Bucaramanga
Domingo 07 de junio de 2026 - 06:43 PM

Entre grafitis, basura y vandalismo: así agonizan las estaciones de Metrolínea

El abandono de las estaciones del transporte masivo evidencia el fracaso en la protección y la recuperación de estos espacios públicos. Para muchos ciudadanos, estos escenarios son otras muestras de cómo los recursos invertidos en Metrolínea terminaron convertidos en ‘despilfarros’ a la vista de todos.

En Metrolínea todo parece estar ‘al revés’. Un aviso en la abandonada estación de la carrera 15 con calle 37 retrata el contraste entre los mensajes institucionales y una realidad marcada por el deterioro. Lo que debía servir a los ciudadanos hoy funciona como refugio y sanitario improvisado de indigentes, evidencia del abandono y del millonario fracaso administrativo del sistema. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
En Metrolínea todo parece estar ‘al revés’. Un aviso en la abandonada estación de la carrera 15 con calle 37 retrata el contraste entre los mensajes institucionales y una realidad marcada por el deterioro. Lo que debía servir a los ciudadanos hoy funciona como refugio y sanitario improvisado de indigentes, evidencia del abandono y del millonario fracaso administrativo del sistema. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

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Lo que alguna vez fue presentado como una apuesta moderna para transformar la movilidad del área metropolitana de Bucaramanga hoy se ha convertido en una dolorosa muestra de abandono institucional. Las estaciones del ahora denominado esquema transitorio del Sistema Integrado de Transporte Masivo, SITME, conocido por los ciudadanos como Metrolínea, permanecen sumidas en el deterioro, el vandalismo y la desidia.

Así se ve hoy la estación de la carrera 15, entre calles 34 y 36. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Así se ve hoy la estación de la carrera 15, entre calles 34 y 36. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Un recorrido realizado ayer por Vanguardia evidenció una realidad que avergüenza a usuarios, vecinos y comerciantes. Estaciones que costaron miles de millones de pesos hoy permanecen convertidas en estructuras fantasmales, cubiertas de suciedad, con hierros retorcidos, paredes destruidas y espacios que sirven como dormitorios improvisados y sanitarios para personas en situación de calle.

Registro gráfico de la estación de la carrera 15 con Avenida Quebradaseca. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Registro gráfico de la estación de la carrera 15 con Avenida Quebradaseca. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

Las imágenes son muy desoladoras. Donde antes transitaban pasajeros, ahora abundan los residuos, los grafitis y las señales inequívocas del abandono.

Este deterioro no es reciente: son años de falta de mantenimiento, vigilancia insuficiente y ausencia de decisiones oportunas que terminaron por entregar estos espacios a la delincuencia y al vandalismo.

Yesid Bautista.
Yesid Bautista.

“Da pena pasar por ahí. Uno recuerda cuando las estaciones funcionaban y verlas así produce tristeza”, expresó Yesid Bautista, quien diariamente transita por el corredor de la carrera 15, por los lados de la calle 37. (Le puede interesar: Metrolínea eliminó esta ruta en Bucaramanga: duró solo dos meses en operación)

Otro ciudadano fue más contundente: “Esto es plata de todos los bumangueses perdida. Parece una ciudad abandonada. Nadie responde por lo que pasó”.

Estación del sector de la Diagonal 15 con Avenida La Rosita. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
Estación del sector de la Diagonal 15 con Avenida La Rosita. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

Los usuarios coinciden en que el estado de estas estructuras refleja el fracaso de años de improvisación alrededor del sistema de transporte masivo. Lo que debía ser infraestructura estratégica para la movilidad hoy es símbolo del despilfarro y de la incapacidad administrativa para proteger bienes públicos que representaron cuantiosas inversiones.

A la situación se suma la acción constante de delincuentes y habitantes en situación de calle, quienes han desmantelado gran parte de los elementos metálicos de las estaciones para comercializarlos en el ‘mercado negro’. Sin embargo, la falta de personal de seguridad, la poca vigilancia y el descontrol institucional permitieron que durante años las estructuras fueran saqueadas pieza por pieza.

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Es lamentable la imagen que muestran las estaciones de Metrolínea. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)
Es lamentable la imagen que muestran las estaciones de Metrolínea. (Foto: Jaime Moreno / VANGUARDIA)

Mientras las estaciones continúan deteriorándose, la ciudadanía sigue observando cómo una infraestructura financiada con recursos públicos se consume lentamente ante la indiferencia de quienes tienen la obligación de protegerla. La sensación general es de abandono y resignación frente a un sistema que durante años acumuló promesas incumplidas y decisiones tardías.

Hace poco más de dos meses se anunció una inversión cercana a los $ 13.000 millones para recuperar cinco estaciones consideradas prioritarias: Quebradaseca, Chorreras, San Mateo, La Isla y Provenza. Todas ellas presentan graves daños estructurales tras años de vandalismo y falta de mantenimiento.

Sin embargo, mientras las obras siguen sin iniciar, el deterioro avanza y la recuperación parece seguir atrapada entre trámites administrativos y anuncios que todavía no se materializan.

Así quedarían las nuevas estaciones. (Diseño presentado por la Alcaldía)
Así quedarían las nuevas estaciones. (Diseño presentado por la Alcaldía)

Consultado sobre el estado del proyecto de remodelación, el gerente de Metrolínea, Emiro Castro Meza, señaló que actualmente se encuentra en proceso de aprobación en la Alcaldía, con base en una consultoría realizada el año pasado. También recordó que la propuesta contempla estaciones más limpias y dotadas de sistemas de videovigilancia para evitar que las nuevas inversiones terminen nuevamente destruidas.

Hoy se sabe que los recursos estarían garantizados por la Alcaldía. Sin embargo, para muchos ciudadanos las explicaciones llegan tarde.

Mientras los proyectos siguen en etapa de aprobación, las estaciones continúan siendo monumentos al abandono, recordatorios permanentes de una infraestructura que durante años quedó a merced del vandalismo y de la falta de acción oportuna de las autoridades. ¡Qué pena!

Voces de los bumangueses

Los ciudadanos expresan su inconformidad por el deterioro y el abandono de las estaciones de Metrolínea.

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Nelson Gamboa, taxista.
Nelson Gamboa, taxista.

Nelson Gamboa, taxista, asegura que “da pena ver el despilfarro de los recursos que se invirtieron en este sistema de transporte”.

Carlos Sanabria, motociclista.
Carlos Sanabria, motociclista.

Por su parte, Carlos Sanabria, motociclista, considera indignante que se destinen 13 mil millones de pesos más para intervenir unas estaciones que, según él, “no están prestando ningún servicio útil a la comunidad y permanecen sucias y subutilizadas. ¿Cuál será el negocio con ese presupuesto?”

Ronald Bautista, peatón.
Ronald Bautista, peatón.

Entre tanto, Ronald Bautista, transeúnte, señala que “en lugar de meterle plata a eso, sería necesario fortalecer la cultura ciudadana y aumentar la presencia de las autoridades para garantizar el cuidado y la conservación de estos espacios públicos”.

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