La tragedia provocada por el fuerte sismo en Venezuela despertó una ola de hermandad en el departamento. La Gobernación habilitó cinco puntos de acopio en Bucaramanga y Floridablanca, mientras la diáspora se organiza para rastrear a los desaparecidos.

Mientras avanzan las labores de búsqueda y rescate en Venezuela, cientos de migrantes radicados en Bucaramanga viven horas de incertidumbre.
Desde que el terremoto sacudió varias regiones del vecino país, venezolanos radicados en Bucaramanga viven pendientes de sus teléfonos, intentando conocer el paradero de padres, hermanos, hijos y amigos que quedaron al otro lado de la frontera.
Aunque la tragedia ocurrió a cientos de kilómetros de Santander, el impacto también se siente en la capital santandereana, donde miles de migrantes venezolanos enfrentan horas de incertidumbre sin poder abrazar a sus seres queridos ni participar directamente en las labores de ayuda. Le puede interesar: Santander se solidariza con Venezuela: recolección de ayudas para damnificados tras terremotos
Para muchos, la distancia se ha convertido en el peso más difícil de soportar. Mientras pasan las horas, la diáspora venezolana en Bucaramanga se organiza para recoger ayudas y colaborar en la localización de familiares.
“Hay familias desesperadas tratando de localizar a sus seres queridos. Muchos no han podido comunicarse y la incertidumbre es enorme”, relata Mario Atria, un venezolano que lleva cerca de 50 años viviendo en Bucaramanga, pero que durante ese tiempo ha construido una vida entre dos países: con el corazón arraigado en Santander, sin perder el vínculo con la tierra donde nació.
A través de las conversaciones que ha sostenido con familiares y contactos en distintas zonas afectadas, Atria asegura que la situación podría ser más grave.
Según cifras oficiales, en Bucaramanga residen al menos 70.000 venezolanos y más de 130.000 en todo Santander. Detrás de cada número, aquí en la región, hay una familia que espera noticias, una madre pendiente de una llamada o un hijo que intenta confirmar que sus padres están bien.
Entre llamadas sin respuesta y una espera interminable
La historia de Jessica Andreina Mateus se parece a la de miles de venezolanos. La difícil situación que atravesaba Venezuela la llevó a migrar a Colombia junto con su familia hace nueve años, en busca de nuevas oportunidades. Aquí han construido una nueva vida, pero gran parte de sus familiares y amigos permanecen en Caracas.
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Por eso, cuando conoció la noticia del terremoto, el miedo apareció de inmediato. “Sentimos muchos nervios al no poder saber nada de nuestros familiares y saber que han tenido que soportar varias réplicas. Sabemos que deben sentir mucho miedo”, cuenta.
Las primeras horas fueron especialmente difíciles. Sin electricidad, señal telefónica ni internet en varias zonas afectadas, comunicarse parecía imposible. Después de tres largas horas logró establecer contacto con algunos familiares en Caracas. La noticia fue un alivio parcial: estaban vivos.
Le contaron que habían salido de sus viviendas y permanecían en espacios abiertos por temor a nuevas réplicas. Sin embargo, todavía desconocían el estado real de sus casas.
Pero la tranquilidad duró poco. Aún hay familiares con quienes no ha podido comunicarse. Viven en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por el terremoto.
“Solo sabemos que estaban en uno de los edificios que se derrumbaron. Es la única información que tenemos”, dice. Las llamadas no son respondidas y la angustia crece.
“Sabemos que no tienen luz, pero no sabemos nada más”. La incertidumbre, asegura, es ahora el sentimiento que acompaña cada hora de espera.
El temor por quienes siguen desaparecidos
La historia de Yuleimi Verdú también está marcada por la migración y la distancia. En 2018 llegó a Bucaramanga junto con su familia. Aunque en Venezuela tenían una vida establecida, la inseguridad cambió sus planes. Su familia fue víctima de un secuestro y decidió abandonar el país para comenzar de nuevo en Colombia. Su esposo es santandereano y Bucaramanga se convirtió en su nuevo hogar.
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Sin embargo, sus padres, hermanos, primos y otros familiares permanecieron en Caracas.
Cuando se enteró del terremoto, comenzó una angustiosa espera. Las horas transcurrían sin ninguna noticia. Intentó llamar una y otra vez, pero no obtuvo respuesta.
Sobre las nueve de la noche del miércoles llegó el primer mensaje esperanzador. Un vecino de sus padres logró establecer contacto y servir como puente de comunicación. Por fin supo que sus padres, su hermana y sus sobrinos, quienes viven en el estado Miranda, estaban a salvo.
“La casa tiene algunas grietas, pero ellos lograron salir a tiempo junto con sus vecinos. Se están cuidando entre todos”, cuenta.
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Desde Bucaramanga, Yuleimi ha intentado ayudar de la única manera posible. “Recolecté el dinero que tenía y se lo envié para que pudieran comprar alimentos, velas y algunos víveres”, explica.
Mientras tanto, sus familiares permanecen resguardados. Temen nuevas réplicas, pero también la inseguridad que se ha intensificado en algunas zonas afectadas.
Sin embargo, la angustia aún no termina. Todavía desconoce qué ocurrió con otros familiares y, aunque no existe una confirmación oficial, teme lo peor.
“Creemos que dos de mis primos, de 20 y 24 años, fallecieron. Ellos estaban dentro del edificio Molino, uno de los que colapsó en La Guaira. No sabemos nada de ellos”, dice.
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Santander se solidariza con Venezuela: recolección de ayudas para damnificados tras el terremoto
Una tragedia que traspasa fronteras. Desde Santander, las autoridades y la ciudadanía también se movilizan para brindar apoyo a las familias afectadas por el terremoto que sacudió a Venezuela en las últimas horas.
Este jueves 25 de junio, la Gobernación de Santander lanzó la campaña humanitaria “Santander se solidariza con Venezuela”, una iniciativa que busca canalizar la ayuda de los santandereanos hacia las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de esta emergencia.
Así lo dio a conocer el director de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres, Eduard Sánchez, quien convocó a la ciudadanía a sumarse a esta jornada solidaria.
“La solidaridad no tiene límites. Hoy son nuestros hermanos quienes sufren este evento natural; mañana no sabemos quién más puede verse afectado. Por eso, como países vecinos, debemos acudir a esa solidaridad”, manifestó Sánchez.
La emergencia ha dejado miles de afectados y ha despertado una ola de solidaridad que trasciende fronteras. Por ello, las autoridades habilitaron varios puntos de acopio para recibir donaciones destinadas a las familias damnificadas.
Entre los elementos requeridos se encuentran productos de aseo personal, frazadas para clima cálido, alimentos no perecederos, pañales y medicamentos, entre otros artículos de primera necesidad.
¿Cuándo y dónde llevar las donaciones?
De acuerdo con las autoridades, las ayudas se recibirán desde este jueves y durante todo el fin de semana.
Los puntos de acopio habilitados son la Gobernación de Santander, la sede de la Lotería de Santander, las instalaciones de InderSantander, el estadio Américo Montanini y la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres, ubicada en Floridablanca.
Las personas interesadas en aportar podrán acercarse a cualquiera de estos lugares entre las 9:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde.
Solidaridad entre la diáspora venezolana en Bucaramanga
Mientras en Venezuela continúan las labores de búsqueda y rescate, en Bucaramanga también comenzó una carrera contrarreloj. Desde la madrugada del jueves, integrantes de la diáspora venezolana organizaron grupos de apoyo para ayudar a establecer contacto entre familias, compartir información y coordinar acciones solidarias para quienes resultaron afectados.
La respuesta ha comenzado a movilizar a una comunidad que conoce de cerca las dificultades de la distancia. Muchos de los venezolanos que hoy viven en Bucaramanga dejaron atrás familiares, amigos y parte de su historia al cruzar la frontera. Ahora, frente a la emergencia, esos lazos vuelven a hacerse visibles.
Una de estas iniciativas es liderada por Mario Atria. “La invitación es a que en nuestros barrios creemos pequeños centros de acopio y podamos llevar todo lo recolectado a los puntos oficiales de recepción de ayudas”, indicó.
Las donaciones recolectadas en los diferentes sectores del Área Metropolitana serán trasladadas al Centro de Acopio Principal ubicado en la Alcaldía de Bucaramanga.
Estos son algunos de los puntos:
1. María Valera
📍 Carrera 16 entre calles 30 y 31, frente a Agrícola Orduz.
📞 318 850 3444
2. Parque Romero
📍 Carrera 12 #43-41.
📞 322 336 5608
3. Barrio San Martín
📍 Carrera 29 #86A-37.
👤 Lizmaira
📞 302 409 5076
4. Barrio La Aurora
📍 Carrera 31 #32-29 (Tienda Rappi).
👤 Edison Moreno
📞 314 320 1043
5. Barrio Esperanza I
📍 Calle 8BN #23B-08.
📞 324 257 8946
6. Barrio Mutis
📍 Carrera 2W #63-23 (Muebles Fonti).
👤 Valentina Torcatt
📞 322 742 2501
7. Real de Minas – San Gerardo
📍 Calle 63 #15-155.
👤 Marisabel Borrero
- Parque Principal de Floridablanca
📍 Carrera 9 #5-21, frente a la iglesia.
👤 Emily Andreina Briceño
📞 321 765 6364
- Barrio La Cumbre
📍 Plazoleta del Tanque, junto a la iglesia.
👤 Gabby Villalba
📞 318 762 1507
- Barrio El Recreo
📍 Panadería Artesanal Arapan.
Calle 197 #28-57, cerca del Colegio Santa Teresita.
👤 Ara Demerjian
📞 318 895 2087
- Lagos II
📍 Calle 45 #3-74, apartamento 2 peatonal.
📞 312 298 7476
- Rincón de Girón
📍 Calle 43 #18-22, parte baja.
👤 Laura Isabel Sierra
📞 304 576 7382
- Barrio El Poblado
📍 Calle 43 #22-104.
👤 Genesis Da Costa
📞 321 930 6157
📞 310 875 2778
- Puerto Madero
📍 Calle 15 Peatonal 13A.
👤 Yesika Rodríguez
📞 310 286 9898
- Bodega de Acopio en Piedecuesta
📍 Conjunto Torres de Zafiro, Torre 1, Apartamento 1407.
















