrentaría, se quedaría quieto o huiría?
Esta historia le ocurrió a un joven estudiante de ingeniería de la Universidad Industrial de Santander, quien tuvo un desafortunado episodio con la viuda negra, un arácnido que no supera los 1,5 centímetros de tamaño, pero cuyo veneno es considerado el tercero más letal del mundo entre las arañas de su especie. Lea también: Nació un cóndor en las montañas de Santander: se ‘anida’ esperanza de vida para la especie
La víctima del arácnido fue Juan José Corredor, de 21 años, quien hace cerca de dos semanas se encontraba realizando un trabajo académico en zona rural del municipio de Los Santos.
Según el relato del mismo joven, él y dos compañeros se encontraban en un lugar oscuro, una especie de formación rocosa similar a una cueva. Cuando vieron a la pequeña araña, su reacción fue manotear para espantarla; sin embargo, el golpe de una de estas personas lanzó a la viuda negra a la cara del estudiante.
El animal clavó sus colmillos en la piel del joven y, de inmediato, él comenzó a experimentar un fuerte dolor en el pecho, sensación extrema de calor y dificultad respiratoria. Corredor Herrera fue trasladado hasta el Hospital de Los Santos, donde recibió atención prioritaria y posteriormente fue remitido al Hospital Universitario de Santander, HUS.
Una ‘aguja’ en un pajar

Cuando Juan José Corredor llegó al HUS, el veneno seguía esparciéndose por su cuerpo. Los profesionales de la salud lo atendieron de urgencia ante la gravedad de su estado: lo reanimaron, lo intubaron y lo trasladaron a la Unidad de Cuidados Intensivos.
Cuando los galenos preguntaron a los acompañantes del estudiante qué clase de animal lo había atacado, estos refirieron que se trataba de una araña pequeña, negra, con una cola grande y, como rasgo especial, una mancha roja en forma de reloj de arena sobre su espalda. No cupo duda: se trataba de la mortífera viuda negra. Le puede interesar: Así fue la expedición tras las huellas del jaguar en Santander
Con la información sobre esta especie arrancó una ‘carrera’ para conseguir el suero antiarácnido y contrarrestar el veneno de la viuda. “Nos comunicamos con la línea de toxicología del Ministerio de Salud para que nos ayudaran a conseguir el suero. Como son tan raros estos eventos en Santander, aproximadamente cada 10 años, no se cuenta con un fármaco disponible para tratarlo. Se buscó en Brasil, en Argentina, en Perú y en departamentos como Amazonas y Meta, pero no se encontraba”, narró José Orlando Quintero, subgerente de Servicios Médicos del Hospital Universitario de Santander.
Publicidad

Mientras el departamento médico del HUS trataba la sintomatología, continuaron las gestiones para dar con el suero. A la labor se unieron el departamento de Emergencias y Desastres del MinSalud, la Embajada de Colombia y la Oficina de Cooperación Internacional de la Presidencia de la República.
Dos días después del accidente surgió una luz de esperanza: la Secretaría de Salud de México buscó por cada rincón del país y encontró existencias del suero antiarácnido. “Arrancamos con la documentación para importar el suero. Fueron varias horas de trámites, pero logramos que todo estuviera listo para enviarse”, indicó el médico Quintero Correa.
La ‘carrera’ por la vida

El pasado 15 de mayo, cuando el suero estuvo disponible, diplomáticos y autoridades de Salud en Colombia se contactaron con la aerolínea Avianca para que transportara la delicada y vital carga. De acuerdo con la información oficial, la aeronave despegó sobre las 11:00 p.m. de ese día con destino al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá.
Mientras eso ocurría, un funcionario de Sanidad Militar, entidad a la que estaba afiliado Juan José Corredor, se alistaba para recibir el suero en Bogotá. Cuando el paquete estuvo en sus manos, tomó un vuelo hacia Bucaramanga para que quedara en manos de expertos del Hospital Universitario de Santander.
El sábado 16 de mayo, cuatro días después de la emergencia, el suero fue transportado desde el aeropuerto internacional Palonegro hacia el HUS. “Bajo la tutoría y el apoyo del Ministerio de Salud, procedimos a administrar el suero al estudiante durante la mañana del sábado. Hacia las 5:00 p.m., el paciente comenzó a referir mejoría de sus síntomas”, afirmó José Orlando Quintero Correa, subgerente de Servicios Médicos del Hospital Universitario de Santander. La atención continuó y el pasado martes 19 de mayo el joven fue dado de alta sin complicaciones.
Un ‘golpe de suerte’

Expertos médicos del Hospital Universitario de Santander advirtieron que, pese a que el suero se le administró cuatro días después del accidente, el joven sobrevivió, al parecer, porque la araña no le inyectó una gran cantidad de veneno y porque su atención fue oportuna. “La atención fue buena, rápida, me brindaron todo lo que yo necesitaba. Estaba previsto que el suero llegara el pasado lunes y llegó mucho antes. Me pude ir para mi casa completamente sano”, expresó el paciente Juan José Corredor. Vea además: Ciénaga de Paredes: santuario natural de Santander en peligro latente
Por su parte, el subgerente de Servicios Médicos del HUS destacó que “gracias a la acción unificada del Hospital, la Gobernación de Santander, el Gobierno Nacional y el de México se logró salvar una vida”.
Publicidad
Así es la viuda negra

- Su nombre científico es Latrodectus mactans.
- Su color es negro brillante y tiene una marca roja en forma de reloj de arena en su abdomen.
- Las hembras son más grandes y venenosas que los machos.
- Tiene un potente veneno que provoca, entre otros síntomas, dolor intenso, calambres musculares, sudoración, náuseas y rigidez muscular.
Publicidad
- No es agresiva, pero muerde si se siente atrapada o amenazada.
- La viuda negra vive en lugares oscuros como cuevas, madera acumulada, garajes, jardines y grietas.
- Se alimenta de insectos, moscas, escarabajos y otras pequeñas arañas, y habita en varias zonas de América del Norte y del Sur, especialmente en regiones cálidas y templadas.
















