sábado 08 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿Aumentará el desorden en calles y parques de Bucaramanga y su área?

Los ciudadanos del área metropolitana de Bucaramanga no salen de su asombro. Mientras ellos viven exigiéndoles a las autoridades controles para evitar que sigan los desórdenes, liderados en las vías públicas por consumidores de drogas y de licores; la Corte Constitucional acaba de tumbar los artículos que restringían las ingestas de licor y drogas en parques y calles.

Por Euclides Kilô Ardila

eardila@vanguardia.com

La polémica está encendida. El reciente pronunciamiento de la Corte Constitucional que tumba la prohibición del consumo de drogas y bebidas alcohólicas en espacios públicos, encendió las alarmas entre la ciudadanía.

¡Y no es para menos!

Nada más en Bucaramanga son innumerables las tutelas, los derechos de petición y las acciones populares entabladas por vecinos de sectores como parques, vías y barrios residenciales que exigen medidas para contrarrestar los constantes escándalos y hechos delictivos protagonizados por consumidores de drogas y por jóvenes que acostumbran a tomar licor a avanzadas horas de la madrugada esos sitios.

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Por considerarlo de interés para la comunidad, Vanguardia consultó a expertos y a ciudadanos del común para conocer sus puntos de vista sobre este delicado tema.

“Hay desamparo institucional”

Para Julio César Acelas, director del Observatorio Ciudadano, “el mayor desamparo institucional que padecen los colombianos tiene que ver con las drogas y el delito. Líderes, madres de familia y transeúntes saben quienes son los jíbaros y donde están las ‘ollas’. Saben también, que la Policía cobra vacuna a los distribuidores y no pasa nada”.

Por otro lado, dijo el experto, hay un aumento sostenido del consumo y por ende de las percepciones negativas de los ciudadanos: “La gente común y corriente está en el peor de los mundos”.

Agregó que el decreto del Presidente Duque, cuyo efecto ha sido mediático, de acción y presencia de la autoridad, no ha tenido impactos reales en el consumo: “Con la redada de la Policía en parques y lugares públicos, se dispararon los precios de las dosis favoreciendo el ingreso de los jíbaros”.

“Con el fallo de la Corte, los ciudadanos se sienten en las garras de los consumidores y del delito, y no hay derecho. Hay que hacer algo ya. Es la oportunidad para que las alcaldías reglamenten el abuso de drogas y licor en los parques públicos de alta afluencia de familias y niños, como funciona en universidades y colegios, y además, se dupliquen con resultados, las acciones contra bandas criminales y narcos”.

“Se necesitan acciones preventivas dirigidas a fortalecer hábitos saludables de convivencia. Y ojo: los consumidores no son delincuentes, son enfermos y hay que tratarlos con medidas de salud pública. Las cárceles están llenas de ellos y no se resocializan. De lo contrario, seguiremos en la perplejidad y no bastarán decretos y leyes, ni más policías”, puntualizó.

Por José Luis Pineda
jpineda@vanguardia.com

“Se restringía el derecho”

Vanguardia consultó a Luis Plazas, un docente del Departamento de Humanidades y Filosofía Política de la Universidad Santo Tomás en Bucaramanga, quien cree que “el sentido filosófico de esta decisión de la Corte Constitucional es no quitarles los derechos, ni las posibilidades, a las personas. Esta es la justificación de fondo”.

En julio de 2016 se expidió el nuevo Código de Policía, por medio del cual se prohibió y se fijaron sanciones para el consumo de licor y de droga en las calles y escenarios públicos. Para Plazas, “esta medida restringía el derecho de las personas, esa era el inconveniente.

“Lo que se pretende, con la permisión en el consumo de droga y de licor en las calles, es amparar el desarrollo de la libre personalidad de cada quien”, agregó este especialista.

No obstante, para evitar que dicha libertad termine incidiendo en posibles hechos de intolerancia, este filósofo cree que deben existir límites y ciertos controles por parte de las autoridades. “Un ejemplo es lo que ocurre con el cigarrillo, que se restringió en espacios públicos cerrados, pero que no se prohibió del todo”.

“Es importante aclarar que los municipios y departamentos siguen teniendo potestad, para generar regulaciones frente a la decisión de la Corte”, argumentó el profesor de Humanidades.

Plazas también señaló que “el siguiente paso es que exista algún tipo de regulación en el ámbito local frente al consumo de droga y licor en calles; eso sí, sin que se prohíba ni se quite este derecho”.

John Arias

jarias@vanguardia.com

¿Por qué se tomó la decisión?

La Sala Plena de la Corte Constitucional declaró inexequibles algunos apartes de los artículos 33 y 140 del Código Nacional de Policía, que prohibían el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas en espacios públicos.

Esta determinación se tomó al considerar que esta norma vulnera los derechos al libre desarrollo de la personalidad, la libertad de expresión y el acceso al uso común del espacio público.

Al respecto, la magistrada ponente, Diana Fajardo Rivera, señaló que dicha prohibición no cumplía con el objetivo de garantizar la tranquilidad, las relaciones respetuosas entre los ciudadanos y el cuidado del espacio público. "Existen otros medios de policía previstos en el mismo Código, para lograr la misma finalidad sin que se sacrifique tan intensamente una libertad".

Fajardo Rivera explicó que la norma establecía que hasta al más mínimo consumo de alcohol daría lugar a acciones correctivas: "Por ejemplo, si una familia almuerza en un parque y de pronto se toman una cerveza o una copa de vino, estaría ese comportamiento incurso en la medida, pese a que no tiene la potencialidad de dañar el espacio público ni de afectar la convivencia".

La presidenta de la Corte Constitucional, Gloria Stella Ortiz Delgado señaló que sin una gota de licor se puede producir cualquier discusión: "Puede que alguien que se tome una botella de aguardiente completa se comporte súper pacífico y solo quiera amor y cariño".

Para Ortiz Delgado, la norma afectaba desproporcionadamente otras formas diferentes de ver la vida: "El desarrollo de la libre personalidad tiene que ver con la cláusula general de libertad, que garantiza que como tú, como ser libre y autónomo, tomas decisiones sin interferencias de otros. El Estado no diseña tu plan de vida".

No obstante, la Corte aclaró que si alguien, tras tomarse un trago, se descontrola y altera la tranquilidad o genera daños la Policía tiene facultades para intervenir; no por el consumo alcohol o psicoactivos sino por el mal comportamiento.

Duque: “Lucha contra el microtráfico”

Tras conocerse el fallo, el presidente Iván Duque Márquez aseguró que acata la decisión. Al mismo tiempo advirtió que continuará la lucha contra el microtráfico "en todos los rincones del país".

El Mandatario recalcó que durante los 10 meses que lleva el decreto que permite incautar la dosis personal se ha logrado "liberar más de 11.000 parques y miles de entornos escolares. Nos duele esos niños en muchos hogares vulnerables de Colombia que caen en la drogadicción”.

Duque dijo que el objetivo no es criminalizar a los ciudadanos, sino aplicar sanciones administrativas y efectuar las incautaciones de sustancias prohibidas, para “liberar a nuestras calles y nuestras comunidades” de ese flagelo.

El Presidente recalcó que se aplicará dicha norma “en virtud de un principio constitucional contemplado en el artículo 44, según el cual los derechos de los niños están por encima de los derechos de todos los ciudadanos”.

Síntesis de lo ocurrido

1. El Gobierno de Iván emitió el año pasado un decreto que reglamentó la incautación de sustancias psicoactivas en el espacio público.

2. A la Corte llegó una demanda de inconstitucionalidad en contra de los artículo 33 y 140 de la ley 1801 de 2016, del Código de Policía, que establece la prohibición de consumo de alcohol o sustancias psicoactivas en espacio público.

3. Según los demandantes, con esta normativa se vulneraba el derecho al libre desarrollo del ser humano.

4. La magistrada ponente Diana Fajardo, consideró que no se puede mencionar que el consumo de dichas sustancias esté ligado con el comportamiento que tendrá una persona luego de consumirlas.

5. Con seis votos a favor y uno en contra, la Corte tumbó las normas que prohibían estas conductas.

6. La votación encendió las alarmas entre la comunidad.

Voces del vecindario

Como “improcedente” y “absurdo” calificaron los vecinos de los parques de Bucaramanga el anuncio de la Corte Constitucional de permitir el consumo de licor y de sustancias alucinógenas en el denominado espacio público.

La decisión, según Jairo González Ferreira, vecino del Parque de Las Palmas, “contradice a los fallos de las tutelas y los derechos de petición que les hemos instaurado a las autoridades para que les ‘apretaran el cinturón’ a todos aquellos consumidores de drogas, bebedores de tragos y demás ruidosos que acostumbran a pasar la noche frente a nuestras casas”.

Dijo que “si con las prohibiciones que existían los vagos burlaban la ley, con más ver ahora se tomarán los parques para delinquir”.

Los parques de Las Palmas, de Las Cigarras y de Las Hormigas; y sectores como Plaza Mayor, ‘Cuadra Play’, la ‘Zona Rosa’, Acrópolis, la calle 105 de Provenza y la Calle de los Estudiantes “volverán a ser las mecas del ruido, del escándalo, del consumo de drogas e incluso de la prostitución”.

Fernando Salinas, residente en La Ciudadela, aseguró que, con este insólito fallo de la Corte, “volveremos a ver los equipos de sonido con sofisticados ‘bafles’ en plena vía y a carros con pasacintas a alto volumen. Esto es inadmisible”.

Javier Bárcenas, residente en uno de los apartamentos que colinda con el Parque de las Cigarras, pregunta: “¿Dónde quedan las instancias judiciales falladas con anterioridad que nos ampara nuestros derechos a la tranquilidad?”.

¿Qué opina sobre la determinación de la Corte Constitucional?

Saúl Martínez: “Es perjudicial. Si había desorden cuando estaba prohibido, me imagino cómo será ahora que pueden meter droga y tomar trago en los parques. Ahora la Policía no va a poder reaccionar contra los consumidores de alucinógenos. Ya no se va a poder salir al parque para disfrutar en familia, porque los vagos los van a ocupar”.

Michael Jaramillo: “Bien y mal. Me parece que la prohibición del licor era excesiva, porque muchas veces uno se toma una cervecita tras un partido o algo así, y es injusta una multa. La droga creo que sí debió prohibirse, porque habrá unos muy descarados e irresponsables que consumirán al lado o frente de los niños”.

Alberto Ochoa: “Que decisión tan mala. Volveremos al mismo desorden que existía, cuando antes cualquiera podía consumir vicio en los parques. Lo mismo pasará con los toma trago, ahora volverán los desórdenes que hacían en las calles. Me parece maluco porque, sin importar si hay niños, ahora un sujeto puede sacar la dosis mínima y fumársela delante de quien sea”.

Susana Sandoval: “Mal. Creo que con esta decisión los niños recibirán un mal ejemplo cuando salgan a los parques, espacios que son principalmente para ellos. Además, creo que también habrá problemas de basura. Quienes suelen tomar trago en las calles acostumbran a dejar desórdenes de latas y botellas”.

Érika Montes: “Muy mal. Entiendo lo del respeto hacia la libre personalidad, pero en este caso los derechos de los niños prevalecen sobre los que tienen los adultos. Inevitablemente nuestros hijos resultarán expuestos a la droga, porque ahora en cualquier parque o calle nos podremos encontrar, sin ningún descaro o temor, a alguien drogándose”.

Arturo Guarapana: “Estoy de acuerdo. Me parece que los consumidores también deben tener su espacio en las calles. La mayoría de quienes consumen trabaja y no le hace daño a nadie. De eso se trata la convivencia, hay personas con problemas de droga, pero todos tenemos derechos a disfrutar del espacio libremente”.

Simporosio Aparicio: “Mal hecho. Ya me imagino la misma bullaranga en las calles, como se veía en otros tiempos, y sin que la Policía pueda imponer multas. Tras de que la intolerancia y la inseguridad está disparada en Bucaramanga, ahora me imagino cómo será con estos desórdenes de trago y vicio. Siento que retrocedimos un poco”.

Carlos Sandoval: “Está mal, no debe permitirse el consumo de droga en las calles. Esta decisión representa un mal ejemplo para los niños, que son quienes más disfrutan de los parques. Me parece que, culturalmente, estamos retrocediendo como país. La comunidad será la más perjudicada con esta determinación”.

Las áreas más neurálgicas en Bucaramanga

Calle de Los Estudiantes: En medio de una población académica, que bordea los 20 mil alumnos, se protagonizan escándalos producto de la constante ingesta de licor y el consumo de drogas alucinógenas.

‘Cuadra Play’: Esta exclusiva zona de Cabecera del Llano es una de las más neurálgicas en manera de alteración de la tranquilidad de la comunidad. Los vecinos sostienen que, además de los escándalos que promueven los borrachos, se venden sustancias alucinógenas.

La Calle 105: Esta vía, que es la ‘espina dorsal’ del barrio Provenza, no solo es escenario de constantes invasiones del espacio público de clientes de establecimientos nocturnos, sino que además es el epicentro de riñas de gente alcoholizada.

Parque de Las Palmas: Este lugar, si bien cuenta con operativos policiales, sigue siendo el sitio ideal de jóvenes y de adultos para consumir sustancias alucinógenas; además de ingerir bebidas embriagantes hasta avanzadas horas de la noche.

La ‘Zona Rosa’: Esta área, que comprende a las carreras 31, 32 y 33, en inmediaciones de Mejoras Públicas, aparece como un centro afectado por el consumo de drogas, ventas de licores y hasta prostitución.

Parque de Las Cigarras: Este es otro sector de la Ciudadela Real de Minas que se ha convertido en la ‘cuna de los desórdenes’, producto del consumo de bebidas alcohólicas y sustancias alucinógenas.

Parque de Los Leones: Los vecinos de este exclusivo sector de la meseta argumentan que el Parque de los Leones se convirtió en el club de los vagos y de los ‘jóvenes in’, para consumir drogas durante los fines de semana.

Viaducto de La Novena: Además del peligro que representa, tanto para la gente como para la movilidad, este paso elevado es hoy un espacio propicio para el consumo ilegal de bebidas alcohólicas y de drogas alucinógenas.

Dato: 2.518 ‘comparendos’ ha impuesto este año la Policía a igual número de consumidores en vías públicas del área.

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