Bucaramanga
Viernes 12 de junio de 2020 - 08:10 AM

Hacinados y sin agua: el drama de vivir en el campamento improvisado por migrantes en Bucaramanga

Decenas de venezolanos permanecen a la intemperie esperando ser retornados a su país. En Bucaramanga la situación crítica se registra en inmediaciones del Parque del Agua. Allí hay hambre y serios problemas de salubridad. Conozca el drama de los migrantes.

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Publicado por: John Arias

Sin un techo donde resguardarse, unos 350 migrantes tratan de protegerse del sol y la lluvia con improvisados cambuches que levantaron sobre la vía a Cúcuta, hechos de bolsas plásticas y sábanas.

En inmediaciones del Parque del Agua tratan de convivir niños, mujeres embarazadas, jóvenes y adultos. Añoran obtener algún cupo en un bus que los conduzca hacia la frontera, donde otra multitud de compatriotas suyos aguarda a que se autorice el ingreso a su país de origen.

Bucaramanga se convirtió en un ‘cuello de botella’. En la ciudad no solo están represados venezolanos que querían iniciar un nuevo comienzo en Santander, a ellos se les suman migrantes provenientes de otras regiones del interior del país.

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Freddy Quiroga es uno de los miembros de la Cruz Roja colombiana que ha brindado asistencia a los extranjeros a través del proyecto ECHO Frontera. “De diferentes partes están llegando migrantes a Bucaramanga. Recientemente salió un grupo de Bogotá, vienen a pie. Seguramente estas personas estarían llegando el martes de la próxima semana”.

Quienes vienen del sur y el centro del país se mezclan con quienes también en Santander han sido desalojados de sus lugares de residencia por las dificultades económicas. “Quedan en la calle y ante el desespero lo que desean es regresar a Venezuela. Llegan al Parque del Agua, porque saben que desde este punto han salido buses hacia Cúcuta”.

Condiciones precarias

En el Parque del Agua las personas soportan condiciones precarias. No tienen de dónde captar agua potable. Si no tienen para beber, mucho menos para bañarse. Su única alternativa es refrescarse con el agua de la fuente.

Tampoco hay baños. Las migrantes critican que se hayan retirado las cuatro baterías de baños portátiles que había en el lugar. Sus necesidades las hacen en inmediaciones del parque.

Esta situación no les ayuda a gozar de buena salud. Muchos padecen problemas gastrointestinales, problemas en la piel y problemas osteo-musculares tras varios días de caminata. “Por el momento hemos tenido dos casos de personas con graves complicaciones que fueron remitidas a urgencias del Hospital Universitario de Santander, donde les practicaron cirugías”, señala Quiroga.

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Otra de las preocupaciones es el gran número de mujeres embarazadas. “Una de ellas recibió atención un jueves y el sábado tuvo el parto”, recuerda el miembro de la Cruz Roja.

En cuanto a alimentación, los migrantes agradecen las donaciones que hacen algunos ciudadanos y la organización Aldeas Infantiles S.O.S que les lleva una comida caliente al día, generalmente al final de la tarde. Otros han optado por instalar fogones de leña en el andén para preparar algunas comidas y así calmar el hambre.

La convivencia en la zona a veces se torna complicada. De vez en cuando ocurren rencillas, incluso en una ocasión dos hombres resultaron con heridas por arma blanca. Permanentemente hay una patrulla de la Policía para tratar de mantener el orden.

Bomba de tiempo

Aunque ninguno de estos migrantes ha sido diagnosticado con COVID-19, se teme que en cualquier momento se pueda registrar un brote de coronavirus debido a la aglomeración. Allí claramente no se cumple con el distanciamiento social ni otras medidas de bioseguridad como el constante lavado de manos.

Freddy Quiroga recuerda que las alarmas se encendieron hace dos semanas, cuando se pensó que cuatro miembros de una familia podían estar infectados. “Afortunadamente con el Isabú se les tomaron las pruebas y salieron negativas. Contactamos a una organización para aislar a los padres y a los dos hijos en un hotel, mientras salía el resultado”.

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Albergues de suma importancia

Tal y como lo han solicitado organizaciones sociales como la fundación Entre Dos Tierras, Quiroga considera que se deben habilitar albergues para ubicar a los venezolanos de manera transitoria. Advierte que debe ser una tarea conjunta entre todas las alcaldías del área metropolitana y la Gobernación de Santander.

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“Las más de 320 personas que hay en este momento podrían ser distribuidas en Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón. Así sería mucho más fácil brindar una respuesta”, indica.

El hombre explica que es importante evitar la aglomeración para tener un mejor control sanitario. Así se podría identificar más fácilmente algún caso de COVID-19 y se evitaría su propagación.

Buses

La salida de buses hacia Cúcuta se coordina entre las autoridades regionales y Migración Colombia, junto con la Cámara de Comercio de Bucaramanga y algunas empresas privadas que ayudan a financiar los viajes.

“La caracterización para decidir quienes reciben el cupo está a cargo de Migración. En las noches hacen un censo para evaluar las vulnerabilidades y envían ese listado a Venezuela”, explica Quiroga.

Sin embargo, el flujo hacia la frontera ha disminuido por las restricciones del Gobierno de Nicolás. Mientras antes se permitía el ingreso de 700 personas por día, actualmente solo se estaría permitiendo la entrada de unas 200.

“Los mandatarios en Santander han sido muy considerados para no trasladar la carga a Cúcuta. Contrario con lo que sucedió con otros departamentos vecinos, que sin ninguna coordinación trajeron migrantes. Incluso los dejaron a mitad de camino, en el sector de Pescadero”, comenta Quiroga.

Vanguardia intentó comunicarse con las secretarias del Interior de Bucaramanga y Santander, pero los encargados de estas carteras no respondieron las llamadas de este medio para conocer un balance sobre los traslados hacia la frontera y la posibilidad de habilitar refugios.

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“Buscan generar inestabilidad en Colombia”

Gaby Andreína Arellano, diputada de la Asamblea Nacional de Venezuela, recientemente solicitó a las autoridades colombianas y la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, habilitar con urgencia refugios para los migrantes que se encuentran desamparadas en Colombia.

“El presidente Duque ha repartido más de 200 mil mercados a las familias más vulnerables, pero esto no es suficiente. Sabemos de decenas de miles de venezolanos que han tenido que salir caminando de Perú, Ecuador y que hoy están en territorio colombiano. Decenas de venezolanos han sido desalojados de sus cosas por no poder pagar el arriendo. No pueden trabajar en las calles, porque la pandemia se los impide”, afirmó.

La diputada señaló que los albergues se requieren en zonas como el puente internacional de Rumichaca, ubicado en la frontera con Ecuador y en las ciudades de Cali, Bogotá, Cúcuta y Bucaramanga. “La solicitud, casi que regándoles a Naciones Unidas, es que habiliten albergues”.

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En el video difundido en redes sociales, la mujer acusó al chavista Freddy Bernal de diseñar un “plan perverso” para generar inestabilidad en Colombia. “La dictadura usa el hambre y la necesidad del pueblo que está en las calles para generar inestabilidad. Ese es plan de Bernal y de Maduro cuando cierra el paso para que los venezolanos no puedan ingresar. Estas personas tienen necesidad de tener un techo para dormir y pasar la pandemia”.

Proyecto ECHO Frontera

La Cruz Roja colombiana opera el Proyecto ECHO Frontera bajo las directrices de la Cruz Roja en Alemania, con financiación de la Unión Europea. Bucaramanga es una de las ciudades del país donde funciona esta iniciativa, que también está en Ecuador y Perú.

El objetivo es brindar atención a la población migrante, haciendo énfasis en la salud y psicología. Se cuenta con una unidad móvil para brindar el servicio. De esta forma, las personas acceden a consultas en medicina general y reciben medicamentos. “La idea es identificar las patologías que están siendo repetitivas para tratar de erradicarlas”, resalta Freddy Quiroga.

Además, el proyecto ha puesto en marcha estrategias para mejorar la convivencia entre colombianos y venezolanos. “Buscamos que el proceso de resiliencia de los migrantes sea más rápido y que se erradique el choque cultural”.

También se cuenta con el Centro de Atención Solidario y de apoyo, CASA, que surgió a través de un convenio con la Alcaldía de Bucaramanga. En las oficinas ubicadas en el intercambiador de la avenida Quebradaseca con carrera 15, los extranjeros reciben orientación para acceder a beneficios del Estado y otras organizaciones, como los programas de educación para los menores.

Allí también tienen la posibilidad de restablecer contacto con sus familiares a través de teléfonos y computadores. “Hay algunas personas que por más de tres meses no han tenido contacto con sus allegados. Algunos se han enterado por medio de este servicio que algunos de sus familiares han fallecido...”.

Publicado por: John Arias

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