domingo 16 de mayo de 2021 - 11:00 AM

Lo Que Poco Se Habla: Rechazo a los migrantes, ¿xenofobia o aporofobia?

Comentarios negativos en torno a los venezolanos se han convertido en algo cotidiano en Bucaramanga y el resto del país. Lo Que Poco Se Habla le muestra diferentes voces que explican la realidad que esconde esta discriminación.
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Migración Colombia dio sus primeros reportes de ingreso de venezolanos por la frontera hacia Colombia en 2014, cuando el fenómeno migratorio se agudizó con la llegada de 23.573 habitantes del vecino país. Desde ese momento la migración tomó lugar en la cotidianidad de las personas.

Esto produjo una serie de mitos relacionados con la apropiación de puestos de trabajo de los colombianos y la delincuencia. Miguel Pardo, sociólogo e investigador del instituto de estudios Políticos de la UNAB, expresó que “esto es falso pues los mismos venezolanos han creado su propio nicho de empleo y han tomado cargos de difícil colocación”.

Agrega que en el Banco de La República demostró que la llegada de los venezolanos no tiene relación con el aumento del desempleo en Colombia. No obstante, sí afecta en la cifra de desempleo de ellos mismos mas no la de los colombianos.

Alba Pereira, directora de la Fundación Entre Dos Tierras, dice que las instituciones y el Gobierno no han salido a desmentir o aclarar dichas afirmaciones. “Si bien es cierto que hay personas que han venido a delinquir, es más alto el porcentaje de venezolanos que vinimos a trabajar”, dijo.

Los mismos migrantes le contaron a Vanguardia que han vivido una serie de casos de discriminación que les ha afectado su residencia aquí. Afirman que los maltratan verbalmente y en repetidas ocasiones les dicen que se devuelvan a su país, por lo que los excluyen y los apartan de la sociedad.

Para ellos eso ha sido difícil. Dicen también que muchas veces agachan la cabeza porque "es algo con lo que hay que vivir cada día".

Incluso, Alba Pereira contó que con su fundación fue víctima de este señalamiento por parte de los vecinos que aseguraban que la inseguridad aumentó por la constante llegada de migrantes a la zona, lo que provocó que tuviesen que trasladarse a otro punto.

“Nadie siente empatía. Todos los defectos y todo lo malo se le atribuye al extranjero”, agregó Pereira.

En Lo Que Poco Se Habla se quiso conocer si es válida esta generalización, o si es un reflejo de la xenofobia y aporofobia que sienten los bumangueses hacia esta población.

La migración de venezolanos a Colombia no para desde que inició este fenómeno. Según Migración Colombia, solo en enero de 2021 cerca de 13.000 venezolanos atravesaron la frontera, y con corte al 31 de diciembre de 2020, había 1'729.537 de migrantes en el país. 71.325 de estos venezolanos se encuentran en el área metropolitana de Bucaramanga.

983.343 de esta cifra son ciudadanos irregulares pues no cuentan con documentos o ciudadanía colombiana, y 759.584 sí están correctamente establecidos en el país. En su gran mayoría han pasado por situaciones de desprecio, así como lo narraron algunos migrantes.

Apoyo estatal para los migrantes

Sin embargo, el Estado se ha encargado de establecer unas redes de apoyo para las personas que se encuentran en las ciudades de forma irregular, como es el caso de Bucaramanga que a través de la Personería se da un apoyo a los migrantes que requieran algún servicio en la ciudad.

Miguel Delgado, consultor para la migración en la Personería de Bucaramanga, explicó que desde este organismo se mantienen unas rutas de atención con el fin de brindar acompañamiento y verificación para satisfacer la necesidad y el cumplimiento de los derechos de estos ciudadanos. Por ejemplo, si necesitan tramitar la regularización, si desean tener acceso a la salud, a la educación y diferentes necesidades.

Por otro lado, el pasado 5 de mayo el Gobierno implementó el Estatuto Temporal de Protección para migrantes, cuyo “objetivo es permitir el tránsito de los migrantes venezolanos que se encuentran en el país de un régimen de protección temporal a un régimen migratorio ordinario, es decir, que los migrantes venezolanos que se acojan a la medida tendrán un lapso de 10 años para adquirir una visa de residentes” y así disminuir las cifras de migración irregular para el cumplimiento de sus derechos.

Hasta la fecha cerca de 400.000 venezolanos se han registrado para iniciar dicho trámite.

Una discriminación permanente

No obstante, las personas mantienen ese señalamiento negativo hacia los venezolanos. Se entiende que la xenofobia es el rechazo a los extranjeros, y que la aporofobia es la aversión a las personas pobres o con necesidades.

“Durante 200 años hemos vivido bajo las bases de unas estructuras clasistas y racistas. El punto común entre la aporofobia y la xenofobia es el sistema de castas colonial que mezclaba: entre más oscura sea tu piel, más pobre vas a ser”, afirmó Paloma Bahamón.

La socióloga complementó que esto es una mezcla de ambos conceptos y que en su mayoría es aporofobia. Además, que las personas no son capaces de salir de esa clase de pensamientos porque guardan dicha información en su inconsciente colectivo y no son capaces de hacer una introspección para reconocer errores.

“Esto se trata de un estigma social. De señalar a las personas por una condición y creer que dichas condiciones lo hacen inferior. Este estigma se alimenta de la desinformación y de los estereotipos”, dijo el sociólogo e investigador, Miguel Pardo.

Esto también incide en la vulneración de sus derechos. Pardo explicó que esto empieza cuando los migrantes se ven en la obligación de atravesar la frontera por las trochas, pues se ven expuestos a situaciones como trata de personas, son coartados por bandas criminales o robos.

“También se ven muchos casos de explotación laboral porque ganan menos, trabajan más horas y tienen mayor insatisfacción con su trabajo”, agregó Pardo.

Incluso es un asunto de doble moral, pues a los migrantes con dinero no se les determina o discrimina por su condición de migrantes. Muchos ciudadanos suelen excluirlos e insultarlos mientras se lamentan por la situación en la que viven.

“Si yo estoy criticando y peleando porque los migrantes huelen feo, porque se visten mal y porque quieren que los saquen de su entorno, no entiendo cómo les ofrecen cinco mil pesos para que vayan a sus casas para que hagan aseo y ahí no les importa cómo huelen”, expresó Alba Pereira.

“Yo creo que las personas deberían aprovechar y preguntarse a sí mismos, ¿por qué tanto odio y rechazo hacia las personas que están en una condición de pobreza?”, recalcó Bahamón.

De manera inconsciente muchos han caído en el papel discriminador. Se entiende que no es fácil acostumbrarse a este fenómeno social, pero ellos siguen siendo seres humanos que simplemente tiene una inmensidad de necesidades en un nuevo territorio.

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María Lucía Bayona

Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo web de Vanguardia desde el 2021 con el cubrimiento de temas de actualidad y formatos audiovisuales.

@velvetmals

mbayona@vanguardia.co

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