Con una estrategia que combina atención profesional, espacios adecuados, redes sociales y participación de los adultos mayores, Diana Marcela García ha convertido la dignificación de la vejez en el propósito de su trabajo al frente del Asilo San Rafael.

Publicado por: John Arias
Hace cinco años, cuando Diana Marcela García Gualdrón asumió la dirección del Asilo San Rafael, llegó con una convicción que se convirtió en el centro de su trabajo: la vejez también debe ser una etapa para vivir con amor, alegría, propósito y dignidad.
Desde entonces, su labor ha estado enfocada en transformar la manera de entender el cuidado de los adultos mayores y, al mismo tiempo, cambiar la imagen tradicional de los asilos. Su apuesta es que las personas mayores no necesitan lo que sobra, sino espacios, atención y oportunidades que les permitan sentirse valoradas y protagonistas de sus propias vidas. Lea también: La apuesta de Juan Andrés Cortés por el talento joven para transformar a Santander
“Dignificar la vejez implica hacer felices a nuestros adultos mayores”, explica Diana, quien durante estos años ha buscado convertir el Asilo San Rafael en un verdadero hogar para sus residentes.
Su gestión combina el cuidado profesional de 350 adultos mayores con una estrategia de visibilidad que permitió acercar la institución a la comunidad. El asilo cuenta con enfermería las 24 horas y profesionales en áreas como nutrición, fisioterapia y terapia ocupacional, además de espacios adecuados para sus residentes, como sala de televisión y sala de billar. “Les damos lo mejor, no lo que nos sobra”, afirma.
Para Diana, ofrecer una atención integral también significa permitir que los adultos mayores participen, opinen y se hagan visibles. Las redes sociales se convirtieron en una herramienta para mostrar sus historias, actividades y personalidades, pero también en una manera de devolverles un espacio dentro de la conversación pública.

De la lástima al valor
Uno de los cambios que Diana considera más importantes ha sido transformar la forma en que se habla de los asilos y se solicitan donaciones.
Durante mucho tiempo, explica, estas instituciones estuvieron asociadas con la carencia y la lástima. Su propuesta busca cambiar esa narrativa: mostrar el valor de lo que se hace y las condiciones que se pueden ofrecer a los adultos mayores cuando existen recursos y una gestión responsable.
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“Ahora generamos las donaciones desde el valor. Mostramos la vida, no damos lástima; damos razones para creer en nuestro propósito y creer en que la vejez es bonita”, señala.

La estrategia ha permitido acercar a más personas al Asilo San Rafael y generar nuevas formas de participación a través de visitas, voluntariado y donaciones. También ha contribuido a que la institución sea más visible en redes sociales, donde, según Diana, ha alcanzado cerca de 1,5 millones de seguidores entre sus diferentes plataformas como Facebook, al igual que en Instagram y TikTok donde aparecen como @donrafa_bga.
Pero para ella los números tienen sentido cuando se convierten en vínculos. La visibilidad ha permitido que los residentes sean reconocidos, que la comunidad conozca sus historias y que personas que antes podían tener una percepción negativa de los asilos se acerquen a conocer la experiencia.
Incluso, cuenta Diana, algunas personas han llegado a decir que después de conocer San Rafael quisieran vivir allí cuando lleguen a la vejez.
Ese cambio de percepción representa uno de los principales logros de su labor: que un lugar que antes podía asociarse con el abandono empiece a ser visto como un espacio de cuidado, compañía y bienestar.

Una vejez visible
Las redes sociales han sido una de las herramientas para lograr esa transformación. A través de ellas, los adultos mayores han podido participar en contenidos y compartir momentos de su cotidianidad.
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Para Diana, esto tiene un significado que va más allá de la comunicación institucional. “Ellos se sienten activos, se sienten felices cuando uno les permite participar en las redes sociales. Así sienten que aún aportan a la sociedad”, explica.
Esa participación hace parte de su concepto de dignificación: reconocer que la vida de una persona no pierde valor con el paso de los años y que la vejez no debería significar invisibilidad.
La estrategia también ha permitido crear alianzas y reconocimiento por parte de empresas, organizaciones, artistas y figuras públicas que se han acercado a respaldar la labor del asilo. Entre ellas menciona a J Balvin, Ryan Castro, Wisin y Yandel, el Atlético Bucaramanga, el Centro Comercial La Florida, Líneas Hospitalarias, Vanguardia, ProSantander y Más por Menos.
Para Diana, cada alianza representa una oportunidad para ampliar la conversación sobre el cuidado de las personas mayores y fortalecer la sostenibilidad de una institución cuya principal fuente de ingresos son las donaciones.
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Un modelo que pueda replicarse
El propósito de Diana no termina en el Asilo San Rafael. Uno de sus principales objetivos es que la experiencia pueda convertirse en un referente para otras instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores y, en general, para organizaciones sociales.
“Quiero que seamos modelo y ejemplo para instituciones similares, para fundaciones de adulto mayor, pero también para fundaciones de niños y de madres solteras”, afirma.
La razón es que, desde su perspectiva, algunos de los aprendizajes pueden aplicarse a diferentes organizaciones: profesionalizar el cuidado, fortalecer la gestión, comunicar mejor el propósito y construir relaciones de confianza con quienes apoyan sus causas.
También quiere continuar avanzando en la profesionalización del cuidado de las personas mayores y consolidar la sostenibilidad del asilo. Para ello considera necesario mirar la institución de manera estratégica, sin separar el cuidado de áreas como la comunicación, el marketing, la gestión de recursos y la administración.
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“Así seamos una entidad sin ánimo de lucro, una fundación, somos una empresa. Hay que mirarla de manera estratégica, no hay que descuidar ningún eje, ninguna área, porque todas son importantes”, sostiene.

Liderar para transformar una causa
Su participación en Lideremos le ha permitido precisamente ampliar esa mirada. El programa le ha servido para reconocer que la experiencia construida en San Rafael puede convertirse en una propuesta con posibilidades de ser replicada en otros lugares de Santander y Colombia.
Más que entender la gestión social únicamente desde el servicio, Diana ha encontrado en Lideremos herramientas para pensar en sostenibilidad, estrategia y crecimiento. Lea también: Donde otros veían miedo, Omar Bermúdez sembró oportunidades: la transformación de la Comuna 14 de Bucaramanga
Su apuesta, sin embargo, conserva el mismo punto de partida con el que llegó hace cinco años: dignificar la vida de quienes han llegado a la vejez.

“Me motiva devolver la dignidad a los adultos mayores. Demostrar que la vejez es una etapa bonita que merece ser vivida con amor, visibilidad y propósito”.
Ese propósito es el que ha llevado a Diana a transformar un asilo en una causa visible, a los residentes en protagonistas y a las donaciones en una oportunidad para ofrecer mejores condiciones de vida. Su siguiente reto es que esa manera de entender el cuidado pueda trascender las paredes del Asilo San Rafael y convertirse en un modelo que inspire a más organizaciones a mirar la vejez desde la dignidad y no desde la carencia.














