El vandalismo y el abandono aceleran el desmantelamiento de las estaciones de Metrolínea. Se evidencian fallas de seguridad que comprometen este patrimonio público.
El deterioro de la infraestructura de Metrolínea parece no tener límite. En esta ocasión, el Portal de Girón volvió a ser escenario de actos vandálicos, donde fueron denunciados nuevos robos de piezas metálicas y daños a las instalaciones, dejando en evidencia la ausencia de vigilancia efectiva y el progresivo abandono que enfrenta el sistema de transporte masivo del área metropolitana.
Según las denuncias conocidas, varias personas fueron sorprendidas extrayendo elementos metálicos de la estructura del portal y ocasionando graves afectaciones. Durante estos hechos fue encontrado un hombre portando un martillo y palancas, herramientas con las que presuntamente intentaba desprender partes de la estación para hurtarlas. (Lea además: Entre grafitis, basura y vandalismo: así agonizan las estaciones de Metrolínea)
Lejos de tratarse de un caso aislado, estos ataques se han convertido en una constante. En meses anteriores también se registraron hechos similares en la estación de Provenza, donde delincuentes vandalizaron las instalaciones y se llevaron diferentes componentes de la estructura. La misma situación se ha repetido en otros portales y estaciones que hoy permanecen prácticamente desprotegidos, convirtiéndose en un blanco fácil para quienes desmantelan el patrimonio público.

A este panorama se suman los incendios que en los últimos años han destruido parte de la infraestructura de Metrolínea. En varios portales fueron consumidos por el fuego buses que anteriormente prestaban servicio al sistema, ocasionando pérdidas millonarias y agravando el deterioro de bienes construidos con recursos públicos.
Ante esta realidad, los veedores ciudadanos calificaron la situación como insostenible y exigieron una respuesta inmediata de las autoridades para frenar el desmantelamiento de un patrimonio que pertenece a todos los habitantes del área.
“Los veedores hacemos un llamado urgente a sentarnos en una mesa con los alcaldes, los entes de control, las autoridades de Policía y los organismos de vigilancia. Recordemos que los destinatarios de los bienes que se construyeron son los municipios del área metropolitana de Bucaramanga; por eso hacemos un llamado urgente a su protección y cuidado”, manifestaron.

$ 13 mil millones vale la remodelación de las estaciones de Quebradaseca, Chorreras, San Mateo, La Isla y Provenza.

A la preocupación por los constantes hechos de vandalismo se suma la utilización de varias estaciones como lugares de permanencia para habitantes en condición de calle. De acuerdo con denuncias de la comunidad, esta situación incrementa la vulnerabilidad de la infraestructura y dificulta las labores de vigilancia, mantenimiento y conservación.
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Mientras tanto, los ataques continúan y el abandono institucional resulta cada vez más evidente. Las estaciones y portales permanecen expuestos al saqueo, sin una estrategia efectiva que garantice su protección, mientras un patrimonio financiado con recursos públicos sigue siendo desmantelado ante la mirada de las autoridades y la impotencia de la ciudadanía.

Más allá de contener el vandalismo, surge un interrogante que cada vez cobra mayor fuerza: ¿por qué, después de tantos años del colapso de Metrolínea, las estaciones y portales continúan esperando su restauración?
La lenta respuesta de las administraciones y la ausencia de decisiones concretas para recuperar esta infraestructura alimentan la sensación de abandono y permiten que el deterioro avance día tras día sobre bienes que pertenecen a todos los ciudadanos.














