Los médicos y sicólogos sostienen que la cuarentena ha aumentado los hábitos más tóxicos, entre ellos el consumo de bebidas alcohólicas.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Además de las comidas rápidas y las medicinas, incluyendo al alcohol y a los tapabocas, hay otro producto que se ha disparado en las demandas de los consumidores y que a diario deben hacer los domiciliarios del área metropolitana: los licores.
Las bebidas alcohólicas, como nunca antes, hacen parte de los principales pedidos que se reportan a través de las líneas habilitadas en tales servicios. No hay cifras exactas; sin embargo se estima que en seis de cada diez pedidos de domiciliarios está incluido algún tipo de licor.
Desde la noche del pasado 20 de marzo, cuando comenzó el toque de queda decretado por el Gobernador y después que se empalmara con el aislamiento preventivo obligatorio, fijado por el Gobierno Nacional, se ha detectado una gran venta de bebidas alcohólicas en el área metropolitana de Bucaramanga y en general en Colombia.
Las autoridades presumen que la causa de este fenómeno, en el papel, obedece a que los ciudadanos creen que ingiriendo bebidas alcohólicas pueden hacer el encierro más llevadero.
Debido al cierre de los bares y restaurantes, la gente ha trasladado a sus hogares acciones que antes eran esporádicas, como es el caso del consumo del alcohol.
Si bien el incremento del consumo del llamado ‘licor social’ no supone un peligro inminente, de acuerdo con los expertos, “tomar alcohol durante la cuarentena para relajarse y levantar el ánimo puede llevar a la dependencia”.
Voces de instituciones
Pedro Lizcano, uno de los líderes de la Asociación de Alcohólicos Anónimos, AA, interpreta el reporte de la gran venta de licores como “un gran campanazo para la sociedad. En ese sentido, me preocupan los efectos que están alcanzando los días de confinamiento”.
“Lo que menos esperábamos es que, producto de la desesperación o de malas prácticas, ahora resultemos intoxicados del virus y, de paso, de los excesos de tragos”, señaló.
“Debemos tomar conciencia y ser responsables, pues es fundamental cuidar de nuestra salud y sobrellevar esta cuarentena de una forma sana”, aseveró.
Alberto Alarcón, presidente de Hogares CREA, entidad que atiende a adictos a sustancias alucinógenas y a personas que han arruinado sus vidas con el consumo de licores, precisó: “el tema es preocupante”.
“Lo principal es que la gente no incluya al licor en la lista de mercado y trate de distraerse en otras actividades deportivas o culturales. El bumangués debe mantenerse lo más sanamente ocupado para que no caiga en la tentación de consumir licores”, aconsejó.
¿Concepto debatible?
Gonzalo Ordóñez, reconocido catedrático de la Universidad Industrial de Santander, explicó que “si bien no avala el consumo de licor, si es moderado no habría por qué afanarse”.
“Estamos en una situación de miedo, incertidumbre y ansiedad. Todo eso genera la desestabilización de los procesos de seguridad que teníamos en la vida cotidiana, y todo lo que considerábamos estables se diluyó”, añadió.
“Para la gente el alcohol es un recurso, igual que la lectura o ver televisión; lo único es que se debe hacer con moderación. Es como todo, el exceso de televisión embrutece y el exceso de alcohol da cirrosis”, anotó.
“Mi llamado a la ciudadanía es que si va a consumir alcohol, lo haga de manera responsable”, puntualizó.
















