lunes 04 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Hasta cuatro hijos tienen algunas adolescentes en Bucaramanga

Los embarazos en mujeres entre los 15 y 19 años se redujeron entre 2019 y 2020, mientras que en menores de 14 años incrementaron. En Bucaramanga hay madres adolescentes hasta con cuatro hijos.
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Organizaciones internacionales aseguran que el embarazo a temprana edad repercute directamente en el acceso a educación y oportunidades profesionales de las niñas y adolescentes a largo plazo.

De hecho, insisten que ante la falta de apoyo económico y de cuidado una vez que han sido madres, un gran número de ellas se ven en la obligación de renunciar a la posibilidad de continuar su formación educativa. Y, en caso de incorporarse al mercado laboral, se da de manera informal.

La historia de Mónica no está alejada de esa realidad. Quedó embarazada a un mes de cumplir sus 15 años, en Floridablanca. No fue planeado. Habla de la maternidad y al tiempo habla de su libertad, esa que siente que perdió por encerrarse en el rol de madre.

Asegura que jamás ha mirado a su bebé como un “error”, pero reconoce que la vida le cambió. Desde que nació su hijo ya no mira la vida como una adolescente. Quiere estudiar, aunque su prioridad ahora es conseguir el sustento de su hijo.

“Ser madre a temprana edad no es nada fácil. Una menor, como yo, al quedar embarazada deja su libertad, no tiene la misma vida que antes. Mi tiempo y todo lo que hago ahora es por y para mi bebé”.

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¿Estudiaba antes de quedar embarazada?

Sí. Estaba en noveno, pero no volví. El próximo año espero validar y terminar. Necesito seguir estudiando, para luego ponerme a trabajar y darle a mi hijo todo lo que yo algún día soñé y no pude tener.

¿Por qué suspendió los estudios?

En esos momentos teníamos una situación económica difícil. Entonces, si teníamos para los gastos del colegio no alcanzaba para los gastos de las citas y controles del bebé.

¿Con qué sueña?

Antes de quedar embarazada soñaba con ser enfermera.

¿Cumplirá su sueño?

Quizá sea un camino difícil, pero espero lograrlo y superarme porque he pasado situaciones económicas con mi hijo bastante complejas. Los gastos de un bebé son demasiados. Un bebé es una bendición, pero una responsabilidad muy grande.

¿Pensó en interrumpir el embarazo?

Jamás pensé en abortar porque es un ser indefenso. No quería quitarle el derecho a la vida. No tenía la culpa de mis errores, porque yo fui la que tuve relaciones sexuales sin protección.

¿Qué pasó con el papá de su hijo?

Él también era menor, tenía 17 años. No respondió. Ni siquiera lo registró.

¿Se cuidaban con algún método anticonceptivo?

No, era muy confiada. Jamás pensé que podría quedar embarazada si no me cuidaba. A veces uno solo piensa en pasar un momento de placer sin medir consecuencias.

¿Quién le ayuda con los gastos del bebé?

Cuando no tengo nada, mi madre me ayuda, ha sido mi apoyo en todo esto y es mi ejemplo a seguir. Mi mamá también es madre soltera, pero nos sacó adelante sola, a mi hermano y a mí.

¿Se ha visto obligada a trabajar?

Yo antes solo estudiaba. Por ahora nadie me recibe por mi edad, pero trato de no quedarme sin hacer nada, así que vendo sandalias, pantalones y lo que me salga. Lo hago por redes sociales. De ahí gano algo y todo se lo invierto a mi hijo.

¿Un hijo cambia la vida?

Claro. Yo siento que hasta perdí a mis amigos, mi libertad. Lo único que no he perdido son mis sueños.

Siempre trato de pensar positivo. Me calmo y busco soluciones. A pesar de no tener dinero, mi hijo no ha pasado necesidades.

¿Se ha sentido juzgada?

Sí. Muchas veces, sobre todo por la abuela paterna del niño. Me culpó y jamás me quisieron ayudar. De hecho, me dijeron que no podía obligarlo a responder por ser menor de edad.

Cifras de embarazo adolescente

4.152 nacimientos en niñas de 15 a 19 años se registraron en Santander en 2019, según Minsalud. En 2020, la cifra al llegar a 3.877 evidenció una reducción de 275 partos.

490 niños y niñas nacieron de madres adolescentes en 2020, según el Observatorio Digital de Bucaramanga. De estos, 437 fueron primer hijo, 47 segundo hijo, 5 tercer hijo y en un caso el cuarto hijo.

2.573 nacimientos con madres menores de 14 años se registraron en Colombia, entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2021. En contraste con el mismo periodo de 2020, el Dane observó un incremento del 9,6%, es decir se notificaron 225 casos más.

1,5 millones de madres adolescentes dan a luz, al año, en el mundo, y dos tercios de ese total son el resultado de la falta de información para prevenir el embarazo o por violencia sexual.

6% fue la reducción del número de nacimientos producto de embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años, en Santander, durante el primer semestre del año. En el país, según informe del Dane, fue del 0,6%.

115.176 nacimientos en adolescentes entre 15 y 19 años se registraron en Colombia durante 2019, frente a los 106.957 de 2020. Esto quiere decir que hubo una reducción de 8.219 partos.

376 nacimientos de madres menores de edad se registraron en Bucaramanga, a corte de julio de 2021.

13,8% de las adolescentes de 13 a 19 años han estado o están embarazadas.

9 de cada 10 adolescentes, en el país, que han tenido un embarazo abandonan sus estudios.

53,78 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años es la tasa de embarazo adolescente para 2020, en Colombia. El Ministerio de Salud y Protección Social reveló un descenso, ya que en 2019 quedó en 57,95.

Pandemia puso en riesgo el trabajo de prevención

Frente a este tema, Profamilia comunicó que, para prevenir el embarazo en adolescentes, desde hace varios años, se vienen desarrollando diferentes campañas orientadas a empoderar a los adolescentes y darles herramientas e información oportuna, para que de manera autónoma puedan tomar decisiones, priorizar su futuro y proyecto de vida.

Si bien, la entidad considera que no existe una forma ideal para prevenir el embarazo adolescente, debido a múltiples factores que hacen que sea una realidad, en la caso específico de Santander se han generado diferentes estrategias orientadas por un lenguaje claro, libre de mitos y cercano, sobre los métodos anticonceptivos modernos, de tal forma que los jóvenes pueden acceder a ellos y enfatizar en que la planificación es una decisión libre e individual, un derecho sexual, reproductivo y de fácil acceso.

“Desde que empezó la pandemia ha sido retador contar con la participación de un número significativo de jóvenes en las actividades que proponemos para entregar información relevante sobre la salud sexual y reproductiva. Tuvimos que migrar a metodologías virtuales para continuar entregando capacitación, sin embargo, estos escenarios no despiertan el mismo interés en los jóvenes”, subrayó Profamilia.

La directora Ejecutiva de Plan International en las Américas, Débora Cóbar, manifestó que “la pandemia limitó tres factores que eran decisivos en la lucha contra el embarazo: el acceso a los sistemas de salud, el acceso a información sobre salud sexual y reproductiva y el acceso a servicios de asistencia. Los gobiernos de la región deben focalizar sus esfuerzos en subsanar estas falencias, para evitar que se pierdan todos los avances registrados en la erradicación de esta problemática”.

Profamilia considera que, con la pandemia, las brechas en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva se hicieron evidentes, pues se presentaron dificultades para acceder a educación sexual y métodos anticonceptivos.

“De acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, Cepal, el COVID-19 podría representar un retroceso de cinco años en la reducción de la tasa específica de fecundidad adolescente de América Latina y el Caribe, que pasaría de 61 a 65 nacidos vivos por cada 1.000 adolescentes de 15 a 19 años”, indicó.

No obstante, “el mismo estudio señala que las mujeres adolescentes podrían tener un 20% más de limitaciones para acceder a métodos anticonceptivos, y que las medidas de confinamiento, aumentan la exposición de las niñas y adolescentes a situaciones de violencia sexual y abuso en el ámbito intrafamiliar y que pueden redundar en un incremento de los embarazos no deseados”.

Con respecto a las barreras para el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, la entidad opina que aún persisten y empiezan en las dinámicas sociales. A pesar de tener avances importantes en la legitimación de la sexualidad en la adolescencia, falta un trabajo arduo para que sea entendido como una realidad.

“Las diferencias socioeconómicas también representan una barrera, más que todo cuando las personas residen en zonas rurales distantes, ya que esto no solo implica, en ocasiones, largos desplazamientos, sino también gastos adicionales difíciles de asumir. La falta de conocimiento y divulgación del sistema de salud también aleja a los jóvenes de las diferentes entidades prestadoras de salud para que puedan acceder con confianza a los métodos de planificación”, subrayó.

De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Fpnu, casi 12 millones de mujeres perdieron la posibilidad de acceder a estas herramientas, lo que podría haber ocasionado 1.4 millones de embarazos no planificados.

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Ingrid Paola Albis Pérez

Periodista egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de Vanguardia desde 2010. Trabajó con Q’hubo Barrancabermeja en 2016 cubriendo temas judiciales. En la actualidad es reportera de la sección Área Metro, apoya en la elaboración de contenidos digitales y transmisiones en directo y es la encargada de la campaña ‘No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida’ donde se manejan temas de violencia contra la mujer.

@PaolaAlbis

ialbis@vanguardia.com

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