lunes 29 de julio de 2019 - 6:00 PM

Muchos sueños y un pedal

Hace dos meses Cristóbal Zamora vendió la prótesis de su pierna izquierda para comprarse una bicicleta y cumplir su sueño de competir. Con dos medallas de plata ganadas, necesita apoyo para traerse el oro.
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Si a Cristóbal Zamora Grueso le hubiesen dicho hace 15 años que a los 29 estaría entrenando en una bicicleta más de tres horas al día como preparación para una competencia nacional, él habría respondido que lo estaban confundiendo. Que quizás eso le pasaría a otro Cristóbal.

Si le hubiesen dicho que además lo haría con una sola pierna, él los hubiese mandado a buscar oficio.

Primero porque su vida en El Charco (Nariño), uno de los pueblos más pobres de Colombia y un punto estratégico en la ruta del narcotráfico del Pacífico colombiano donde por años los grupos ilegales han combatido por el control de la droga y el contrabando de armas, giraba en torno a las plantaciones de coca.

Antes, en la época de sus abuelos, se podía vivir de la pesca, pero luego los cultivos de coca se convirtieron en la actividad principal de la zona y él desde pequeño solo pudo hacer lo mismo.

Hoy, a un año de subirse al tercer piso, observa las dos medallas de plata que ganó el mes pasado en el Campeonato Nacional de Pista en Cali y que carga con él siempre porque le recuerdan que todo es posible.

“A mí nunca me ha gustado decir lo que hacía antes, no me representa, pero cómo me siento de feliz de decir que soy ciclista y mejor, que soy ciclista sin una pierna”, dice.

Perder para ganar

El 22 de noviembre de 2008, en un enfrentamiento entre las Farc y el Ejército en medio de un operativo de erradicación de cultivos, a Cristóbal una bala de la guerrilla le impactó la pierna izquierda.

A pesar de estar herido, los militares lo esposaron y lo retuvieron porque según ellos hacía parte del grupo armado.

“¿Cómo iba a ser guerrillero si ellos eran los que me habían pegado el tiro?”, se cuestiona, tal como lo hizo esa vez.

Les repitió eso una y otra vez, pero lo tuvieron en Tumaco tres días sin atención y para cuando llegó a Pasto ya no había nada que hacer.

“Yo no conocía la palabra amputar, era una palabra desconocida para mí. Sabía qué era mochar, cortar, pero no eso. Cuando escuché al médico que dijo que iban a amputarme yo pensé que era salvarme la pierna y me puse contento. Luego una enfermera mencionó que tocaba quitar la pierna y yo decía que no y que no, que yo quería que me amputaran. Al final me explicaron y yo acepté porque si no me moría”, recuerda.

Después de ese momento Cristóbal supo que había llegado la hora de irse. Las amenazas, los enfrentamientos, los despojos y el miedo eran el pan de cada día en El Charco y la erradicación de cultivos los iba a dejar a él y a su familia sin nada.

Gracias a la Unidad de Víctimas y la Red Unidos, estrategia del Estado para ayudar a la población vulnerable y en pobreza extrema, Cristóbal recibió una prótesis y fue ubicado en el Hogar Jesús de Nazareth en Bucaramanga, fundación creada para ofrecer apoyo humanitario a la población civil que ha sido víctima de minas antipersonas y otros artefactos explosivos.

Ahí fue que, como dice, empezó su otra vida. La que ahora mismo lo hace feliz a pesar de no tener con qué comprar una buena bicicleta para competir.

Uno de los sueños de Cristóbal es comprar una casa y darle a su hija lo que él nunca tuvo. (Foto: Miguel Vergel/VANGUARDIA).
Uno de los sueños de Cristóbal es comprar una casa y darle a su hija lo que él nunca tuvo. (Foto: Miguel Vergel/VANGUARDIA).

Un sueño posible

“Yo siempre quise ser deportista. Si había algo que yo de verdad soñara, era eso. Pero de que me acostaba pensando en eso”, cuenta.

Por eso, cuando a la fundación llegó alguien a decirle que si quería hacer parte de la delegación santandereana paralímpica de atletismo, él no lo dudó.

Después de apenas tres meses de entrenamiento, el nariñense, que para entonces ya tenía su corazón dividido entre su tierra natal y la tierra que le estaba cambiando la vida, se trajo para Santander dos medallas de plata y una de bronce después de brillar en los Juegos Paranacionales de 2015 en Cali.

Pero lo que él quería era montar bicicleta.

“Yo ya había ido a preguntar, pero me habían dicho que ya estaba todo el cupo en Paracycling, que volviera después. Cuando me enteré que había un espacio, fui, pero no tenía bicicleta. Me dijeron que volviera cuando tuviera una”, menciona.

Entonces, sin detenerse mucho tiempo a pensarlo, decidió vender lo único que tenía de valor: la prótesis que hacía menos de tres años le había dado la EPS, porque la que había recibido poco después de perder su pierna nunca se ajustó a él.

“Yo de verdad quería una bicicleta, yo soñaba con ella”, asegura como queriendo explicar que no era que no agradeciera y valorara su prótesis, sino que no supo qué más hacer.

Recibió por la pierna de plástico y metal cuatro millones de pesos y para él eso fue la gloria. Compró una cicla de dos millones y el resto lo utilizó para hacerle las adecuaciones y arreglos que necesitaba para su condición y para competir.

Más tarde, quienes supieron lo que había hecho, le dijeron que su pierna de mentiras costaba siete veces más que eso y él, sin intención de pelear sino de hacer justicia, reclamó al comprador quien ni le dio más plata ni lo recibió en buenos términos.

A su vida regresaron entonces las muletas, que ya había dejado en un rincón, pero con ellas vino también el inicio de su sueño.

Lo aceptaron en el grupo del Indersantander y empezó a entrenar más duro de lo que imaginaba que sería capaz con solo las tres comidas al día que tomaba en el Hogar, que él dice que son suficientes pero que sus entrenadores consideran menos del 50% de lo que debería comer.

En menos de un año, sin suplementos o dieta de ciclista, sin una bicicleta gama alta y sin apoyo económico, Cristóbal le trajo a Santander hace poco más de un mes las dos medallas de plata en Ciclismo de Pista que lleva a todo lado en su ‘canguro’ negro.

Lo que viene son los Juegos Nacionales de Cartagena en noviembre, a los cuales se ganó el pase directo y para los cuales tiene que entrenar con más intensidad.

Va a competir en Ciclismo de Ruta y de Pista, representando a Santander, pero para hacerse con más medallas necesita una bicicleta mejor, a la altura de la que tienen sus competidores, dotación deportiva y ponerle más cuidado a su alimentación y suplementos.

“Los entrenadores me dicen y me mandan cosas, que proteína, que esto y aquello para que rinda más, para ir por el oro, pero no hay cómo y a mí no me gusta estar pidiendo por ahí ni generando lástima, así que por ahora toca con lo que hay y con lo que logre de apoyo de los santandereanos de aquí a noviembre”, explica.

Mientras tanto, con la cicla que reemplazó su prótesis, lo mucho o lo poco que le den de comer en la fundación y las ganas intactas, Cristóbal va a seguir pedaleando todos los días por la calle 36, desde el Hogar Jesús de Nazareth hasta el sitio de entrenamiento elegido por el técnico, en busca de su sueño: ser campeón nacional.

Muchos sueños y un pedal

La ruta de la superación

Mientras montaba bicicleta por Acapulco, unos días antes de haber quedado subcampeón en el Campeonato Nacional de Pista en Cali, Cristóbal se encontró con Alexander Bejarano, ciclista competitivo y deportista de la ciudad.

El nariñense le ofreció una rifa que estaba vendiendo para poder ir a competir. Alexander le compró una boleta, pero también le preguntó por su historia, por su pierna, por sus sueños y por su vida y se hicieron amigos.

Con la ayuda de Alexander y la tienda deportiva Welcome Cañaveral, Cristóbal está organizando la “Ruta de la Superación”, un ciclopaseo al que pueden asistir todas las personas que quieran apoyarlo. La actividad se hará el próximo 4 de agosto con salida desde el Tiger Market de Floridablanca.

Los que quieran hacer parte solo deben comprar una manilla de 10.000 pesos que hace las veces de inscripción y que pueden adquirir en Welcome Cañaveral o llamando al 3162247682.

Con el dinero que se recoja Cristóbal comprará la bicicleta que necesita para competir en los Juegos Nacionales en las categorías de Pista y Ruta y lo que sea necesario para su preparación.

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